3×946 – Distraída

Publicado: 17/03/2015 en Al otro lado de la vida

946

 

Centro de día para ancianos en Bayit, ciudad de Nefesh

7 de diciembre de 2008

 

CHRISTIAN – Pero es que es eso lo que no me entra en la cabeza. ¿Por qué no nos habíais dicho nada hasta ahora?

            Carlos respiró hondo, deseando que se lo tragara la tierra. Maldijo el momento en el que decidió no compartir con los demás la noticia del hallazgo de aquél lujoso velero que descansaba en la ensenada Tamir, a unos pocos kilómetros al sur de Bayit. Bajo esa nueva óptica, incluso le costó recordar los motivos por los que había decidido no contárselo a nadie en su momento.

Hacía un buen rato que habían empezado a discutir, tanto tiempo como hacía que se sentaron a la mesa y compartieron la ya añeja nueva con el resto del grupo. Bárbara y Carlos habían acordado hacerlo público durante la comida, tras la larga conversación que ambos hermanos habían sostenido, dada la férrea insistencia de la profesora, que no estaba dispuesta a echar a perder esa magnífica oportunidad. Zoe les había acompañado en silencio, aún sin haber tenido ocasión de digerir todas aquellas novedades. Ahora ambas estaban sentadas en uno de los extremos de una gran mesa que habían instalado en la sala principal del centro de día, comiéndose aquellos tallarines con tomate y bonito que había preparado Ío con bastante buena mano.

El instalador de aires acondicionados buscó en Bárbara algo de apoyo frente al linchamiento al que estaba siendo sometido, pero ella no parecía siquiera estar prestando atención a la discusión. La profesora masticaba distraída, con una tímida sonrisa dibujada en los labios, ajena al revuelo que había suscitado la noticia del hallazgo de aquél navío, que había ensombrecido por completo ante los demás a la del reencuentro con su hermano. Miraba al plato casi vacío que tenía frente a sí con la mirada perdida, sin duda trazando el plan maestro que la devolvería a los brazos de Guillermo y el pequeño Guille, a los que había creído muertos hasta hacía una hora escasa. Para ella, poco más importaba en esos momentos.

CARLOS – Joder, lo siento.

PARIS – Anda que si llego a ser yo el que os esconde algo así… No quiero ni pensar lo que hubierais llegado a decirme.

CARLOS – No hice bien, lo reconozco. Y por ello os pido disculpas. Por esos entonces… aún no habíamos levantado el último muro, y estábamos todos muy ilusionados con el barrio, y… pensé que contároslo podría… hacernos perder las ganas o… la ilusión…

PARIS – No, y si de vosotros depende, no nos hubiéramos enterado nunca.

CARLOS – Tampoco…

MAYA – ¿Pero cuánto hase de eso?

CARLOS – Una… una semana… o un poco más.

CHRISTIAN – ¡Madre mía!

CARLOS – Toda la culpa es mía. Bárbara sí quería contarlo. Fui yo quien la convenció para que no dijéramos nada.

PARIS – Eso no le quita culpa.

            La profesora ni siquiera levantó la mirada del plato. Resultaba evidente que no estaba escuchándoles.

Darío y Carla seguían la conversación pero sin involucrarse en ella, charlando entre sí de vez en cuando. La veinteañera observaba a Juanjo con el ceño ligeramente fruncido, preguntándose qué rondaría por la cabeza del banquero. Le extrañó que no hubiese participado de la discusión para desacreditar a Carlos, pues conociéndole como creía conocerle, esa hubiera debido de ser su primera reacción. Marion también guardaba silencio. Ella parecía bastante más enfadada que los demás, aunque se esforzase por parecer indiferente. Carlos sabía que le esperaba otra buena bronca, aunque esta sería en privado, unas horas más tarde.

CHRISTIAN – Nos lo tendríais que haber dicho.

            Christian no era el más indicado para juzgarle, no después de haberles guardado un secreto mucho más importante que ese desde antes incluso de llegar a la isla, aunque de eso ni Carlos ni ninguno de los demás presentes tenía noticia.

El instalador de aires acondicionados no pudo soportarlo más y se rebeló ante tantas críticas. No estaba acostumbrado a recibir reproches, y menos cuando lo que había hecho había sido fruto de la reflexión, pensando en el bien del que él consideraba su grupo, por más egoísta que pareciese a ojos de los demás.

CARLOS – ¿Alguno de vosotros quiere irse a algún lado? ¿Qué no estáis bien aquí donde estamos? ¿A alguien le hace falta ese maldito barco para… algo?

            Un silencio incómodo se apoderó de la sala, sólo quebrado por el quejido lastimero de uno de los bebés.

