3×1019 – Espalda

Publicado: 16/02/2016 en Al otro lado de la vida

1019

 

Estación petrolífera abandonada

2 de enero de 2006

 

Pese a que no había mala mar, lidiar con las olas a bordo de aquella tabla, magullado, asustado y con el perpetuo temor a ahogarse, supuso todo un reto para el pequeño Samuel. No obstante, la ansiedad por conocer el paradero y el estado de su padre fue todo el combustible que sus ajados músculos necesitaron, y finalmente consiguió alcanzar aquella plataforma metálica de donde emergía la escalera en espiral que le llevaría a las entrañas de la estación. Subió dos tramos, y volvió a otear en todas direcciones, haciendo visera con ambas manos, temeroso de encontrar lo que estaba buscando. El sol ya había emergido por completo del horizonte, y la visibilidad era inmejorable. No obstante, fue incapaz de encontrarle. Ni a él, ni al dueño del barco destruido: debía seguir subiendo.

No fue hasta que alcanzó el nivel de la estación que escuchó aquella voz tan familiar. La voz era la misma. El idioma era idéntico. La única diferencia, aparte del tono, que parecía aún más acalorado que el que había mantenido en la discusión previa, era que sólo se oía al dueño del barco. Samuel sintió la tentación de correr hacia ahí. Resultaba evidente que aquél hombre estaba hablando con alguien, aunque no se escuchase ningún tipo de réplica. Pero, aunque no era capaz de comprender sus palabras, el tono en el que las enunciaba le obligó a tomar algo de distancia, de igual modo que había hecho a bordo del barco.

Samuel caminó lentamente sobre el suelo de planchas metálicas. Estaba descalzo, a excepción de unos gruesos calcetines empapados, y no hizo el más mínimo ruido. Ello resultó mucho más útil de lo que él jamás hubiese podido imaginar. Al asomarse tras la puerta de donde venían todos aquellos gritos, él mismo tuvo que ahogar uno, llevándose una mano a la boca, apartándose justo a tiempo de evitar que aquél hombre le descubriese, para enseguida girarse de nuevo y seguir con lo que estaba haciendo.

Samuel tardó casi un minuto en atesorar el valor suficiente para volver a asomarse, tan solo para asegurarse de que sus ojos no le habían traicionado. En efecto: aquella macabra visión no había sido fruto de su imaginación. Resultaba evidente que su padre se había llevado la peor parte en la explosión del depósito de combustible. Había perdido un ojo y bastantes dientes, y tenía quemaduras y cortes por todo el torso y las piernas. Estaba tumbado boca arriba sobre una mesa metálica, que recordó a Samuel las que se utilizaban en las consultas del veterinario. Tenía ambas manos y ambos pies atados a la mesa, y había sangre por todos lados.

Aquél hombre que Abdellah había descrito como uno de sus mejores amigos estaba practicando con él alguna especie de tortura de guerrilla. No hacía más que repetir la misma frase en árabe una y otra vez, como un mantra, al tiempo que seguía despellejándole la piel del brazo. A juzgar por el aspecto que lucía éste, debía llevar ya mucho tiempo haciéndolo. El padre de Samuel estaba consciente, y se limitaba a negar, agitando la cabeza a lado y lado, forzando una sonrisa sardónica entre sus labios agrietados y sanguinolentos, con lo que no hacía más que enfurecer a su torturador.

Samuel se apartó de la puerta, con los ojos anegados por las lágrimas. No podía soportar ni un instante más esa visión, que sin duda le acompañaría en sus peores pesadillas. Desanduvo sus pasos, ahora con mucha más cautela, y entró a una gran sala que olía a aceite y a polvo. Unos grandes fardos envueltos en plástico desperdigados por el suelo parecían todo el mobiliario del que ésta disponía, y el chico estaba a punto de salir cuando reparó en unos cajones metálicos que había empotrados en la pared trasera, que aprovechaban el hueco entre dos grandes cajones que contenían tubos y cables.

