3×1021 – Monólogo

Publicado: 27/02/2016 en Al otro lado de la vida

1021

 

Estación petrolífera abandonada

3 de enero de 2006

 

ABDELLAH – Me alegro tanto de que estés bien… Pensé que… Me alegro mucho de que no te haya pasado nada. Quiero que sepas que lo que has hecho no está mal, hijo. Él estaba haciendo algo muy malo, y tú lo único que has hecho es defenderme. Defendernos a los dos. Se había vuelto loco. Eres tan… tan pequeño. Yo… Siento mucho que hayas tenido que pasar por todo esto. Sólo espero que algún día puedas perdonarme. Todo… todo me ha salido mal. Yo sólo pretendía haceros la vida más fácil a ti y a tu madre. Pero… Ese… ese hijo de puta… Perdona el lenguaje. Es… Era. Era mi mejor amigo. Nos conocimos cuando teníamos… tu edad. O incluso antes. Desde que murió tu tío… y luego tu madre, es una de las personas que más me ha ayudado. Jamás pensé que podría hacer… hacer lo que ha hecho. Creí que podía confiar en él. Creí que él no sabía nada de lo que tu tío y yo… Además, el fuego lo empezó él, dándole un manotazo a aquella lámpara tan vieja. Yo le avisé cien veces de que no la encendiera sin la carcasa, pero él no hacía más que insistir en que llevaba haciéndolo años, que no iba a pasar nada… Bueno… eso ya da igual. Ya no está el barco… Ni tampoco él. Samuel, hijo. Tu padre ha hecho cosas de las que no se siente orgulloso. Cosas que están mal. Y por ello está pagando ahora. Lo único que quería era darte una buena vida. Nunca imaginé que iba a pasar esto. ¿Sabes de mi trabajo como exportador de fruta y verdura? Así fue al principio. No hacía más que eso cuando conocí a tu madre, cuando trabajaba de frutera, antes de que tú nacieras. Todo iba bien hasta hace unos años, que el negocio de repente se paró. Un problema en la política de fronteras, que nos hizo perder toneladas de… No te quiero aburrir. La cosa estaba muy mal por esos entonces. Yo estaba al borde de la quiebra, y mis trabajadores amenazaban con llevarme al juicio si no les pagaba todo lo que les debía. Entonces tu tío… Tú le conociste un verano, hace unos años. No sé si te acuerdas. Eras muy pequeño. Me convenció para… transportar… algo más que comida. Le di muchas vueltas. Era eso o asumir la bancarrota y… no quiero ni imaginarlo. Es ahora, y aún no sé si no me hubiese salido más a cuenta tirar la toalla cuando aún estaba a tiempo. Tu tío me ofreció un… negocio. Muy lucrativo. Muy fácil. Y acepté. Tan solo hacía falta esconder algunas bolsas entremedias de la fruta, o dentro, o… Yo qué sé. De esas cosas se encargaban ellos. Yo lo único que tenía que hacer era la vista gorda, y… facilitarles hacer su trabajo sin que nadie más se enterase de lo que estábamos haciendo. Son como unos cristales, muy pequeños. Yo la primera vez que lo vi… me recordó a sales de baño. No sé por qué te estoy explicando esto… Tu tío no murió de un accidente. Fueron unas… unas personas que hacían lo mismo que él, que querían vender lo mismo a la misma gente, y… Cuando pasó eso, yo… quise desentenderme. Él me había prometido que no iba a pasar nada, y me asusté mucho. Sobre todo por ti. Y por tu madre. Todo el dinero que estaba ganando era para que pudierais vivir mejor, pero… por esos entonces el negocio de la fruta ya había remontado de nuevo, y no me hacía ninguna falta seguir jugándome el cuello. Pero… los contactos de mi hermano no hacían más que insistirme. Presionarme. Yo sólo quería daros lo mejor a ti y a tu madre. Me prometieron que iban a ser muy cautelosos. Que jamás nadie podría relacionarme con eso. Que yo no tendría que preocuparme de nada. Sólo… de cobrar periódicamente. Y que si pasaba algo, ellos jamás me relacionarían con lo que estaba ocurriendo. Maldito el momento en el que acepté. No sé por qué lo hice. Fui demasiado… avaricioso. Demasiado egoísta. De eso hará cosa de un año. Antes de que tu madre… nos dejara, lamentablemente. La policía de las fronteras había interceptado un cargamento enorme, y llegaron a encarcelar a algunas de las personas que habían trabajado con tu tío. Yo entonces me asusté. Me asusté de verdad. Si la policía ya estaba investigando, más tarde o más temprano acabarían atando cabos y vendrían a por mí. Fue entonces cuando intenté pasar página, dejar el contrabando y dedicarme sólo a lo mío. Pero… no me dejaron. Y entonces empezaron las amenazas. He estado moviendo cielo y tierra para evitar que todo se fuera al traste, pero se me fue de las manos. Al principio sólo eran… advertencias, y yo no hacía más que darles largas. Ellos habían perdido a uno de sus mejores contactos para entrar la mercancía a la península, y no podían permitirse perderme a mí también. No fui realmente consciente del peligro hasta que recibí unas fotos tuyas, saliendo del colegio con Antonia, la amiga de tu madre. Entonces supe que había llegado demasiado lejos. Y fue cuando te fui a buscar. No te quería asustar, y te dije que íbamos a pasar las vacaciones en Argel. Y no sé cómo diablos… acabaron dando conmigo. Me avisaron a tiempo, y pudimos escaparnos antes de que llegaran. No sabía qué hacer, y llamé a… éste. Temía que si iba con mi barco, pudieran rastrearlo o algo, y… le dije que si nos podía llevar a… a un lugar. Aquí donde estamos ahora. No le dije dónde íbamos. Le ofrecí bastante dinero… y él aceptó enseguida. Debí haber sospechado entonces. Yo lo único que quería era mantenernos a ti y a mi a salvo. Después de la explosión… yo aparecí aquí. No sé cómo me subió, pero ya estaba atado. No sé cómo ni cuándo se había enterado, pero me exigía una cantidad de dinero que yo no ni siquiera tengo. Y mi barco. Si supiera que hace dos semanas que ni siquiera me paso por la oficina. Malvendí mi parte del negocio a mis socios y desaparecí, poco antes de ir a buscarte. Yo ya no tengo nada que ver con eso. Pero… ahora ya no tienes nada de qué preocuparte. Nadie más sabe que estamos aquí. El único que lo sabía era él… Yo sólo he estado aquí un par de veces antes. Este es el lugar en el que mi hermano… pasaba algunas temporadas, cuando las cosas se ponían… tensas. Estuvo viniendo durante años. Pasaba aquí largas temporadas y según me dijo, nunca nadie vino a husmear. Estamos en un sitio rodeado de… de nada. Demasiado lejos de todo para que nadie se moleste en desviarse tantos kilómetros sólo para echar un vistazo a un montón de hierro oxidado. Se llevaron todo lo que tenía valor. Pero no te asustes. Aquí hay una radio. Con ella pretendía llamarle a él, para que nos viniese a buscar… una vez las cosas se tranquilizaran. Pero… eso no te tiene que preocupar. Aquí no te va a faltar de nada. Tu tío se encargó de eso. Aquí tienes todo lo que necesitas para aguantar unos meses. Hay ropa de abrigo, comida deshidratada, redes para pescar… una potabilizadora de agua, algo de electricidad… ya lo irás viendo. No es esto lo que yo quería para ti, pero… al menos estarás seguro. Es de lo único que voy a poder sentirme satisfecho. Tienes que prometerme que vas a ser fuerte. Aquí estás seguro. No puedes volver a España. Tampoco a Argel. No por ahora. No sería seguro. Y menos… cuando le echen en falta a él. Esto es lo que quiero que hagas. Yo no tengo mucho tiempo. Lo siento. Te vas a tener que encargar tú de todo. Lo dejo en tus manos. Sé que eres un chico fuerte, y que podrás apañártelas. Éste era… el plan B de tu tío. Él tenía aquí… una… una gran parte de lo que vendía. Lo llamaba su colchón. Está en la plataforma de observación que hay detrás del comedor, debajo de las planchas del suelo. Es lo único que te puedo ofrecer. Es lo único que me queda. Lo único que me queda. El… el motivo por el que estamos aquí. Ahora… ahora necesito descansar un poco los ojos. Estoy agotado. Deja a tu padre… Eso, sí. Ayúdame a tumbarme. Gracias. Buen chico. Déjame que descanse, y mañana… Mañana… Mañana hablaremos otra vez. Te quiero, hijo.

