1×039 – Vía

Publicado: 03/04/2011 en Al otro lado de la vida

39

Andén de la estación de tren elevado del barrio de Montalbán, Sheol

29 de septiembre de 2008

BÁRBARA – Ahora lo peor ya lo hemos pasado. Tan solo tenemos que seguir por la vía hasta el otro extremo. No te separes de mí, ¿De acuerdo?

ZOE – Si.

BÁRBARA – Aunque parezca que estemos seguras, no tenemos que levantar la guardia ni un momento. Bueno… Pues venga, que tenemos mucho camino por delante.

Emprendieron de nuevo la marcha. Al alejarse del andén tuvieron que ir por las vías, pues ahí no había más sitio para caminar. Al principio les acompañó la sensación que de un momento a otro vendría un tren y se las llevaría por delante, pero hacía ya más de dos semanas que los trenes habían dejado de circular por ahí. A lado y lado de la larga vía discurría un pequeño muro de seguridad de un metro de altura, del mismo hormigón que la base y los enormes pilares que pronto abandonaron el río para colocarse entre los dos carriles de una de las avenidas de la ciudad.

Las vistas desde ahí arriba eran envidiables, pues disponían de una panorámica de gran parte de la ciudad, en uno de los lugares más seguros de la misma. Desde ahí podían ver cientos de bloques de pisos carentes de vida, docenas de calles vacías y descuidadas. Tan solo las farolas y los árboles más altos les acompañaban en su larga marcha, y el camino se hizo incluso agradable. No obstante, caminaban bajo el sol, que con el paso de las horas se fue haciendo más intenso y caluroso, lo cual las obligó a hacer más de un alto en el camino para echar un trago.

De vez en cuando cruzaban alguna calle en la que había uno o dos infectados. Muchos de ellos no llegaban a percatarse de sus presencias, de modo que pasaban de largo. Pero de vez en cuando alguno las veía, y corría hacia ahí, tratando de alcanzarlas, gritando inútilmente. Ellas se limitaban a seguir adelante, haciendo caso omiso al resucitado, y al cabo de los minutos, o se cansaba, o las perdía de vista y daba media vuelta. Con el paso del tiempo, Bárbara se fue concienciando más de que la idea que había tenido era mejor de lo que creyese al principio, y eso le permitió relajarse un poco.

Tras las primeras dos horas de viaje, llegaron a una zona menos densa de la ciudad, desde donde se podía ver un gran lago que hizo de frontera al crecimiento en los primeros años. Les llamó la atención un hombre que caminaba por la pasarela de un pequeño muelle. Al principio creyeron que se trataba de un superviviente como ellas, y se quedaron mirándole, pero luego vieron que era un muerto más. Caminó con paso dudoso hasta el final de la pasarela, y una vez ahí, se agachó y volcó medio cuerpo fuera, tratando de acercarse al agua para beber de ella.

Entonces perdió el equilibrio y cayó al agua con un tremendo chapuzón. Bárbara y Zoe contemplaron atentamente como ese hombre luchaba por salir a la superficie. Sus intentos resultaron infructuosos y a cada nueva embestida tan solo conseguía hundirse más. Poco a poco se fue cansando, los movimientos fueron siendo menos frecuentes, y cuando ese pobre infeliz había bebido mucha más agua de la que su cuerpo le hubiera permitido, acabó ahogándose. Quedó nuevamente inmóvil, doblemente muerto, y su cadáver subió a la superficie del agua, bocabajo, y ahí se quedó flotando a la deriva. Esa extraña escena les hizo reflexionar, y les dio nuevas esperanzas, al ver lo estúpidos que podían llegar a ser esos seres.

Continuaron dos horas más, caminando apenas sin decir nada, cada vez más cansadas y más hartas del calor, hasta que encontraron un tren en mitad de la vía. Como ya se había hecho algo tarde, y aprovechando la sombra que el tren les ofrecería, decidieron sentarse junto a un vagón y comer algo para reponer fuerzas. Bárbara dejó la mochila en el suelo, apoyada en el último vagón, y sintió un gran alivio al quitarse ese gran peso de encima. El bate lo había metido en la mochila horas antes, al ver que no lo utilizaría. Se sentaron las dos en el suelo y sacaron algo de comida de la mochila y un par de botellas pequeñas de agua.

A la sombra como estaban, y con un poco de viento que se había levantado, ambas se sintieron muy cómodas, con la estupenda panorámica de la ciudad vacía como paisaje y algo que llevarse a la boca. Zoe fue la primera que acabó y se levantó, inquieta. Bárbara le echaba un ojo mientras la niña danzaba por las cercanías, observando con curiosidad el interior del tren por las ventanillas. Llegado un momento Bárbara la perdió de vista, y poco más tarde escuchó un grito. Soltó todo cuanto tenía en la mano y corrió hacia ahí como alma que lleva el diablo, temiéndose ya lo peor.

Llegó donde se encontraba Zoe y la vio a un par de metros de la ventana que había estado mirando cuando gritó. Todo parecía en regla aparentemente, a no ser por la expresión de disgusto que mostraba la niña en su cara. Bárbara miró el vagón y enseguida comprendió el porqué de ese susto. Ahí dentro había un hombre, era uno de ellos, sus ojos inyectados en sangre daban buena fe de ello. Parecía un vagabundo a juzgar por sus ropas y lo dejado de su aspecto. Estaba contra la ventana, con las manos sucias apoyadas en ella, mirándolas sin comprender por qué no podía alcanzarlas.

Bárbara pensó que seguramente habría ido ahí a pasar la noche después de que alguien le mordiese, y habría acabado transformándose Dios sabía hace cuanto tiempo. Afortunadamente por ahora no podía salir de ahí, y ellas no se iban a quedar a esperar que lo hiciese.

BÁRBARA – Cojamos las cosas y vayámonos. Todavía nos queda un buen trecho antes de que se nos haga de noche. Venga.

Zoe asintió y después de recoger la mochila, reemprendieron de nuevo su camino, con algo más de peor cuerpo.

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comentarios
  1. Akira22 dice:

    se sabrá mas adelante como Barbara llega a estar encerrada en un ataúd?

    • Cuenta con ello. A partir del segundo tomo, narro la experiencia de Bárbara como su flashback propio en diversas escenas durante el transcurso del resto de la novela, y esa parte será desvelada. :3

  2. Lector Anonimo dice:

    Yo hubiera aprovechado el vagón, y con el bate hubiera dado doble Muerte al Vagabundo x)

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