1×036 – Planes

Publicado: 02/04/2011 en Al otro lado de la vida

36

En el supermercado

29 de septiembre de 2008

Continuaron así un minuto largo, simplemente haciéndose compañía la una a la otra, notándose de nuevo acompañadas después de un largo período de soledad, notando que todavía había algo por lo que seguir luchando. Poco a poco Zoe se fue calmando, dejando atrás el llanto que le había provocado Bárbara. Ésta acabó separándose de la pequeña niña que acababa de conocer, y la miró a los ojos, rojizos, mientras ella emitía los últimos sollozos. De repente le pareció que la conocía desde mucho tiempo antes, como si no fuera la primera vez que la veía; no tardó mucho en darse cuenta a que era debida esa sensación.

BÁRBARA – Antes… Antes de todo esto, yo era profesora de un colegio. Daba clase a niños de tu edad… Pero no quiero aburrirte contándote mi vida, ahora. Dime, ¿Cómo te hiciste eso?

Bárbara apuntó con el dedo la rodilla de Zoe, y ésta se la miró. Ya se le había olvidado por completo.

ZOE – Me caí de la bici.

BÁRBARA – ¿Me acompañas y que te lo cure bien y te lo vende?

Zoe asintió con la cabeza lentamente y Bárbara se dirigió hacia la zona del supermercado donde sabía que había el material necesario para limpiarle la herida y colocarle una pequeña venda. Zoe la siguió de cerca. Le gustó sentirse de nuevo útil para alguien más que para si misma, y lo que ahora hacía le recordaba mucho a su vida real, la de antes del holocausto. Ahora mismo se sentía como un día cualquiera de trabajo, a la hora del recreo, curando a un niño que se había hecho daño jugando en el patio del colegio. Llegaron a su destino y Bárbara le pidió a su nueva amiga que se sentara y comenzó a buscar el material que necesitaba y a curarle la herida, mientras Zoe la observaba en silencio.

BÁRBARA – No es más que un rasguño, esto te lo curo yo en un santiamén… Pues te he encontrado de pura casualidad, porque yo no soy de aquí, de Sheol, pero vine aquí hace unos días y… Que te voy a contar que tú no sepas ya, a la altura que estamos de la película. No te ha mordido ni te ha arañado ninguno de esos hombres malos, ¿Verdad?

Zoe negó con la cabeza.

BÁRBARA – Así me gusta. No tienes que dejar que se te acerque ninguno, jamás, aunque sea alguien que conozcas de antes y te pienses que no te va a hacer daño. Cualquiera que veas que tenga los ojos rojos, es alguien que busca hacerte daño. ¿Entendido?

Zoe seguía mirándola, limitándose a escucharla, sin intervenir para nada.

BÁRBARA – Bueno, creo que esto ya está. Te he puesto una venda pero tal como lo tienes casi no haría ni falta. Mañana mismo te la puedes quitar.

ZOE – Gracias.

BÁRBARA – Ahora… Creo que deberíamos irnos de aquí.

ZOE – No. Yo no quiero irme.

BÁRBARA – Por mucho que pueda parecerlo, este no es un lugar seguro. Estamos en medio de la ciudad, y aquí es donde más gente hay, porque están todos los pisos, y es donde más gente vivía antes de… Yo misma acabo de despistar a unos cuantos antes de venir aquí. Había por lo menos… una docena. Si nos quedamos aquí dentro seguramente no podrán entrar, parece un sitio bastante seguro y si tapamos el portón por donde hemos entrado no creo que pueda entrar ninguno. Pero nos acabarán viendo a través de las rejas porque esto está todo al descubierto y se agolparán ahí detrás, y el ruido atraerá a más y más gente y luego no tendremos por donde salir. ¿Me entiendes?

Zoe la miraba ahora con el ceño fruncido, no le gustaba lo que estaba oyendo. Por su parte, la propia Bárbara no estaba muy segura de que lo que decía tuviera mucho sentido, mas cuando la alternativa era salir a la calle y exponerse a que se las comiera cualquiera que pasara por ahí. Pero sabía que tenía razón, no podían quedarse ahí eternamente, y mientras más pospusieran la partida, peor sería.

BÁRBARA – El problema es quedarse en un mismo sitio mucho tiempo, porque antes o después acaban encontrándote. Creo que nos huelen. Así que creo que lo mejor será que nos vayamos ahora, aprovechando que es de día. De día están más atontados y la mayoría están durmiendo en lugares a la sombra. Si fuera de noche te diría de quedarnos, pero ahora que es por la mañana…

ZOE – ¿Y a donde vamos a ir?

Bárbara se quedó un momento pensando. Desde que despertase en aquel ataúd, todo cuanto le había preocupado era que no se la comieran ese mismo día, pues ya no quedaba nada por lo que seguir adelante. Si seguía viviendo era porque su instinto de supervivencia le arrastraba a continuar luchando cuando ya todo parecía perdido. Pero ahora, al encontrarse con Zoe, sus prioridades habían cambiado por completo. Ahora veía el futuro con otros ojos, y comenzaba a planear un destino deseable para ambas, un destino en el que esa joven chiquilla no tuviera que seguir recibiendo más reveses del destino.

BÁRBARA – En el otro extremo de la ciudad comienza un bosque enorme, con algunos pueblos pequeños. Si conseguimos llegar al otro lado, nos podemos refugiar en alguno de esos pueblos y como ahí no vivía casi nadie, no creo que tengamos muchos problemas. Con algo de suerte hasta encontraremos a alguien ahí que nos eche una mano… Podríamos ir por las vías del tren elevado. Hay una parada no muy lejos de aquí. Si llegamos y subimos al andén, podemos cruzar la ciudad de una punta a la otra sin pisar la calle, y aunque nos encontremos con alguno, no podrá cogernos porque no estaremos a su alcance.

Zoe seguía mirándola con bastante recelo, la idea de salir de ahí le seguía resultando muy poco apetecible. Bárbara, a medida que hablaba, se iba convenciendo más de que su idea podría resultar exitosa, y poco a poco consiguió contagiar a Zoe de su optimismo, pues el objetivo final del plan resultaba bastante deseable para ambas.

BÁRBARA – Hagamos una cosa, ¿Qué te parece si desayunamos algo? Yo estoy hambrienta, y aquí es todo gratis ¿No? Luego seguimos hablando y me dices que te parece la idea.

Zoe asintió con la cabeza, y las dos se fueron a la zona donde guardaban el chocolate y las galletas, a darse un buen atracón.

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comentarios
  1. Aleks dice:

    uuuuuuuuuuuuuuuuuhhh…conque profe eh…
    poco a poco va desvelando algo de su vida anterior
    ummm…interesante

    • A la que te vas fijando a propósito, voy soltando varias cosillas, pero soy muy sutil y reservado a ese respecto. Pronto te darás cuenta de otro, y ya podrás empezar a hacer cavilaciones.

  2. tulipan dice:

    cada vez esta más emocionante, y todas esas incógnitas hacen que cada vez tenga más ganas de seguir leyedo

    • Siempre me guardo muchos ases en la manga, y voy dando la información cómo y cuando quiero para crear un ambiente de expectativa y jugar con la sorpresa, La historia de Bárbara tiene muchísimo más detrás de lo que aparenta a primer golpe de vista.

  3. Akira22 dice:

    que maternal que bonito T_T al fin las dos encuentran un poquito de paz mutua ais…

  4. Lector Anonimo dice:

    Me encenta que se junten. Así tienen mas esperanzas de seguir sobreviviendo 🙂
    Sigo enganchado.

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