Corrió hacia los cajones y abrió uno tras otro, encontrándolos todos vacíos. No fue hasta que abrió el último, que halló una vieja llave inglesa herrumbrada. Los antiguos usuarios de la estación no debieron considerarla digna de llevársela consigo. Sin embargo, Samuel daría buena cuenta de ella, aunque eso fuera lo último que hiciese. Agarró la llave inglesa, notando cómo las partes oxidadas le arañaba la piel. Era mucho más pesada de lo que había imaginado.

Sin pensárselo dos veces, caminó de vuelta hacia aquella sala de tortura. Se acercó sigilosamente a la puerta, y se quedó parado en el umbral. Aquél maldito hombre estaba a escasos dos pasos de él. A juzgar por el tono de su voz, había alcanzado el límite de su paciencia, fuera lo que fuese lo que requería del maltrecho Albdellah.

No fue hasta que clavó el cuchillo con el que le estaba despellejando en su otro brazo, lo que hizo gritar a su padre, que Samuel perdió definitivamente todo el miedo que le había impedido seguir adelante. Aquél pobre infeliz a duras penas tuvo ocasión de ver de dónde venía el golpe cuando la llave inglesa impactó con contundencia y tino en su sien izquierda, hundiendo su fosa temporal.

Cayó a plomo al suelo. Instantes más tarde, la llave inglesa se desplomó de las temblorosas manos de Samuel. Éste ignoró a su víctima y corrió a auxiliar a su padre. No dudó un momento en sacarle el cuchillo que tenía clavado, que cayó al suelo con un sonido de metal contra metal. La visión de toda aquella sangre le hizo sentir ganas de vomitar.

Samuel, con los lagrimones recorriéndole las mejillas y las fosas nasales llenas de mocos, zarandeó a su padre por los hombros, una de las pocas partes de su cuerpo que habían salido indemnes del accidente en el barco y de la tortura, exigiendo una repuesta. Ésta no llegó a producirse.

Superado por la situación, al bordo del colapso nervioso, el joven se arrodilló en el suelo, junto a la mesa sobre la que descansaba el cuerpo de su padre, y se hizo un ovillo, tiritando de frío y llorando como un bebé.

Anuncios
comentarios
  1. Betty dice:

    Un capítulo hoy, impactante!! Siempre dando una vuelta de tuerca a las situaciones 😉 David!!
    Samuel es un superviviente nato, no me extraña que haya logrado sobrevivir tanto tiempo sólo!

    • Está siendo todo un reto afrontar el flashback de Samuel. Quiero contar una historia rica e interesante, pero encontrando el equilibrio sano que no distraiga al lector de la trama troncal, que es lo que en adelante (pues este es el último flashback de integración de un nuevo personaje (L)), adquirirá toda la relevancia. He hecho el guión pensando en ello, y lo he solucionado de un modo que me ha parecido serio y elegante. Ahora tocará conocer vuestra opinión al respecto. El suyo no será un flashback largo. Eso sí, la próxima continuidad troncal, la que vendrá tras el siguiente flashback de Guillermo, es lo que llevo ya muchos meses deseando escribir por encima de todo. Una de las partes más intensas de los tres libros. Un crescendo de tensión y giros y cosas… chulas que acabará estallando al final del libro. ¡Qué ganitas! 😀

      David.

  2. Angela dice:

    Impresionante!! nunca se entero porque su padre habia querido trabajar con su futuro torturador y asesino!! pobrecito ahora se quedara solito y sin respuestas… excelente equilibrio, no necesitamos saber mas.
    Buenisimo capitulo lleno de adrenalina, aunque esta venga de un niño sobreviviente.
    Ahora nos queda esperar el de Guillermo, el ser al que le debemos que este mundo se fuera al garete.
    Saludos David.

    • No todo siempre es lo que parece, en AOLDLV, lady Ángela. 😉 Quiero satisfacer al lector sediento de respuestas, pero sin ahondar más de lo imprescindible en todo lo que no aporte matices e interés a la trama global. El de Samuel no será uno de los flashbacks más largos, pero aún tiene algo más que contar. 🙂
      Guillermo sin embargo… creo que como mucho habré explicado el 5% de su historia. xD

      David.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s