2×390 – Test

Publicado: 12/11/2011 en Al otro lado de la vida

390

Piso alquilado de Bárbara y Enrique, centro de Etzel

9 de febrero de 2008

 

Un sol radiante entraba por la ventana del dormitorio, y una suave brisa mecía las cortinas blancas. Era una fresca mañana de sábado, y Enrique descansaba sobre la cama de matrimonio, boca arriba, destapado. Pese a que todavía era muy pronto, estaba completamente desvelado. Tenía los ojos cerrados y su corazón latía a toda velocidad. El silencio estaba tan solo mancillado por los graves de la canción que tenía a todo trapo uno de los nuevos vecinos del bloque de al lado, pero de un momento a otro incluso eso cesó, y el ambiente se tornó aún más tenso.

Enrique estaba ciertamente nervioso. Nervioso e ilusionado a partes iguales. Bárbara y él llevaban ya más de cinco meses tratando de tener un hijo, pero todo intento había resultado inútil. Habían puesto todo de su parte para poder consumar esa unión, pero ello jamás había dado los frutos deseados, hasta el punto que empezaron a preocuparse más de la cuenta, haciendo macabras cábalas sobre cual podría ser el motivo. Habían pensado incluso en ir al médico a hacerse pruebas, pero hacía unos días, abandonaron esa idea.

Esta era la primera vez en todo ese tiempo que algo les hacía pensar que su mala suerte cambiaría definitivamente. Bárbara hacía una semana que tenía una falta, y tras tanto tiempo buscándolo, ambos dieron por hecho que se trataba de lo obvio. Sabían que ilusionarse antes de cuenta podría ser una mala idea, pero no pudieron evitarlo. Estaban muy bien juntos, y eso era algo que ambos deseaban con todas sus fuerzas, más ahora que ya estaban prometidos y que el niño llegaría después de que se hubieran casado, a principios de otoño.

No obstante, y pese a que ambos conocían la ausencia en la menstruación de la profesora, no se habían armado de valor hasta entonces, una semana más tarde, para dar el siguiente paso. Habían preferido dejar un margen de tiempo para confirmar que no se trataba de una falsa alarma, intentando protegerse para evitar luego el posible desengaño, pero esa mañana, y sin que ninguno de los dos lo hubiera planeado de antemano, supieron que había llegado el momento de la verdad.

Tenían el test de embarazo desde hacía un par de meses, pero hasta entonces no había tenido sentido utilizarlo. Esa mañana, después de desperezarse ambos en la cama durante largo rato, con la música de la radio de fondo, Bárbara había entrado en el baño con el test en la mano. Enrique se la había quedado mirando mientras entraba, consciente que le respuesta que le diese una vez saliera de esa habitación podría cambiar su vida por completo. De eso hacía ya cerca de un cuarto de hora, y él ya empezaba a impacientarse más de la cuenta.

Escuchó un ruido, se giró en la cama, y echó un vistazo hacia la puerta del cuarto de baño. Vio salir a Bárbara con el test de embarazo en la mano derecha. Estaba con la cabeza echada hacia delante, y su larga melena rubia le tapaba la cara. No obstante, no hacía falta vérsela para saber que estaba llorando. Enrique se incorporó en la cama, y se levantó; fue al encuentro de su prometida y la asió suavemente por la cintura, al tiempo que le apartaba el pelo de la cara. Ver la expresión de su rostro, y sus ojos tristes y levemente enrojecidos por el llanto, fue suficiente respuesta. No obstante, Bárbara levantó la mano en la que llevaba el test, y se lo ofreció a Enrique.

Lo miró atentamente, intentando recordar las instrucciones para poder descifrarlo. Ahí tan solo se veía una línea oscura, y un espacio vacío donde debía haber habido una segunda línea, si Bárbara estuviera en estado de buena esperanza. En cualquier caso, le hubiera bastado con ver su expresión desanimada y triste para conocer el resultado, antes siquiera de mirar el aparatejo. Ambos se miraron a los ojos en silencio, durante unos segundos. El ruido de la música del pesado vecino irrumpió de nuevo.

ENRIQUE – No… ¿No puede haber fallado?

BÁRBARA – No. No puede haber fallado. Estas cosas no fallan.

ENRIQUE – ¿Ya has esperado todo el tiempo que había que esperar? Al igual es que hay que esperar un poco más y entonces…

BÁRBARA – He seguido las instrucciones al pie de la letra, y no…

Bárbara estalló de nuevo en llanto. Enrique la abrazó contra sí, tirando el test al frío suelo del dormitorio. Se sentía increíblemente impotente y desdichado. Sabía a ciencia cierta la ilusión que Bárbara había volcado en el tema del embarazo, y ahora todo se volvía mucho más cuesta arriba.

ENRIQUE – Haremos otro, no podemos estar seguros de nada si no…

BÁRBARA – No serviría para nada.

ENRIQUE – Pero… No te desanimes, cariño, lo seguiremos intentando. El que la sigue la consigue, ¿no es verdad?

Enrique forzó a Bárbara a que le mirase, levantando su cabeza con cuidado ayudándose de índice y corazón de la mano derecha. Intentó sonreír, para apaciguar el maltrecho estado de ánimo de su prometida, pero no solo no lo consiguió, sino que aún empeoró más su estado. Bárbara comenzó a sollozar, apartó la cara rápidamente y corrió hacia el cuarto de baño, dándole una patada sin querer al test que yacía en el suelo, y haciéndolo deslizarse hasta debajo de la cama. Se encerró en el cuarto de baño. Enrique se quedó quieto donde estaba, mirando la puerta cerrada, escuchando los llantos de Bárbara por delante y la molesta música roquera del joven vecino por detrás.

Tuvo el amago de ir tras ella, y tratar de hacer algo por ayudarla, pero supo que no serviría de nada. Ahora ella necesitaba desahogarse, estar sola un rato. Él también lo necesitaba, pues ambos habían puesto idéntica ilusión por el resultado de ese test, y aún les costaría algo de tiempo asimilar que todo volvía al punto de partida.

Al día siguiente, Bárbara amaneció manchada.

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comentarios
  1. Suly dice:

    A esto te refieras sobre lo de Barbara? lo que pusiste anteriormente en un comentario que me dejo estupefacta…o es algo mas gordo??
    Pobre se me ah pasado por la cabeza que se puede haber quedado en estado de gestación cuando empezó el infierno en el que están ahora…pfff

    Saludos!!! ^^

    • Sólo quería enfatizar la idea de que el personaje de Bárbara no es plano y secundario, sino que tiene mucha historia detrás. Esto que habéis visto ahora no es más que el principio. Su flashback es muuuuucho más largo, y estas son sólo las primeras pinceladas. Esta es la primera piedra de lo que será el siguiente flashback, donde ahondaré más a este respecto.

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