3×1002 – Tranquilos

Publicado: 17/11/2015 en Al otro lado de la vida

1002

Comisaría de Bejor

15 de diciembre de 2008

MARION – ¿Cómo… cómo iba esto? Sí. Creo que era… ¿Sí? ¿Hola? ¿Me oyes?

BÁRBARA – ¿Marion?

MARION – ¿Sí? ¿Se me escucha? ¿Quién es?

BÁRBARA – Soy yo, Bárbara.

MARION – ¿Bárbara?

BÁRBARA – Sí. ¿Está Carlos por ahí?

MARION – Ah. Él está ahora los niños. Acaba de empezar su turno.

Habían arriesgado la vida sólo para tranquilizar a quienes estaban en la isla. A Marion parecía importarle bien poco. La profesora dejó pasar unos segundos, aguardando una respuesta algo más elocuente, aunque no demasiado sorprendida por la reacción de la hija del afamado presentador.

BÁRBARA – ¿Puedes decirle que venga?

MARION – ¿Dónde estás?

BÁRBARA – Estoy en Bejor. Con mi hermano, con Darío y con Gustavo. Olga está con mi sobrino, y Carla está en el barco, con Zoe.

MARION – ¿Ah sí? ¿Está la niña ahí también con vosotros? Carlos estaba muy preocupado.

BÁRBARA – ¿Puedes decirle que venga un momento? Nos vamos a ir enseguida, pero quedé que hablaría con él cuando llegásemos.

MARION – Sí, claro. No hay problema. Dame un minuto.

Todos escucharon con claridad, pese al bajo tono, la estática y al ruido del generador portátil, cómo Marion gritaba algo desde el ático de la profesora.

MARION – ¡Chris! ¡Ha llamado Bárbara! ¡Que ya han llegado! ¡Dile a Carlos que suba, corre!

No llegaron a oír la réplica del ex presidiario, pero en cuestión de un minuto escucharon tanto su voz como la del instalador de aires acondicionados, minuto en el que Marion no volvió a dirigirles la palabra.

CHRISTIAN – ¡Hola Bárbara! ¿Está Zoe ahí de verdad con vosotros?

BÁRBARA – Sí. La he dejado con Carla, en el barco. Está bien. No os preocupéis.

CARLOS – Vaya susto nos ha dado. Tú no sabes lo que llegó a llorar Ío. Las cosas no se hacen así.

BÁRBARA – Ya se lo dije yo, pero… para cuando descubrimos que se había colado, estábamos ya muy lejos.

CARLOS – Bueno. Si está contigo, yo ya me quedo más tranquilo. ¿Estáis todos bien, por eso?

BÁRBARA – Sí. Estoy en muy buena compañía. Estoy aquí con mi hermano, con Gustavo y con Darío.

DARÍO – ¿Qué tal, Carlos?

GUSTAVO – ¡Hola!

CARLOS – ¿Habéis tenido problemas por el camino? Esperábamos que llegaseis más pronto.

BÁRBARA – No. El viaje… ha sido muy tranquilo. Lo único que hemos echado en falta es algo más de viento, pero por lo demás… de lujo. Hasta hemos hecho amigos.

CARLOS – ¿Ah, sí? ¿Y eso?

BÁRBARA – Ya te contaré, cuando tengamos más tiempo. Nos hemos encontrado una gente muy maja.

CHRISTIAN – No te fíes de nadie, Bárbara.

BÁRBARA – No, no. Tranquilo. Antes tendrían que temer ellos de nosotros. La verdad es que son una gente encantadora.

CARLOS – ¿Pero están con vosotros?

BÁRBARA – No. Ellos… se han quedado ahí donde estaban. Ha sido poco más que un hola y adiós.

CARLOS – Bueno…

BÁRBARA – ¿Y… cómo están las cosas por ahí? ¿Todo bien desde que nos fuimos?

CHRISTIAN – ¿Que si estamos bien? Por aquí está todo de lujo, Bárbara. ¡Sólo faltáis vosotros!

Bárbara esbozó una sonrisa. Tener la certeza de que durante su ausencia Bayit no había sufrido ningún contratiempo, le hizo sustancialmente más tranquila.

BÁRBARA – ¿Y ese entusiasmo?

CARLOS – Chris, que anda muy contento últimamente.

CHRISTIAN – Hay una cosilla que os tengo que contar, pero prefiero que sea cuando volváis.

Bárbara cruzó una mirada cómplice con Darío. Ambos estaban pensando lo mismo.

BÁRBARA – No, si… ya me imagino yo por dónde va la cosa…

Todos escucharon un par de risitas al otro lado de la línea.

BÁRBARA – Tanto da. Ya nos lo explicaréis cuando volvamos. No os preocupéis demasiado si tardamos un poco más de la cuenta. Con el viento… nunca se sabe.

CARLOS – Eso no lo podré evitar. En cualquier caso, gracias por molestaros en llamar, sobre todo a vosotros dos, que acabáis de iros de ahí, como aquél que dice.

GUILLERMO – No tiene importancia.

CARLOS – Cuidad bien de Zoe. Ya me oirá cuando vuelva, ya.

BÁRBARA – De tu parte se lo voy a decir. Bueno, pues… lo dicho. Seguid tan bien como hasta ahora por ahí. Cuando estemos llegando os avisaremos con el walkie. Tened siempre uno enchufado para venir a buscarnos cuando lleguemos al puerto.

