3×1011 – Distancia

Publicado: 19/01/2016 en Al otro lado de la vida

1011

 

Velero Nueva Esperanza, Mar Mediterráneo

17 de diciembre de 2008

 

Guillermo les oía discutir incluso desde el otro barco, pese a que se encontraban bastante lejos. No alcanzó a comprender el motivo de tan acalorada conversación hasta que empezaron a aproximarse a Nueva Esperanza. Para entonces llevaba mucho más tiempo en cubierta del que creía recomendable, pero ya no había marcha atrás. Lo único que temía era que su imprudencia pudiese traducirse en un incendio, y aunque el olor parecía corroborar esa teoría, ni una brizna de humo manaba de la escotilla que comunicaba con el camarote principal. De lo contrario ya habría bajado las escaleras a toda prisa.

Se había asegurado de que Guille no volvería a salir del dormitorio trabando la puerta del mismo y echando el cerrojo a la puerta que comunicaba con el baño. De todos modos, el niño no le preocupaba: estaba muerto de sueño, y tras beberse la leche, con el estómago lleno, había vuelto a caer redondo en la cama. Siempre lo hacía. Era el conejo el que le traía sin descanso. Llevaba más de quince minutos en la sartén con el fuego a toda potencia, y por esos entonces el investigador biomédico estaba convencido que debía ser una masa informe negruzca a medio momificar.

Finalmente llegaron. Lo hicieron con el mismo tono tenso que habían acarreado durante el trayecto. A Guillermo le sorprendió descubrir que la discusión había acabado centrándose entre Bárbara y Darío. Los demás tan solo les escuchaban, algo abochornados por la situación. Jamás les había visto discutir. De hecho, no había visto discutir a nadie desde que emprendieron el viaje, lo cual, en un grupo tan numeroso, era todo un logro. El viejo pescador fue el primero en subir de nuevo a cubierta. Ni siquiera se molestó en saludarle.

GUILLERMO – Ho… hola.

Darío se giró durante un solo instante, y le correspondió el saludo con un gesto de la cabeza, para centrarse de nuevo en la profesora.

DARÍO – Pues voy a hacer lo que me dé la gana. No te digo más.

BÁRBARA – Pero que no te estamos diciendo que no, Darío. Entiéndelo. Sólo… te intento hacer comprender que no… que no tiene mucho sentido.

DARÍO – Pero si eres tú precisamente la que dice que ha pasado por yo qué sé cuántos puertos sin ver un solo barco. Ahora tenemos uno vacío delante, y quieres que pasemos de largo. No lo entiendo, la verdad.

BÁRBARA – ¿Pero para qué queremos otro? Ya tenemos este. Ese es más pequeño. Y además, las velas están fatal, y… está sucio.

DARÍO – ¿Sucio? Qué más dará eso, por el amor de Dios. Se puede limpiar. Y… las velas se pueden arreglar. No están tan mal. Aquí tenemos todo lo que hace falta para hacerlo.

El viejo pescador ayudó a Zoe a subir a Nueva Esperanza. Lo hizo mecánicamente, sin siquiera pensarlo. La niña, tan pronto puso un pie en el velero comenzó a olisquear el ambiente, de idéntico modo a como lo había hecho al aproximarse al otro barco. El olor no era el mismo, pero resultaba igualmente llamativo.

ZOE – Huele raro aquí también.

El viejo pescador se giró un momento hacia la niña, pero la voz de su nieta enseguida le hizo despistarse.

CARLA – Bárbara tiene razón, yayo.

DARÍO – ¿Tú también?

Darío resopló, irritado.

CARLA – No tiene sentido que volvamos a Nefesh con dos barcos. Y además… que a mi me daría miedo encargarnos nosotros solos de llevar uno de los dos.

DARÍO – Pero si lleváis haciéndolo prácticamente desde que salimos.

CARLA – Ya, pero tú siempre estás ahí para echarnos una mano si tenemos alguna duda.

DARÍO – Y seguiré estándolo. No voy a ir a ninguna parte.

