3×1022 – Olas

Publicado: 01/03/2016 en Al otro lado de la vida

1022

Estación petrolífera abandonada

5 de enero de 2006

 

Samuel respiró hondo con los ojos cerrados. Acto seguido lanzó con todas sus fuerzas el último de los fardos al mar. Éste dibujó un arco en el aire  antes de impactar contra el agua salada, y al hacerlo salpicó en todas direcciones. Flotó, al igual que lo habían hecho los cien anteriores. La marea se había llevado ya a la mayoría lejos de su campo de visión. Se agarró a la barandilla y se quedó cerca de un minuto observando cómo los fardos, mecidos por las olas, se alejaban de la estación petrolífera para no volver.

Pese a que esa era una mañana algo fría, estaba sudando. Llevaba más de una hora desatornillando las planchas del suelo y sacando de debajo el cargamento de su tío. Samuel era sólo vagamente consciente en ese momento que de haber vendido toda esa mentanfetamina, en vez de deshacerse de ella, aunque fuese sólo a una décima parte de su precio, no debería haberse vuelto a preocupar de nada el resto de su vida. Pero no se arrepentía de lo que acababa de hacer. Jamás lo haría mientras viviese. Ese era el motivo por el que había muerto su padre, el motivo por el que su vida había llegado a un punto muerto en el que ni podía seguir adelante ni podía volver atrás. No quería tener nada que ver con esa maldita droga, y no estaba dispuesto a convivir con ella un tiempo cuyo final resultaba imposible de discernir.

Se acomodó los pantalones por enésima vez. Los tenía atados con una cuerda, porque al igual que no había encontrado pantalones de su talla, tampoco había encontrado cinturón alguno en toda la estación petrolífera. El siguiente paso sería mucho más difícil y duro que el que acababa de protagonizar, y él era perfectamente consciente de ello. Se dirigió hacia las escaleras que le llevarían a la superficie del mar. Ya lo tenía todo preparado. A duras penas había pegado ojo, y había empezado a trabajar duro a poco que rompió el alba.

Se tomó su tiempo para bajar todos aquellos tramos de escalera. Sabía muy bien lo que le esperaba abajo, y hubiese dado cualquier cosa porque no acabara nunca su descenso. Sin embargo, enseguida se plantó en la última plataforma. El oleaje no era muy acusado. No obstante, el agua enseguida le empapó hasta la rodilla. Temeroso de echar por tierra su plan, sacó la caja de cerillas de su bolsillo izquierdo. Sacó una cerilla de la caja y la frotó contra el papel de lija. No consiguió encenderla, y al probar de nuevo, la partió en dos. El niño negro gritó indignado, al tiempo que tiraba las dos mitades al mar. Nadie le escuchó. Con los ojos velados por las lágrimas, sacó otra cerilla de la cajita, y en esta ocasión consiguió encenderla a la primera. Protegió la llama del viento con la mano izquierda, y se agachó ligeramente.

El palé sobre el que descansaba el cuerpo sin vida de su padre subía y bajaba con el oleaje. Las sábanas sobre las que le había acostado estaban empapadas con combustible, al igual que el cadáver, de modo que el siguiente paso lo hizo con extrema cautela. Pese a que estaba preparado, no pudo evitar sorprenderse por la llama que enseguida prendió el palé entero. Samuel se apresuró a desanudar la cuerda que mantenía la superficie en llamas aferrada a la plataforma, y el palé enseguida se alejó de él, al igual que lo habían hecho los fardos de droga. No fue hasta entonces que se derrumbó por completo y comenzó a llorar como un bebé.

Presenciar el declive de su padre fue sin duda la experiencia más traumática de toda su vida. Su madre había muerto en el acto, en un accidente de tráfico provocado por un inconsciente que sí sobrevivió al accidente. Él había recibido la noticia en la puerta de la escuela, donde llevaba esperando que le fuese a recoger hacía ya más de media hora. Presenciar en primera persona la muerte agónica de su padre fue algo muy distinto, y bastante más traumático, pues ahí no había nadie para consolarle.

Abdellah consiguió sobrevivir un día más, en el que aprovechó para enseñarle todo cuanto necesitaría saber para sobrevivir a solas el máximo tiempo posible. Samuel no prestó toda la atención que hubiese debido, cosa de la que enseguida se arrepentiría, pues no hacía más que llorar y repetirse una y otra vez que sobreviviría, que no podía morir y dejarle ahí solo. Aunque en el fondo sabía que eso no era posible, y que cada minuto que pasaba a su lado, en el estado en el que se encontraba su padre, era un regalo.

Resultó especialmente duro para él, dada su corta edad, el delirio de su padre moribundo durante sus últimas horas, fruto de la fiebre y el intenso dolor que le abrazaba cada vez con más fuerza. Abdellah murió la noche anterior, mientras su hijo le sujetaba la mano, en un charco de sudor, sangre y orina.

Samuel perdió la fuerza de las piernas y cayó de rodillas a la plataforma metálica, empapándose hasta la cintura con el agua del Mediterráneo. Su padre se alejaba más y más cada vez, hasta que no fue más que una pequeña llama en el horizonte, que aparecía y desaparecía al ritmo de las olas. Una hora más tarde, consciente de que ya no le quedaba nada más por hacer, se dio media vuelta y comenzó a subir los escalones, uno a uno, posando ambos pies en cada huella, sin la menor presencia de ánimo. En adelante le esperaban meses e incluso años de la soledad más absoluta, en los que debía poner en práctica todo cuanto su padre le había explicado en tan poco tiempo, si pretendía seguir con vida. En esos momentos no tenía la menor idea de cuán solo llegaría a sentirse durante los largos días y las interminables noches que tenía por delante.

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comentarios
  1. Tazoo dice:

    No es por exigir, pero… Dónde esta el capítulo!? Jajajaja

    • Al César lo que es del César. xD

      En honor a la verdad, hace cosa de una semana que no tengo tiempo ni de ser persona. Me han ofrecido un ascenso en el trabajo, y estoy al 200% con la formación antes de incorporarme al nuevo puesto la semana que viene, y sí es cierto que me he saltado una colgada. No obstante, me comprometo de sí o sí a tener listo el próximo capítulo para mañana martes. Esta tarde tengo tareas por hacer, pero puedo permitirme tomarme un tiempo para DLV.
      Gracias por el interés, y disculpa la demora. Confío valga la pena la espera. 😉

      David.

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