3×1043 – Tumba

Publicado: 05/07/2016 en Al otro lado de la vida

XXI. Y VIVIERON FELICES…

Cuidado con lo que deseas

1043

 

Norte de la ciudad de Nefesh

27 de noviembre de 2008

 

Un líquido hediondo e infecto recorría la base de la enorme tubería de hormigón donde descansaba Maite echada sobre un manto de hojas en descomposición y todo tipo de basura. Eso no parecía importarle lo más mínimo; ni el intenso olor ni el hecho de estar empapada en aquél brebaje suponían el menor contratiempo para ella, pues llevaba más de cinco horas durmiendo plácidamente.

Al acercarse el alba había buscado refugio en aquél escondrijo junto a la carretera que había estado transitando la mayor parte del día, tras largas horas en busca de algo que llevarse a la boca. Sin el menor éxito.

Despertó acuciada por el hambre, minutos antes que el astro rey se sumergiera bajo la línea del horizonte. Sus tripas gimieron lastimosamente. Hacía más de dos días que no se alimentaba. Maite gruñó, soltando una vaharada de aliento pestilente que poco tenía que envidiar al olor a podredumbre que ofrecía el interior de la tubería. Se desperezó y se levantó ágilmente, estirando los brazos al aire entre un gran bostezo. A punto estuvo de tocar la parte superior de la tubería con la punta de los dedos. El tamaño de aquella enorme estructura prefabricada le permitía estar de pie, aunque su sección circular hacía dificultoso transitar por la misma.

Pese a la escasez de luz enseguida supo orientarse y se dirigió, arrastrando los pies, hacia el extremo por el que había entrado, desde el cual se podía ver aún el ligero resplandor del ocaso. A medio camino trastabilló con un fardo que había tirado en mitad de la tubería. Escuchó un gruñido y algo se movió a sus pies. Se trataba de otra infectada: una anciana a la que le faltaba un brazo. No la había despertado, y a juzgar por los ruidos y los movimientos espasmódicos que protagonizó, bien podía estar soñando con algo muy excitante.

Al pasar junto a ella le pisó el pelo, y la anciana, al notar el tirón en su cuero cabelludo, se despertó alterada. Ambas gruñeron, pero tras olisquearse mutuamente enseguida perdieron el interés. La anciana se acomodó entre una manta mohosa y unas latas de refresco, y Maite siguió su camino. Finalmente salió al exterior, a una pequeña zona horadada en la tierra junto a la mediana de la carretera del litoral norte de la isla. Se arrodilló para beber de un pequeño charco de agua estancada que había a escasos metros de la boca de la tubería, y una vez saciada su sed, siguió adelante. No escuchó la estridente música que se había apoderado del barrio la noche anterior, dada la distancia más que generosa que la separaba de la fuente de sonido. Sin embargo, sí debieron haberlo hecho sus demás congéneres: tan pronto consiguió superar el desnivel y volver a la carretera, descubrió que ahí no había un solo alma deambulando por las calles. No le dio la menor importancia: su único objetivo era encontrar una presa, y la ausencia de competencia sólo podría favorecerla.

Guiada por su instinto y por su agudizado sentido del olfato abandonó la carretera litoral y se adentró en el barrio marginal adyacente. Caminó y caminó, durante cerca de veinte minutos, en los que sólo se cruzó con otro par de infectados errantes que ni siquiera le dirigieron una mirada.

Para cuando llegó a la altura de aquél sombrío parque urbano salpicado de pinos, ya era noche cerrada. Tan solo le acompañaba la luz de las estrellas, pues esa era una noche de luna nueva. No obstante, Maite no tenía dificultad alguna para orientarse. Ya estaba dispuesta a abandonar el parque, al que siquiera había entrado, cuando algo la hizo parar. Quieta con un pie en la calzada y otro en la acera, levantó ligeramente el mentón y comenzó a olisquear el ambiente. Estaba mezclado con un sutil aroma a carne chamuscada, pero resultaba indiscutible pese a su sutileza. Se trababa del olor a sangre.

Sus acciones las guiaba tan solo el instinto, de modo que accedió al parque, sin parar de olisquear en todas direcciones, como haría un perro. Pasó de largo junto a un llamativo montículo de tierra, pero tan solo tras un par de pasos volvió a quedar inmóvil. Notó que la fuente de aquél característico olor estaba muy próxima. Olisqueó de nuevo y se dio media vuelta. Sus ojos se clavaron en aquél irregular montículo. La infectada se arrodilló delante, sintiendo cómo sus glándulas salivales auguraban el final de un ayuno excesivamente largo.