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comentarios
  1. Betty dice:

    La historia de supervivencia de Samuel, me tiene atrapada!! Un flashback muy bueno sobre todo teniendo en cuenta que su historia tiene un giro totalmente diferente, mi enhorabuena David! 😃

    • Muchas gracias por tus palabras, lady Betty. Es una de las partes con las que más miedo he afrontado la escritura, porque no acababa de encontrar el modo de afrontarlo. Ya sólo queda un capítulo para cerrar el arco argumental de su llegada a la estación petrolífera, y en adelante habrá un salto temporal que enlazará con la epidemia y algo más adelante con la trama troncal.
      Le tengo unas ganas locas al siguiente bloque de capítulos de la trama troncal. Ahí es donde más carne he puesto en el asador en lo que va de tomo, y el cliffhanger del final os va a dejar con el culo torcido. xD

      David.

      • Betty dice:

        Pues lo has resuelto de una manera fenomenal y el reto está a la altura a la qué nos tienes acostumbrados! 😉
        Mmm… Qué ganas!! Estoy segura qué vamos a disfrutar y mucho!!

        • Gracias, lady Betty. Esta es la última bala que me quedaba en la recámara antes de desplegar por todo lo alto las mil tramas que he ido preparando en las sombras durante los dos libros anteriores, y quería estar a la altura. Ya se escucha el retumbar de los tambores en la distancia… yo creo que lo vais a gozar mucho con lo que está por venir. 🙂

          David.

  2. battysco dice:

    Me ha encantado la historia que da sentido al por qué está Samuel en la petrolífera, mi más sincera enhorabuena.

    Además veo que se avecinan curvas… Ahora vienen los platos fuertes para los que se han pasado largos tiempos de cocción lenta en las penumbras… al acecho de unos comensales muy voraces…

    Sonia.

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