CARLOS – ¡Pues ya está! Hice mal, y os he pedido perdón por ello. ¿Qué más queréis que haga? Si se vuelve a presentar una situación parecida, prometo compartirlo todo con vosotros. Ya no habrá más secretos. Pero tengamos la fiesta en paz, por el amor de Dios. No vamos a ganar nada alargando más la discusión.

            En adelante cundió el silencio entre los presentes, que aunque no muy convencidos con las palabras del instalador de aires acondicionados, decidieron dejarlo pasar. Cada cual había sacado sus propias conclusiones al respecto, y eso era algo con lo que Carlos tendría que lidiar de ahí en adelante.

            Pasados unos minutos, cuando el tema de conversación había cambiado sustancialmente y el ánimo de los presentes se había relajado de nuevo, retomando incluso el tono cordial y distendido habitual en las sobremesas, Bárbara cerró los ojos, inspiró profundamente, y se levantó de su asiento arrastrando la silla tras de sí. Zoe la observó con atención desde su asiento. La profesora caminó hasta el otro extremo de la mesa y se plantó junto a Darío, con una expresión muy seria en el rostro.

BÁRBARA – ¿Podemos hablar un momento en privado?

            El viejo pescador asintió brevemente. Se levantó, se abrigó con el anorak de plumas que había colocado en el respaldo del asiento, y acompañó a Bárbara al patio de los álamos, donde corría una gélida brisa que parecía augurar un invierno especialmente frío. La profesora cerró con suavidad la puerta corredera acristalada tan pronto ambos salieron al patio, para evitar que el frío penetrase al centro de día donde descansaban todos los bebés limpios y con la panza llena. Carla se les quedó mirando desde su asiento, junto al pequeño Josete, que tenía toda la cara manchada de tomate frito alrededor de la boca, lo cual resultaba algo inquietante en los tiempos que corrían.

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comentarios
  1. Betty dice:

    Esto me parece qué ha sido el primer asalto !! Todavía no han terminado de digerir la noticia del barco y vamos a ver qué pasa cuando Barbara diga qué quiere usar el barco para ir a buscar a su hermano y su sobrino, creo tampoco les va a hacer mucha gracia, sobre todo a Carla, pues está claro qué Barbara se a llevado a Darío para proponerle que él tome el mando del Barco. La pobre Carla va a tener un dilema acompañar a su abuelo ó quedarse para vigilar a Juanjo, hasta ahora de todos creo qué es Carla la qué más a calado la Maldad qué emana de él y Paris cómo siempre te deja con sus interrogantes, no parece qué le afecte mucho la noticia, aunque el motivo está en que el tiene a Nuria y por nada del mundo la va a dejar ahí sola. Barbara ahora también está actuando por impulso, solo tiene una idea y es ir a por su hermano, sin pensar en nada más, quizás eso le va pasar factura mas adelante. Bueno he aquí mis impresiones quizás se alejen mucho de lo qué en realidad ocurrirá 😉
    Pero qué se va liar parda seguro qué sí !!

    Saludos

    Betty

  2. battysco dice:

    Buenos días,

    pues esto se pone calentito con esa discusión que, como bien apunta Betty, muy probablemente no se habrá acabado aquí… Ya que se ponen, podrían haber explicado rápidamente la intención de partir en busca de la familia de Bárbara.

    Lo de Darío se ve que Bárbara lo tenía muy presente, mucho más que nosotros, que nos costó recordar sus dotes marineras. ¿Carla irá con su abuelo o se quedará en Bayit? Hoy creo que me decanto a que se quedará forzosamente en Bayit puesto que su abuelo querrá protegerla y no le permitirá partir con él, así también cuida de Josete y vigila a Juanjo.

    Hablando de proteger, me ha gustado que Carlos haya protegido a Bárbara delante de los demás, aunque haya sido con una mentira… Y ahí ella no está a la altura porque al estar ensimismada en sus cosas, no está por la conversación y no puede rebatir a Carlos. Él tampoco tenía la obligación de encubrirla y echarse la culpa a sí mismo, podría haber repartido las culpas diciendo que había sido cosa de los dos, aunque eso tampoco es cierto, ya que él no quería ocultarlo.

    Guillermo nos parecía muy cabezón, pero su hermana no se queda corta. Deberían detenerse a pensar en las consecuencias de sus actos…

    Saludos,

    Sonia.

  3. battysco dice:

    Ahhhhh, y se me había olvidado comentar que muy mal por Christian, él tiene el secreto mejor guardado de la novela y encima se pone farruco. Aixxxx

    • Betty dice:

      😃 estoy contigo Sonia !! Christian está vez a sido un hipócrita!!

