1×028 – Ayuda

Publicado: 27/03/2011 en Al otro lado de la vida

28

Residencia de la familia Peña

24 de septiembre de 2008

Zoe despertó a la mañana siguiente, alertada por el ruido de una extraña sirena que creía provenía del interior de su cabeza. Le costó un poco recordar donde se encontraba, pues era la primera vez que dormía en el desván. Poco a poco le fue viniendo a la memoria todo cuanto había pasado el día anterior, y la angustia que le había acompañado durante el tiempo que tratase de dormirse no tardó en apoderarse nuevamente de ella. Pero ahora había algo que le distraía totalmente; esa extraña sirena. Se levantó, notándose oxidada y entumecida, y anduvo con paso inseguro hacia la ventana.

Al llegar a la misma, la imagen que ésta le mostró no se correspondía con nada de lo que ella hubiese podido llegar a prever. En mitad de la calzada había un enorme vehículo militar, del que salían varios hombres vestidos de soldado y armados hasta los dientes. En un primer momento se asustó, y quiso retroceder al pensar que ellos también podrían querer hacerle daño, pero desde donde estaba no podían verla, y hubiera podido gritar hasta desgañitarse antes de que la oyesen. Se dividieron en grupos a toda velocidad y entraron en las casas más cercanas, echando las puertas abajo sin miramiento alguno.

De un gran megáfono que descansaba suspendido sobre el capó de ese enorme vehículo al instante de apagarse la sirena sonó un chirrido de estática, acompañado de la voz de uno de los soldados que todavía permanecía dentro. Dijo lo siguiente; “Somos el pelotón de salvamento civil 45, si hay algún superviviente, que venga inmediatamente a reunirse con nosotros. Estamos de paso por la ciudad y una vez la abandonemos no volveremos, repito, no volveremos.” Zoe escuchaba esa voz como hipnotizada, sabiéndose necesitada de la ayuda que ellos decían ofrecer, pero movida por una extraña fuerza que le impedía pedir auxilio.

Por una parte, para poder hacerse notar debía de bajar y salir por la puerta principal; esa era la única vía de entrada y salida. Pero eso no podía hacerlo, pues sabía a ciencia cierta que sus padres, o lo que quedaba de ellos, todavía rondaban por la casa y no dudarían ni un momento en utilizarla de desayuno. Por otra parte, algo en su interior le impedía llamar la atención, pues sabía o al menos preveía lo que harían con sus padres si así lo hiciese, y no se le antojaba imagen más desconsoladora, y mucho menos provocada por su propia voluntad. De modo que permaneció junto a la ventana, limitándose a mirar.

El aviso se repitió un par de veces más, y luego el silencio se volvió a apoderar de la calle. Poco más tarde, los hombres que habían entrado en las casas de los que antaño fueran sus vecinos salían de ellas charlando amistosamente, mostrándose unos a otros lo que ahí dentro habían robado. Unos llevaban joyas, otros paquetes de latas de cerveza, uno llevaba incluso un jamón al hombro. Todo parecía indicar que más que ayudar a la gente lo que hacían era entretenerse saqueando las casas de la zona adinerada de la ciudad, de camino a dondequiera que se dirigiesen.

Uno de ellos dejó el botín dentro del vehículo, y salió nuevamente de él, agarrando con fuerza su fusil, con una sonrisa en la boca; se dirigía a su casa. A Zoe se le heló la sangre, y se limitó a mirar como ese hombre cruzaba su jardín, y se perdía de su vista al acercarse a la puerta principal. No vio como la echaba abajo, pero lo escuchó. El corazón le latía a mil por hora, mitad asustada, y mitad esperanzada al ver tan cerca la posibilidad de salvación. No obstante siguió ahí arriba, arrodillada en el suelo, sin apartar la vista de la parcela de suelo donde había visto a ese soldado por última vez.

Después del último golpe, que acabó por derribar definitivamente la puerta, sobrevino un tiempo de calma aparente, seguido no mucho más tarde por los habituales gritos de histeria que tan frecuentes habían sido los primeros días del éxodo. Zoe vio salir corriendo al soldado, que ya no llevaba encima el fusil que había traído cuando entrase instantes antes. Tras él, no tardó nada en aparecer su padre. Ahora tenía un aspecto mucho menos humano. Su piel se había empalidecido, y la herida de su brazo había adquirido un extraño color violeta rojizo. El soldado tropezó con una de las piedras de pizarra que marcaban el camino de salida del jardín, y cayó de bruces al suelo.

