1×017 – Bienvenida

Publicado: 23/03/2011 en Al otro lado de la vida

17

Residencia de la familia Peña

20 de abril de 1998

La televisión sonaba en el salón vacío, retumbando en las paredes vírgenes, sin nadie que pudiera oírla. Con las prisas habían olvidado apagarla, y llevaba encendida más de 48 horas. Sonaba la voz del presentador de un documental, que hablaba de la evolución de la compañía ЯЭGENЄR en los últimos tres años, tras la entrada al mercado de la vacuna revolucionaria. Estaban hablando del acuerdo internacional que se estaba empezando a materializar por esos tiempos, con el cual se conseguiría vacunar a la mayor parte del tercer mundo, cuando la puerta de entrada se abrió, tras un tintineo de llaves. El primero en entrar fue Adolfo, que abrió de par en par la puerta, para dejar pasar a Paola, su esposa, y el carrito con el bebé.

Entraron las dos, y Adolfo se apresuró a cerrar de nuevo la puerta, como si de lo contrario fuese a entrar algún delincuente a destrozar la armonía que ahí se respiraba. Paola miraba a su alrededor como si hiciera siglos que no pasaba por ahí, cuando en realidad no hacía ni dos días que habían abandonado la casa a toda prisa tras las primeras contracciones. Guió el carrito hacia el salón y se dejó caer en el sofá, agotada después de tanto trajín. La niña, que había estado durmiendo hasta el momento, se despertó con el ruido de la tele y miró con curiosidad a su alrededor. Adolfo se aseguró que la puerta estaba bien cerrada, y se acercó donde su mujer y su hija, mirándolas con una tonta sonrisa en la cara, que tardaría mucho en abandonarle. Se agachó a mirar dentro del carro y la vio.

No pudo evitar coger a su hija recién nacida en brazos, y se derritió al ver sus preciosos ojos verdes, abiertos como platos, mirarle con una expresión de asombro y felicidad. Paola les miraba a ambos, enternecida, y sentía en su interior una felicidad y un placer inimaginables. Se sentía muy bien, y estaba segura de que nada en el mundo podría jamás truncar esa felicidad. En ese momento el presentador de la tele hablaba de las instalaciones de la compañía farmacéutica, ahí mismo en Sheol donde ellos vivían, mientras pasaban imágenes tomadas en helicóptero del recinto. Paola se giró para verlo al tiempo que Adolfo se sentaba en el sofá junto a ella, con la pequeña en brazos, con el eterno miedo a que se le pudiera caer de los brazos, con el firme propósito de que eso jamás ocurriera.

PAOLA – ¿Ahí es donde trabajas, no?

ADOLFO – Bah, apaga eso. No quiero volver a oír hablar del curro hasta que tenga que volver el lunes que viene.

PAOLA – Lleva encendida desde que nos fuimos, me extraña que no se haya derretido. Ha salido buena.

ADOLFO – No me van a dejar tranquilo ni en mi casa.

PAOLA – Ya voy.

Tanteó por el sofá hasta encontrar el mando, y acto seguido apagó la tele, acallando la voz del presentador que había empezado a hablar sobre el equipo médico que inventó la vacuna.

ADOLFO – Yo no es por que sea su padre, pero es la niña más bonita que había en el hospital.

PAOLA – ¿A que si? Los demás eran gordos y feos y con los ojos así oscuros…

ADOLFO – Madre mía, cualquiera que nos oiga.

PAOLA – Anda, que se atrevan a decir lo contrario.

Adolfo estaba jugando con su hija, que le había agarrado el pulgar con toda su manita. El tiempo parecía carecer de importancia, ahora todo parecía carecerla, todo menos ella, ella y su esposa. Para entonces ya se había percatado que había acabado un capítulo de su vida, para empezar otro totalmente nuevo.

ADOLFO – ¿Qué tal te sientes ahora? Quiero decir…

PAOLA – No podría estar más contenta.

ADOLFO – Es lo mejor que nos ha pasado en la vida.

Paola besó a su marido. Luego comenzó a hacerle carantoñas a su hija, que enseguida rió y se le pusieron rojos sus pálidos cachetes.

PAOLA – ¿Me dejas cogerla?

ADOLFO – Claro.

Adolfo se la acercó y ella cogió a su hija y la colocó en su regazo. La niña seguía risueña, mirándolo todo, a sus padres y a su nueva casa, maravillada por tantos colores y formas, tratando de acomodarse a esa nueva vida. Ellos a su vez no podían parar de mirarla, sintiéndose cada vez más satisfechos de tenerla ahí con ellos.

PAOLA – ¿Crees que hicimos bien en vacunarla, tan pequeña?

ADOLFO – No quiero que le falte de nada, y esa vacuna no puede menos que hacerle bien.

PAOLA – Espero que así sea…

ADOLFO – ¿De qué tienes miedo? Tú y yo también estamos vacunados.

PAOLA – No sé… Vi como la pinchaban, y me dio como…

ADOLFO – Que tonta eres. Si ni siquiera se dio cuenta del pinchazo.

PAOLA – Ya… No sé.

Ambos quedaron en silencio de nuevo. Ante ellos se presentaba una nueva vida, un cambio radical que sin duda les traería muchas alegrías. Querían con todas sus fuerzas que nada malo le ocurriese a la recién llegada, y estarían dispuestos a dar la vida por ella si fuera necesario, pero por ahora todo iría bien. Pasarían unos años muy felices, viéndola crecer, viéndola dar los primeros pasos y decir sus primeras palabras. Desafortunadamente el destino les tenía preparado un desenlace muy poco grato, pero aún faltaba mucho para eso. Ahora tan solo tenían ojos para su hija, y jamás hubieran podido prever cual sería ese desenlace. Afuera se oía el canto de los pájaros, en el jardín de su casa recién estrenada.

PAOLA – Tendríamos que ir pensando un nombre.

ADOLFO – Yo hubiera querido que se llamara Adolfo, como su padre.

PAOLA – ¿Hubiera sido mejor saber su sexo antes de…?

ADOLFO – No, no. Está bien así. Me ha gustado poder sorprenderme, y estoy igualmente encantado con que sea chica.

PAOLA – El próximo que tengamos le llamaremos Adolfo.

Se besaron de nuevo, la niña les miró, con la boca abierta de par en par, igual que los ojos.

ADOLFO – ¿Tú has pensado en algún nombre?

PAOLA – Si te digo la verdad… Si.

ADOLFO – ¡Estupendo! ¿Y bien, cómo te gustaría llamarla?

PAOLA – Zoe.

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comentarios
  1. Budy1609 dice:

    ¡¡Te has lucido!! La hija se llama Zoe… bien jugado xD
    Ahora crece con más intensidad la intriga que guardaba hacia Bárbara.

  2. Pretendo hilarlo todo en estos primeros encontronazos, y encajar cronología con flashbacks con la historia en sí. Zoe es muy grande, aunque no literalmente xDD

  3. ShadowGhost333 dice:

    me lo olía era muy extraño que pusieses a una parejita feliz que no tuviese nada que ver con la historia… ¡Muy bien te has lucido chaval!xD y lo de zoe no sera por zoey verdad :3

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