Comenzó a hurgar en la tierra blanda y aireada con sus manos desnudas. No fue un trabajo en absoluto difícil. A duras penas tuvo que llevarlo a cabo durante un minuto antes de topar con algo blando y duro al tiempo, pero en cualquier caso muy distinto a la tierra que había estado apartando. Se trataba de una mano; una mano humana que comenzó a menear los dedos, haciendo que la tierra a su alrededor se levantase. Maite dio un paso atrás, sorprendida y excitada, trastabilló y cayó de culo al suelo, sin dejar de admirar lo que acababa de provocar.

Aquella mano pálida y sucia, manchada de tierra y con las uñas negras, siguió agitándose nerviosamente, hasta dejar al descubierto un brazo magullado y con un vendaje manchado de tierra. El brazo se torció en una postura aparentemente imposible, y comenzó a hurgar en la tierra, del mismo modo que Maite lo había hecho hasta hacía escasos segundos. Ella, aún sentada en el suelo, observaba la escena curiosa, con la boca entreabierta.

Aquél brazo desenterró burdamente la cabeza de su dueño, que enseguida tomó una bocanada de aire con la boca abierta, en la que inevitablemente entró algo de tierra. Tosió en repetidas ocasiones, ayudándose de la mano libre para evitar que siguiese entrándole tierra en la boca, y comenzó a agitarse, haciendo que la tierra bajo la que yacía su cuerpo se removiese. Maite observaba la escena con fascinación, al tiempo que aquél hombre conseguía liberar su torso, e incluso su brazo derecho, que parecía inutilizado. Esperó pacientemente hasta que él se incorporó, aún con ambas piernas cubiertas de tierra, y entonces se levantó.

Fue en ese momento cuando Fernando reparó en ella, y a duras penas tuvo ocasión de gritar antes que Maite se abalanzase sobre él, dispuesta a devorarle.

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comentarios
  1. Angela dice:

    Excelente, cuando “murio” Fernando me quedo la gran dura de si volveria como humano o como no muerto, las dudas se me aclararon cuando regresaron de la travesia y se encontraron con él en el refugio.
    Ahora faltaba saber como habia salido de la tumba, recuerdo que estaba muy herido.
    Gracias, la espera ha sido larga, me imagino que estabas con muchas cosas que hacer por lo tanto no tenias tiempo para deleitarnos con un nuevo capitulo.

  2. Tendrá su propio flashback, que él no tuvo uno en su momento y ahora es mucho más interesante.
    He estado trabajando en el guión este tiempo. Siempre que acabo una parte troncal o un flashback, sigo trabajando en la novela aunque no escriba capítulos. Tengo un brainstorming de cada etapa de las que faltan, pero organizarlo en capítulos trae bastante faena. La parte buena es que ahora tengo material para poder escribir 35 capítulos seguidos sin parar. 🙂

    David.

  3. Angela dice:

    David, se agradece mucho el esfuerzo y que sea tan entretenido y nos hagas comernos las uñas en espera de un nuevo capitulo, por lo menos yo lo disfruto mucho.

  4. Drock9999 dice:

    Tercer párrafo, primer renglón: “Despertó acuciada por el hambre, minutos antes que el astro rey se sumergiera bajo al línea del horizonte”. No es tan grave, pero no es al linea sino la linea.

    Que grande eres, Lord Villahermosa. Ya se me había pasado la idea de ver el mundo a través de los enrojecidos ojos de un infectado y tu lo logras de espectacular manera. No es el capitulo mas relevante, pero para mi ha sido de los mejores de la historia. Aplausos de pie!

    D-Rock.

    PD: Perdón por escribir tanto, pero hacia demasiado no venia por aquí, lo cual jamas significa que me olvide de los viejos amigos!!!! 😉

    • ¡Qué perdón ni qué niño muerto! Si aquí te echábamos de menos como el que más. 😀
      Gracias por la corrección, lord Drock. Tenía pendiente exponer un capítulo desde esa óptica, y… ya te adelanto que no será el único.

      David.

      • Drock9999 dice:

        Niño muerto? Mejor seria niño infectado XD

        Gracias por esas palabra y tambien por el adelanto, gozare muchísimo esos cambios de perspectiva, tal como ansío leer a Geroge Martin y la perspectiva de Hodor.

        D-Rock.

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