      • Insisto en que me encantan vuestras elucubraciones, y me ayudan para tener bien presente la percepción de los capítulos al día desde la perspectiva del lector. Así sé a qué se le da más importancia, y qué se pasa más por alto. Esto es un estudio de mercado en tiempo real. ¡No tiene precio!

        Hay una suposición por omisión que habéis hecho. Yo no he dicho que no hayan contado lo del hermano de Bárbara. De hecho en mi cabeza eso fue el detonante de la conversación, que derivó inevitablemente a hablar del barco. Siempre intento empezar los capítulos con una conversación a medias, para que quede claro de qué están hablando, sin la necesidad de darlo todo masticado. En este caso la omisión se resuelve a la página siguiente, y no tiene mayor importancia. No obstante, tomo vuestra mención como un toque de atención. Quizá fuera interesante dejarlo claro mucho antes, ni que sea de pasada. Releeré concienzudamente el capítulo para tomar una decisión al respecto. Gracias por señalarlo.

        Al respecto de la protección de Carlos frente a Bárbara, aunque ella esté en su mundo particular todavía flipándolo con lo de su hermano y ni siquiera les preste atención, Carlos realmente no ha mentido. La idea de ocultarlo fue suya, y Bárbara se limitó a aceptarla, pero ella tenía intención de contarlo desde el primer momento. Dicha conversación surge en el capítulo 922. Yo es que juego con ventaja. xD

        Al respecto de Christian desde luego habéis dado en el clavo. Sólo ve la paja en el ojo ajeno.

        David.

        • battysco dice:

          Juraría que había sido al revés lo de Bárbara y Carlos, ooops, sorry.

          • Alguna ventaja debía tener tener línea directa con el autor xD

            Por cierto… Tú viste fallos de edición en el libro de Amazon (si tu edición es la nueva del fondo azul, no la de blanco y negro). Tengo un lector al que le envié una versión convertida epub-movi que ha encontrado gazapos de maquetación, como hojas en blanco entremedias de capítulos, que no deberían estar ahí, y ahora ya no sé si es debido a la conversión que es un poco chapuza, o si todos los lectores de Amazon lo ven mal… El doc original esta 100% perfecto, pero vete tú a saber…

            ¡Buenas noches!

            David.

            • battysco dice:

              Hola David, no sé cuál es mi versión, yo la compré la segunda semana de enero; diría que son las mismas portadas que tienes aquí en el blog…

              No encontré ninguna hoja en blanco entre medias ni cosas por el estilo.

              Espero haber sido de ayuda. Bona nit.

              Sonia.

  4. Gracias. Sonia. Debió ser una falsa alarma debida a una mala conversión por parte del Calibre, el programa que utilicé para convertir el archivo de Amazon. Me quedo más tranquilo sabiendo que la versión .mobi, que es la que se descargan los lectores, está igual que mi .doc original. Que fui súper tikismikis revisando hasta el último punto y aparte para comprobar que estaba todo bien maquetado. ¡Buenas noches!

    David.

  5. ¡Muy buenas tardes!

    Os informo que entre mañana y el lunes que viene voy a volver a poner gratis el libro en Amazon. Ya han pasado los tres meses que te obligan a esperar entre promoción y promoción, y como las ventas últimamente están algo de capa caída, me he animado a repetir, porque la última ocasión, con el mailing, conseguí un pico de nuevos lectores realmente interesante, cuando aún no tenía más que la mitad de las valoraciones que tengo hoy.

    Si alguno de vosotros quiere bajárselo gratis, que sepa que tiene cuatro días para hacerlo, y si queréis correr la voz, aprovechando que siempre entra mejor algo si te lo ofrecen gratis xD, tanto o más os lo agradecería.

    Son cinco días que te dejan hacer promoción gratuita, pero yo sólo voy a gastar cuatro. El quinto lo utilizaré el mes que viene, el día del libro.

    ¡Esta noche nuevo capítulo! 🙂

    David.

    • battysco dice:

      Buenas tardes,

      espero que haya un nuevo poco pico de descargas; la idea de guardar un día de promoción para el día del libro también es muy buena.

      Por cierto, participas en algún foro de lectores y escritores? En esos lugares a lo mejor podría encajar una promoción de ese tipo…

      Sonia.

  6. Betty dice:

    Muy buenas !!

    Oído cocina, me parece una estupenda idea 😃 !!

    Hasta la noche !!

    Betty

  7. Ya os contaré qué tal va la cosa. La anterior ocasión se descargaron el libro algo más de 450 personas, un número muy por debajo de mis expectativas, pero nada despreciable.

    No se me había ocurrido lo del foro que mencionas, lady Sonia. En realidad sí que frecuento de vez en cuando uno, y no dejaría de ser interesante ofrecerlo ahí. Me da miedo que se vea un poco como spam, pero al fin y al cabo es gratis. xD

    David.

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