CARLOS – Eso por descontado.

BÁRBARA – Hasta luego.

CARLOS Y CHRISTIAN – ¡Adiós!

Bárbara cortó la comunicación. Durante ese breve período de tiempo había conseguido abstraerse de cuanto la rodeaba, pero de nuevo recordó a su sobrino, y recuperó el semblante sombrío que le había acompañado durante el trayecto a la comisaría. Estaba deseando reunirse de nuevo con él para averiguar hasta qué punto estaba afectado. Su hermano había sido muy escueto en su explicación: estaba más preocupado por que no le escucharan que por hacerle entender a su hermana la verdadera envergadura del problema que tenían entre manos.

La profesora se quedó pensativa unos segundos, con la mano sobre el micrófono ya inútil.

DARÍO – ¿Bueno, qué? ¿Vamos a llamar a tu amigo Samuel, no?

BÁRBARA – Sí. Claro.

Bárbara tragó saliva. Había aplazado hasta el límite el momento de pedirle a Darío ese sustancial cambio en la ruta de vuelta a casa. Inspiró profundamente, consciente de que se había quedado sin tiempo. Darío sonrió. Se le adelantó.

DARÍO – Tendremos que avisarle de que vamos a buscarlo.

La profesora se quedó boquiabierta, sorprendida por la revelación del viejo pescador. Gustavo sonrió abiertamente. Guillermo frunció ligeramente el ceño.

DARÍO – ¿Es que te sorprende? He venido hasta aquí para ayudaros a buscar a vuestros compañeros. No esperarías que le dejase a él ahí tirado.

Bárbara se llevó una mano a la boca. Sus ojos comenzaron a adquirir un brillo característico.

BÁRBARA – Joder, Darío. No sabes lo que me alegro de… ¿Y esto lo sabe Carla?

DARÍO – Fue una de las primeras cosas de las que hablamos antes de decirte que te acompañaríamos.

BÁRBARA – ¿Y por qué no me lo habíais dicho antes?

DARÍO – Estábamos esperando a que nos lo pidieras tú. ¿Por qué no lo has hecho? Yo no muerdo, ¿eh?

BÁRBARA – Yo… es que… me sabía mal pediros tantas cosas. Os habéis portado tan bien conmigo…

DARÍO – No te equivoques. Tú no nos pediste que te acompañáramos. Eso fue cosa nuestra. De hecho, ese es uno de los principales motivos por los que estoy aquí ahora. Eso y que… los infectados no saben nadar.

BÁRBARA – Muchas… muchísimas gracias, de verdad. Samuel se va poner como una moto cuando se entere.

La profesora abandonó su asiento, y abrazó al viejo pescador, ya sin molestarse en enmascarar su llanto. Darío le acarició la espalda, sin parar de sonreír, mientras Guillermo hojeaba una pequeña libreta que había sobre la mesa en busca de los dígitos que tenía que introducir en la radio para ponerse en contacto con Samuel.000

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comentarios
  1. Drock9999 dice:

    A mi sigue sin darme buena espina Samuel, ojala me equivoque!

    D-Rock

    • Betty dice:

      En sintonía contigo D-Rock… Desde el principio me pasa lo mismo!
      Espero qué pronto salgamos de dudas 😉

      Saludos 😃
      Betty

  2. Betty dice:

    David, dos pequeñas correcciones 😉
    En el diálogo de Carlos; ” Estáis todos bien, por eso? “. Creo qué querías decir ” por ahí “.
    Marion – Ah. El está ahora ” con ” los niños.
    Te echamos de menos por aquí… A ver si te instalan pronto internet en casa!! 😉

    Betty

  3. Carol dice:

    Estooooo, una preguntita: David, llegará pronto el “momento Samuel”? Como soy de la misma opinión que Drock y Betty tengo ya ganas de saber si estamos en lo cierto o nos la has “colado por la escuadra” como suele ser habitual en ti 😋!!

  4. Tras casi un mes en una desconexión cibernética casi absoluta, rascando el wifi justo en casa de mis padres para poder colgar los capítulos semanales de rigor, y eso cuando podía, por fin tengo la fibra instalada en mi piso nuevo, al que me vine a vivir hace un mes, de modo que en adelante podré tanto colgar como responder a vuestros siempre bienvenidos comentarios. Lamento la excesiva demora, en cualquier caso. Confío que el goteo de información relevante de estos nuevos capítulos lo haya compensado. Mil gracias por seguir al otro lado, y como siempre digo… mañana más y mejor. 🙂

    Al respecto de Samuel… os voy a hacer un spoiler: el siguiente episodio de números romanos, está titulado con su nombre. No te digo ‘na y te lo digo ‘to. xD Tendrá su propio flashback y en adelante se acararán muchas de las dudas que veo que han surgido a su alrededor.

    ¡Mil gracias por todo! Confío que sigáis gozando leyendo la obra. Yo aprovecharé que hoy tengo libre y escribiré un nuevo capítulo.

    David.

  5. battysco dice:

    Qué intriga con Samuel. ¿Será un bueno malo o un malo bueno? Yo me inclino a pensar en que será una persona con un currículum de acciones poco éticas… Y debido a su ambición, miedo o egoísmo ahora está dónde está, ahí solo… Sin embargo, creo que ahora ha tenido tiempo de reflexionar y puede ser mejor persona que anteriormente. A VER SI ACIERTO!! Es sólo una elucubración.

    Sonia.

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