3×998 – Asunto

Publicado: 03/11/2015 en Al otro lado de la vida

998

Escuela de náutica, puerto deportivo de Bejor

15 de diciembre de 2008

Carla fue la última en cruzar el umbral de aquella pesada puerta. Olga se encargó de cerrarla a conciencia, mientras su hermano acomodaba el pesado tablón frente a unos viejos asientos de plástico anclados a la pared. Todo parecía formar parte de una rutina a la que ya estaba más que acostumbrado. Bárbara y Guillermo conversaban en voz baja frente a la recepción. Él gesticulaba mucho, y ella no hacía más que asentir, sin parar de girar su anillo de pedida. La reverberación de la estancia era tan acusada que apenas se les entendía. Lo que la veinteañera sí reconoció fue el gesto que le hizo Guillermo a su hermana para que le acompañase al piso superior.

Ambos se dirigieron hacia las escaleras que comunicaban con la primera planta. Carla se disponía a seguirles cuando sintió cómo alguien la sujetaba del antebrazo. Al girarse vio a Olga a su lado, haciendo un gesto negativo con la cabeza. Carla frunció ligeramente el ceño, aún sin perder la sonrisa del rostro. Bárbara le aguantó la mirada un instante, para acto seguido acompañar a su hermano escaleras arriba. Tenía una expresión mucho más seria de lo que la situación parecía demandar.

OLGA– Será mejor que nosotros nos quedemos aquí abajo.

Carla asintió vagamente, en cierto modo extrañada, y volvió a mirar hacia las escaleras. Bárbara y su hermano desaparecieron de su vista al tomar el segundo tramo. La veinteañera alzó los hombros, sin darle mayor importancia, se dirigió hacia los asientos de plástico y se sentó en el que tenía más próximo. Gustavo escrutaba el puerto deportivo a través de una de las ventanas que había junto a las puertas de entrada. Pese a que no habían encontrado el menor signo de hostilidad desde que salieran de la escuela de náutica hacía poco más de una hora, no estaba dispuesto a bajar la guardia. Había dejado el arco y el carcaj con las flechas sobre el mostrador de recepción. A Carla le llamó la atención su actitud. Pese a su corta edad, parecía muy concienciado de su papel de guardián. Olga, sin embargo, parecía mucho más tranquila: resultaba evidente que para ella ese lugar era seguro. La joven de los pendientes de perla se sentó junto a Carla, en actitud amistosa.

OLGA – ¿Está Zoe con tu abuelo en el barco?

CARLA – ¿Eh? Ah. ¡Sí! Sí, sí. Se vino con nosotros. Se… se coló en el barco antes de que nos fuéramos, y la descubrimos esa misma noche. Está… está bien. ¿Cómo sabes tú eso?

OLGA – Nos lo contó Carlos.

CARLA – ¡Ah! Claro…

OLGA – En Nefesh están bastante preocupados por ella.

CARLA – Pero… Zoe nos dijo que había avisado a Ío, a otra de las chicas que hay ahí en la isla, para que les dijese que se había venido con nosotros.

OLGA – Sí, sí. A la chica sorda. Aún así… Bueno. Ahora ya… da igual. De todas maneras, tendremos que avisarles antes de irnos, para que se queden tranquilos. Hace ya más de una semana que os fuisteis.

Carla asintió con vaguedad. Olga se levantó y se acercó a su hermano, que había colocado una pesada bolsa de deporte sobre el mostrador de recepción. La joven del pelo multicolor se acercó a ellos, a tiempo de descubrir su contenido. Había más de dos docenas de mecheros, dos garrafas de aceite de girasol y un buen puñado de botellines de cerveza y un generoso surtido de refrescos.

CARLA – ¿Habéis salido a buscar comida?

OLGA – No… Bueno… Venimos de la comisaría, de hablar con Carlos y con Chris. Pensábamos que llegaríais antes, y fuimos a preguntarles si ellos sabían algo. Guillermo estaba que se subía por las paredes, y esta mañana ya no ha podido aguantar más y hemos tenido que ir otra vez. Y de camino a aquí, de vuelta, para aprovechar el viaje… pasamos por delante un bar que tenía la persiana mal cerrada, y entramos. No encontramos gran cosa, bueno, ya lo estás viendo, pero… andamos bastante escasos de comida, y… todo suma. Por esta zona está todo más que saqueado.

CARLA – Por eso ya no os tendréis que volver a preocupar. En el barco tenemos de todo. Entre lo que trajimos de Nefesh y lo que hemos ido pescando por el camino… tenemos comida para parar un tren.

Olga sonrió, satisfecha al escuchar las palabras de la veinteañera. La escasez de alimento y sobre todo de bebida, habían sido los principales problemas con los que habían tenido que lidiar la última temporada, a medida que las reservas de las que disponían iban menguando. Saberse liberados de ese gran lastre, supondría una mejora sustancial de su calidad de vida.

GUSTAVO – ¿Hay chocolate?

CARLA – Sí. Tenemos algunas tabletas, y chocolatinas de esas que tienen caramelo por dentro. Zoe trajo bastantes.

Gustavo sonrió abiertamente. Su hermana puso los ojos en blanco, esbozando una sonrisa. Había madurado mucho los últimos dos meses, pero no por ello dejaba de ser un niño.

CARLA – ¿Y ya os fiáis de dejar aquí al chaval solo?

Ambos hermanos se miraron, y luego la miraron a ella.

OLGA – Hombre… está mejor aquí. Ahí fuera… podría pasarle cualquier cosa.

CARLA – ¿Pero… qué edad tiene él?

La joven de los pendientes de perla se dirigió a su hermano.

OLGA – ¿Cuántos años tendrá Guille?

GUSTAVO – No sé… siete u ocho.

OLGA – Sí… por ahí. La edad de Zoe, más o menos.

CARLA – Zoe tiene diez.

OLGA – ¿Sí? Pues… No sé… no deben de llevarse mucho.

Debido al silencio que imperaba en la escuela y a lo aislados que se encontraban del exterior, los llantos de Bárbara les llegaron con una claridad cristalina, reverberando escaleras abajo. Carla frunció de nuevo el ceño.

CARLA – ¿Qué está pasando ahí arriba?

Olga respiró hondo. Gustavo se rascó la coronilla.

OLGA – Es que… el niño no está… no está del todo bien.

CARLA – ¿Pero qué le pasa?

OLGA – No lo sé. Nadie lo sabe.

El ruido de los gimoteos de Bárbara se escuchó con mayor claridad.

CARLA – No entiendo nada.

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comentarios
  1. Betty dice:

    Carla – será mejor que nosotros nos quedemos aquí abajo. ( Esta frase no es de Olga? )
    Olga asintió vagamente, en cierto modo extrañada. ( y aquí debería ser Carla, no? )
    Espero no meter la pata 😉
    Y seguimos con el interrogante sobre Guille 😉

  2. ¡Se me han cruzado las mujeres!
    Muy buena observación, lady Betty. 🙂
    En el siguiente capítulo se muestra esta misma cronología pero desde el punto de vista de Bárbara y de Guillermo… y de Guille. ¡Chan chan!

    David.

  3. gamab dice:

    Que ganas tengo de ver el “experimento” 😀 Me apuesto que es un no-zombie. Es decir un humano convertido pero sin perder el control de si mismo.

  4. Carol dice:

    Hola, David. Por aquí sigo. Espero q en el capítulo de mañana sepamos ya que pasa con Guille, si no, no tendrás península para correr!😉

  5. battysco dice:

    Expectación máxima!!

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