CARLA – No sé… No es lo mismo. Yo preferiría que te lo pensaras.

DARÍO – No. Está claro que os habéis puesto todos en mi contra. ¿Y tú que dices? ¿También como ellos, que nos vayamos y dejemos ahí el barco para que se lo lleve cualquiera que pase?

Guillermo alzó los hombros, más preocupado por el estado de la sartén que por esa discusión en su opinión absurda.

DARÍO – Mira. Mira, me voy a echar un rato. Que no quiero oíros. Haced lo que os dé la gana.

El viejo pescador dio un par de zancadas y comenzó a bajar las escaleras. No había llegado siquiera a pisar el camarote, y todos le escucharon gritar.

DARÍO – ¡¿Pero qué está pasando aquí?!

Zoe corrió a reunirse con él. Guillermo se quedó donde estaba, concentrándose en el papel que tendría que interpretar a continuación. Bárbara, sobresaltada, se afanó en subir al barco, pero con las prisas resbaló y cayó de espaldas al bote. Olga la sujetó por las axilas, a tiempo evitar que se hiciera daño. Todos escucharon con meridiana claridad el característico sonido de un extintor.

DARÍO – ¡Madre del amor hermoso!

GUILLERMO – ¡El conejo!

Guillermo hizo el amago de ir a auxiliar a la niña y a Darío, pero se encontró de frente con éste último, que subía de nuevo la escaleras. Llevaba lo que quedaba del conejo goteando espuma. Se encontraba en bastante mejor estado de lo que había previsto, pero de lo que no cabía la menor duda era de que nadie osaría hincarle el diente.

DARÍO – ¿En qué estabas pensando?

GUILLERMO – Quería… Ah. ¡Dios! Qué rabia. Quería daros una sorpresa. Pero… se… se me pasó por completo.

DARÍO – No, no. Si una sorpresa sí nos has dado. ¿Verdad Zoe?

La niña se rió de la ocurrencia del viejo pescador.

DARÍO – Un poco más y acabas dándome la razón, y nos tenemos que ir todos cagando leches al otro barco.

Sin saber cómo, su jugarreta había conseguido romper el halo de tensión que había reinado en el barco desde que volviera el resto de la tripulación. Guillermo también rió, notando un cosquilleo en el estómago al haberse quitado ese peso de encima. Respiró aliviado al ver cómo Darío tiraba el conejo por la borda. La peor parte había pasado.

En adelante fueron subiendo a bordo los demás y tras una larga conversación, Darío acabó reconociendo que su fijación por apoderarse del otro barco era más fruto de su amor por el mar y la frustración personal de haber perdido su propio barco, que de una utilidad real.

Reemprendieron el viaje de vuelta, pero el viejo pescador no perdió la oportunidad de apuntar esa ubicación en las cartas náuticas. Se había molestado en inmovilizar el otro barco, aprovechando que el fondo marino no era muy profundo, y aunque sabía que no tenía mucho sentido, pues para llegar hasta esa localización en mitad del mar les haría falta de sí o sí un segundo barco, al menos se quedó tranquilo.

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comentarios
  1. Josetxu dice:

    Hola, yo opino como Dario dos barcos mejor q uno. por seguridad, comercio, saqueos o catástrofes varias.
    un saludo
    Josetxu

    • ¡La voz de la sabiduría y la experiencia, frente a la prisa y la excitación de la juventud! xD

      No es un mal planteamiento el tuyo y de Darío, pero en esta ocasión, tenía demasiados detractores.

      David.

  2. battysco dice:

    Hola chic@s,

    sigo viva, pero súper desconectada de la lectura, tal y como habréis podido comprobar. Estoy a punto de dar a luz, de hecho, cumplo el domingo. Me voy a perder ir al día de esta magnífica novela y comentarlo con vosotr@s, algo sumamente satisfactorio. En algún momento volveré pk yo esta trilogía me la acabo sí o sí. En caso que David la cuelgue acabada, hacédmelo saber plis, que la compro de inmediato.

    Por cierto, ¿qué pasó con el concurso de relatos? ¿Nadie más se ha animado?

