2×380 – Aguardando

Publicado: 04/11/2011 en Al otro lado de la vida

380

Cala rocosa en la costa meridional de la isla Nefesh

22 de octubre de 2008

 

CHRISTIAN – ¿Pero qué fue exactamente lo que te dijo Bárbara?

MAYA – Ya te lo he dicho veinte veses. Dijo que habrían vuelto antes de que se hisiera de noche. Solo eso.

CHRISTIAN – Pues está a punto de hacerse de noche, y aquí no viene nadie, joder.

MAYA – ¿Y? ¿Qué quieres que yo le haga?

Christian arrugó la frente, pensativo. Miró de nuevo hacia el mar, teñido de rojo por el color que había adoptado el cielo; la esfera incandescente que era el sol, cada vez estaba más cerca del horizonte. En menos de media hora se haría de noche, y hasta el momento no habían tenido novedad alguna.

El chico se había despertado una hora más tarde que sus compañeros partieran, y la noticia de que no habían contado con él para la segunda incursión en el bosque no le había sentado demasiado bien. No le molestaba tener que pasar todo el día acompañado de la chica de las gafas, pero le dolía que hubieran prescindido de él con tanta facilidad, y más por el hecho que le hubieran sustituido por Marion, que desde siempre había demostrado mucho menos interés por todo que él. Le molestaba eso, y además temía por ellos. Sabía perfectamente que la probabilidad de que se hubieran encontrado con Morgan en el camino era muy pequeña, teniendo en cuenta el tiempo que hacía que habían visto por última vez a éste y el tamaño de la isla. No obstante, no podía parar de pensar que algo malo hubiera podido ocurrirles, y esa sensación se intensificaba a medida que el ocaso iba volviéndose más inminente.

Habían pasado todo el día juntos, y por primera vez en mucho tiempo habían tenido ocasión, aunque tan solo fuera por matar las horas muertas, de conocerse algo mejor. Christian le había contado, con mayor entereza de la que creyó podría atesorar, que él también había perdido a toda su familia, y el cómo se había encontrado con el grupo de supervivientes al que ahora pertenecían ambos. Había maquillado bastante la historia, olvidando a propósito hacer referencia a su estancia en prisión, o el motivo por el cual le habían condenado. Ambos se habían entretenido recordando tiempos mejores, y contando anécdotas que por unas horas les hicieron revivir el mundo perdido, consiguiendo abstraerles durante un tiempo de la cruda realidad. Habían comido copiosamente, reparando en que los que no estaban con ellos habían olvidado llevar nada consigo, y riéndose de ellos por estúpidos. Pero a medida que pasaban las horas, el ambiente se volvía cada vez más tenso, dada la impaciencia por la vuelta de sus congéneres.

Christian se levantó del borde de la barca, donde llevaba sentado más de una hora, y se dirigió hacia el bosque, a paso firme. Ella le siguió con la mirada, extrañada. Podría simplemente estar yendo a mear, cosa que ella llevaba ya un buen rato queriendo hacer, pero la expresión de su cara le había dejado algo inquieta.

MAYA – ¿Dónde vas?

CHRISTIAN – Voy a ver si los encuentro.

MAYA – Bárbara dijo que no nos separásemos…

Christian se giró y la miró. Era una chica muy mona, pero la había conocido en un momento de su vida, de la de ambos, demasiado difícil. Al igual que a Zoe, la veía como una hermana, como una compañera, una superviviente más. Leyó el malestar en sus ojos, a través de las gafas rojas, y comprendió lo que sentía; sonrió levemente. No tenía la menor intención de dejarla sola.

CHRISTIAN – No, si no me voy, tranquila. Voy a subirme a uno de estos árboles, a ver si veo algo desde arriba.

Maya frunció el ceño. Inclinó levemente la cabeza, para poder abarcar los árboles más cercanos, que estaban muy poblados de ramas y eran muy altos, suficientes para no considerar descabellada la idea del chico. La muchacha volvió a mirar a Christian, algo incómoda.

MAYA – Están muy altos.

CHRISTIAN – Ahí está la gracia.

MAYA – ¿Ya sabrás subir?

CHRISTIAN – Sí… Sí, claro.

Christian miró los árboles, y temió haberse precipitado. Realmente eran muy altos, y él no era especialmente hábil. Se giró de nuevo hacia la chica.

CHRISTIAN – ¿Se te ocurre algo mejor?

Maya aguardó unos segundos, pero se dio cuenta que no podía ofrecerle otra respuesta más que la de limitarse a esperar sentados. Se encogió de hombros.

MAYA – Tú mismo, pero… ves con cuidado.

Christian asintió con la cabeza y prosiguió su camino. Maya le observó atentamente mientras tanteaba un árbol y otro, con más torpeza que atino. La imagen le recordó a cuando ella jugaba con su hermana, y ambas trepaban los árboles del solar que tenían a un par de manzanas de casa, todo ello antes del accidente; se sorprendió por ser capaz de recordarlo, pues aquello le era tan lejano que parecía pertenecer incluso a otra vida.

Para cuando Christian empezó a subir al árbol que había escogido, el que tenía mejor accesibilidad para trepar por la parte inferior, el sol estaba prácticamente rayando el horizonte. Llegó a lo más alto que pudo mucho más rápido de lo que había pensado, y comenzó a otear el bosque en busca de cualquier movimiento sospechoso. Trabajaba a contrarreloj, ya que enseguida se haría oscuro; se sentía estúpido por no haber pensado en eso antes. También le urgía apurarse, porque no quería bajar sin ver bien las ramas; estaba demasiado alto, y un resbalón inoportuno podría resultar fatal a esa distancia del suelo.

Sorprendido por no notar ni el más ligero atisbo de vértigo, pese a que estaba a más de veinte metros del suelo, observó árboles, árboles y más árboles. Desde su particular atalaya apenas se veía nada, y desde luego no sería capaz de distinguir a sus compañeros, aunque estuvieran a un tiro de piedra de ahí, por culpa de las hojas de los árboles que lo tapaban todo como una inmensa alfombra de tonos verdes, rojizos, anaranjados y amarillentos. No vio lo que buscaba, pero no obstante, hubo algo que le llamó la atención, y mucho, algo que no esperaba ver.

MAYA – ¡¿Ves algo?!

CHRISTIAN – ¡Pues sí! ¡Hay como… como una casa, con una chimenea, y sale humo!

MAYA – ¿Dónde?

CHRISTIAN – ¡Está algo lejos… hacia el… noroeste, junto a una cascada!

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comentarios
  1. Sicke dice:

    ohh venga….no nos dejes asi….dejanos leer lo que les pasa a christian y maya o a los demas!!

    • Venga, va. Te voy a colgar uno nuevo. Pero que conste que esta parte es algo larga, y ello no hará más que dejaros con una sensación de “incompleto” mayor xD

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