1×034 – Super

Publicado: 01/04/2011 en Al otro lado de la vida

34

Afueras de Sheol

28 de septiembre de 2008

Pasó de largo el cementerio y las calles que lo precedían, pedaleando a una velocidad moderada, teniendo ahora más miedo de volver a caerse que de encontrarse con algún indeseado más por el camino. La densidad de la niebla que todo lo cubría no ayudó en absoluto a calmarla, y cuando finalmente llegó al supermercado, la mandíbula inferior le temblaba de miedo, al igual que lo hubiera hecho de frío el peor día de invierno. Ahora lo que tenía era prisa por refugiarse de nuevo en un lugar cerrado, un lugar que al igual que lo hiciese su casa, le confiriese cierta seguridad.

Al llegar a la que fuera la puerta de entrada, se le vino el alma al suelo. Debería haberlo pensado, pues era evidente, pero su cabeza se negó a asumir esa posibilidad tan totunda, porque era mayor la necesidad que tenía de alcanzar su meta. Los portones automáticos de cristal de la entrada estaban hechos añicos, lo que demostraba que la tienda había sido saqueada. Sin embargo, una enorme reja metálica impedía el paso a todo cuanto fuese mayor en tamaño que un gato. Sentada como estaba en la bicicleta, los pies apoyados en el suelo, comenzó a respirar más rápidamente, notando como una oleada de miedo le fluía por las venas.

Se levantó de la bici, y miró a su alrededor, tanto como la niebla se lo permitía. Parecía no haber nadie cerca, cosa que era muy de agradecer. Zoe comenzó a caminar junto al escaparate de la tienda, con la bicicleta agarrada por el manillar. Desde ahí podía ver parte del género que había podido sobrevivir al saqueo. Había prácticamente de todo lo que hubiese podido desear, pese a que se habían llevado prácticamente todas las existencias. Pero todo estaba enrejado a conciencia, no dejando ni el más mínimo resquicio para colarse, lo que también era una garantía para estar más segura, si finalmente conseguía entrar.

Rodeando la fachada de ese gran edificio, acabó llegando a la parte trasera, donde se erguía el gran portón, igualmente cerrado, por donde entraban los suministros al supermercado. Algo le hizo acercarse, hasta llegar a la puerta que había junto al portón. Dejó la bicicleta apoyada en la fachada y respiró hondo. Al tratar de girar el pomo de la puerta, se dio cuenta de que estaba cerrado con llave. Estaba a punto de dar media vuelta y buscar otro lugar donde pasar la noche, puesto que la tarde expiraba a marchas forzadas, cuando vio que la parte inferior del portón estaba algo levantada. Al parecer se había trabado antes de encajarse, lo cual le vino como anillo al dedo.

Ella cabría de sobras, pero la bici tendría que pasar la noche fuera, aunque eso no le importaba ya lo más mínimo, no después de haber recibido esa nueva bocanada de aire fresco. Sus esperanzas, que hasta segundos antes estaban hechas pedazos, parecían recomponerse. Dejó la bici donde estaba, y sin mirar siquiera atrás se apresuró a colarse por la rendija del portón, alejándose al fin de esa atmósfera de falsa tranquilidad y visiones borrosas. Al levantarse de nuevo y mientras se afanaba por quitar la suciedad del suelo de su ya ajado vestido, vio que se encontraba en el almacén.

Aunque lo más probable era que el dueño del supermercado hubiera pasado ya a mejor vida o anduviese muy lejos en esos momentos, eso no le quitó para sentirse ajena ahí dentro. Esa era una zona privada donde la gente de a pie como ella no debía estar, de modo que se dirigió a la puerta corrediza que llevaba al interior del supermercado. Pese a que no disponía de luz artificial alguna, todo el edificio estaba muy bien abastecido de iluminación por grandes claraboyas en la cubierta, que le permitirían ver por donde andaba mientras quedase luz solar de la que aprovecharse.

Al cruzar el umbral de la puerta, creyó entrar en el paraíso. Ni el mal olor de los congelados que habían perecido ante la falta de refrigeración pudo empañar su sensación de bienestar. Por primera vez desde que había comenzado el éxodo, se sintió en cierto modo satisfecha. No obstante, el recuerdo de sus padres ya muertos, el de sus abuelos y el de prácticamente toda la gente que conocía, si no es que habían conseguido escapar del país, seguía atormentándola a cada nuevo minuto. Pero se esforzó por concentrarse en hacer lo que había venido a hacer.

Las próximas horas las pasó danzando de un lado al otro del supermercado, después de un concienzudo y afortunadamente infructuoso barrido en busca de hostilidad. Lo primero que hizo fue beberse medio litro de té helado, que ahora era más bien té a secas. Al notar el líquido corriendo de nuevo por su garganta, sintió un placer indecible, tras tanto tiempo con la boca seca. Después de saciar su sed, se dirigió a la zona donde siempre acababa arrastrando a su madre cuando venían, y con ese dulce recuerdo en la cabeza, se sentó en el suelo rodeada de cientos de golosinas, e hizo la cena más a su gusto que se le podía haber ocurrido; ositos de goma, nubes, bolitas de chocolate, ganchitos… todo cuanto hubiera podido desear una niña de su edad, y además gratis.

Después de un empacho de golosinas, siguió caminando de un lugar a otro del supermercado, abriendo alguna bolsa o lata y picando algo al azar, como si se encontrase en un gran buffet libre en liquidación. Poco a poco la luz fue desapareciendo, y el lugar volviéndose cada vez más sombrío. En el pasillo en el que se encontraba había unos cartones tirados en el suelo, que parecían indicarle que ahí es donde debía pasar la noche. Se sentó sobre los cartones, sintiéndose extraña, como una vagabunda, y se tumbó de espaldas al suelo, contemplando los últimos rayos de sol que se filtraban por las claraboyas. Poco más tarde, el agotamiento de un día tan ajetreado acabó haciéndole mella y se durmió.

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comentarios
  1. una de por ahí dice:

    empece a leer tu historia porque habia visto algun que otro cartel en desmotivaciones y me pico la curiosidad, y desde luego que lo poco que he leido ha merecido la pena. Enhorabuena 😀
    PD: ahora no se en que lugar del capitulo, pero creo que hay una errata:
    (“totundamente”) 😛

    • Mil gracias por el interés demostrado, y otras tantas por la corrección. Algunas se me pasan, y me viene genial que me las señaléis para corregirlas. ¡Un saludo, una de por ahi! xDD

      David.

  2. ShadowGhost333 dice:

    Golosinas free!!!has estado genial con el te helado “ahora no era mas que te a secas”xD

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