    Os dejo mi mail por si queréis saludarme, contarme novedades, o lo que sea: sonia.gil.lazaro@gmail.com

    Aprovecho para desearos un feliz año!

    Pd: Siento dejar este tipo de comentario que no viene a cuento con el capítulo y que, seguramente, no le parecerá nada bien a quién no me conozca de meses anteriores. Pero claro, no sabía cómo comunicarme de los que sí se acordarán de mí. Os deseo lo mejor. Un abrazo!

    Sonia.

    • ¡Saludos más que cordiales, lady Sonia! 🙂 Tus comentarios siempre son bienvenidos.

      Yo mismo me comprometo a informarte sin falta tan pronto la novela esté finalizada. Tengo el firme propósito de acabarla para las navidades de el presente año, y ponerla a la venta en esas fechas, tal como hice hace dos navidades con el segundo. Si lo consigo, serás puntualmente informada, y si no, igualmente te lo haré saber cuando esté.

      Feliz año a ti también. Te deseo que todo salga a pedir de boca en tu parto. 😀

      David,

    • Betty dice:

      Saludos Sonia!! La verdad es que se te va a hechar de menos por aquí y mucho! Pero el motivo de ello es precioso y desde aquí te deseo qué todo vaya muy bien 😃.
      Estaremos en contacto no lo dudes!!

      Un besazo!!

      Betty

  3. battysco dice:

    Muchas gracias por vuestras palabras David y Betty!! Cuidarse mucho, escribid/leed mucho y, sobretodo, intentad ser felices siempre.

    Sonia.

    • Prometo hacerlo, lady Sonia. 🙂

      ¡Por cierto! Olvidé responder a tu pregunta sobre el concurso. Aprovecho para hacerlo ahora en un comentario dirigido a tu persona: Te declaro oficialmente ganadora del concurso de relatos de AOLDLV, no tanto por ser la única participante xDDD sino porque tu relato demostró ser de una calidad excepcional y meritorio de dicho galardón. En el flashback de Samuel haré un guiño a tu relato para integrarlo en la historia troncal de la novela, y cuando escriba la colección de relatos, el tuyo tendrá un lugar de honor entre ellos, con la consabida mención a su autoría, y la parte que te corresponda de regalías, si la cosa prospera. 🙂

      David.

      • battysco dice:

        ¡¡¡Ohhh mamma mía!!! ¿Como que nadie más se presentó? Si la participación era muy golosa. Siempre puedes ampliar el plazo de presentación de los relatos, aunque reconozco que me hace una ilusión tremenda ser la ganadora.

        Si oficialmente la cosa se queda así, me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de participar en tu proyecto y de que mis compañer@s lectores lo hayan disfrutado.

        Hay veces que quiero leer los nuevos capítulos que cuelgas, pero como voy muy retrasada y más retrasada que me quedaré, casi prefiero hacerlo de tirón más adelante. Lo que más siento es el no ir comentando impresiones con vosotros.

        El twitter apenas lo uso. Si queréis contactar por Facebook o Gmail, estaría encantada.

        Mil gracias,

        Sonia.

        • D-Rock creo que se traía algo entre manos, y su aportación siempre es bienvenida. Pero en cualquier caso, me alegro que te haga ilusión ser la ganadora. Te llevó tu faena darle forma, y te lo mereces. 🙂
          La novela seguirá creciendo mientras tú estés ocupada en tan buenos y felices menesteres. Serás de los pocos afortunados que puedan leer del tirón. xD
          Que vaya todo muy bien. 😉

          David.

  4. battysco dice:

    Qué cosilla leerme lo escrito meses atrás!!

    Hoy, por fin, he leído el capítulo y opino que tampoco habría costado tanto coger el otro barco. Si David ha dejado caer lo de coger un segundo barco es porque antes o después lo necesitarán, ¿no?

    En cuanto a Guillermo y el conejo achicharrado… Creo que ahora tiene que desinfectar bien la sartén donde ha estado esa carne infectada… Si fuera yo la lanzaría también por la borda!!

    Sonia.

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