Más rápido que el propio Adolfo, se dio media vuelta en el suelo justo a tiempo de ver como éste se abalanzaba contra él, en un claro intento por arrebatarle la vida. Entonces sobrevino la primera ráfaga de disparos. El cuerpo de su padre se frenó, mientras las balas atravesaban su cuerpo, dejando estelas de sangre a su paso. Sin embargo, Adolfo parecía no inmutarse, y siguió su camino como si nada. Entonces, una bala atravesó su frente, y fue entonces cuando desistió. Tal y como estaba levantado, hincó las rodillas en el suelo, y su cuerpo inerte cayó hacia alante, sobre el del soldado, que no tardó nada en quitárselo de encima dándole media vuelta, gritando histéricamente.

Zoe lo miraba todo desde su posición privilegiada, sin siquiera parpadear, con la boca entreabierta, seca. Ahora no estaba asustada, tan solo extasiada, rebasada con creces por los acontecimientos. Uno de los soldados que habían ayudado a acabar de nuevo con la vida de su padre, ofreció su mano a su compañero novato y le acompañó al interior de la casa, en busca del fusil que se le había caído de las manos al ver a Adolfo bajar las escaleras a toda velocidad. No tardaron mucho en salir, de nuevo con el arma, y hablando a gritos unos a otros, volvieron todos al interior del enorme furgón, cerraron los portones y abandonaron de nuevo el vecindario, esfumándose del mismo modo que habían aparecido.

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comentarios
  1. aleks dice:

    Bueno…queria comentar algo sobre esto y me parece el mejor sitio…
    me encanta lo uqe ha echo para introuducir la historia de Zoe en plan en un momento clave vas y cambias de tema, eso es genial porque te engancha.
    Ademas de que lo explicas muy bien, me gusta mucho este tipo de historia(la de Zoe) que sabes que va ha acabar mal, se sabia que sus padre morian, pero igualmente a medida que lees tienes la vaga esperanza de que acabe bien, y es lo que deseas, pero es inevitable que acabe mal.
    Y bueno, ya sabes lo que te voy a decir…
    es genial 🙂

    • Gracias por escoger este foro y no desmotivaciones para hacer comentarios sobre aoldlv, creo que eres la primera xDDD
      El esquema de la novela lo tenía claro desde antes de empezar a escribir, y pronto verás que siempre juego con los cambios de escena y los flasbacks para crear ansia y tensión en el lector por saber cómo continúa, y para profundizar más en los personajes relevantes.
      Siempre temí que el lector sintiera rabia con esos cambios repentinos en el momento más porculero, pero vista tu reacción, es justo eso lo que pretendía conseguir xDD Además, no son demasiado largos los interludios, y pronto verás que las dos historias confluyen de nuevo.
      Me alegra ver que te has animado a seguir leyendo, para mi es una gozada.
      ¡Un saludo enorme!

      David.

  2. Carol dice:

    “No obstante siguió ahí arriba, arrodillada en el suelo, sin apartar la vista de la parcela de suelo donde había visto a ese soldad por última vez.”
    Te has dejado la “o” en soldado. Solo te aviso xD
    Me encanta la historia, está genial (Creo que ya te lo he dicho en uno de tus carteles en desmotivaciones.es xD)

    • @Carol: ¡Gracias por la corrección! He releído varias veces la novela, pero siempre hay algo que se le acaba pasando a uno. Ahora mismo lo corrijo en el word definitivo y aquí mismo. Un saludo y gracias de nuevo :3

      David.

  3. ShadowGhost333 dice:

    ESTA NIÑA ES TOOONTAAA!! jente que la ayudaria y se queda quieta muy bien zoe un aplauso…idiota

    • Akira22 dice:

      No creo que sea tonta, creo que tiene un trauma que lo flipa la pobre y realmente se queda parada y sin hacer nada por el miedo, acaba de ver como sus padres se convierten en monstruos y ya no cuenta con ellos, siendo tan pequeño y sin contar con la calidad paternal.. uf! Y no solo eso sino que después tiene que ver como les convierten en coladores, tu dirás como te sentirías, yo creo que la niña tan solo siente enemigos y peligro por todas partes. PD: yo hago muchas faltas de ortografía.. pero ensero, pasa el corrector antes de enviar nada más XD

      • Akira22 dice:

        en el siguiente capitulo queda descrito^^

      • El hecho de que el lector se ofusque con la reacción de uno de los personajes, es parte de mis pretensiones. El que digan “coño, pero si sólo hubiera hecho esta otra cosa, entonces…”. Ahí reside en parte la magia, más en cualquier caso, es lo que tú has dicho lo que regía el capítulo. El shock brutal de una niña de tan corta edad al ver semejante escena con sus padres, y el miedo inherente de no saber si esa gente son amigos o enemigos, peor todavía al ver su actitud más que discutible.
        ¡Un saludo!

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