3×1044 – Indoloro

Publicado: 12/07/2016 en Al otro lado de la vida

1044

 

Norte de la ciudad de Nefesh

27 de noviembre de 2008

 

El cadáver de Maite se desangraba lentamente sobre el agujero que hacía escasos minutos había ocupado Fernando. El mecánico respiraba agitadamente a los pies de su propia tumba, aún con su resucitado corazón latiendo a toda velocidad bajo el pecho. De su mano pendía el botellín roto de cerveza con el que había seccionado la arteria carótida de aquella pobre infeliz sin cuya ayuda irremisiblemente habría vuelto a morir ahogado. Una gota de sangre infecta se desprendió del canto afilado del botellín roto e impactó en el empeine del sucio pie de Fernando, a un escaso palmo de una de las nuevas heridas de mordisco que la infectada le había brindado antes de perder aquella encarnizada batalla en la que ambos se vieron inmersos.

Fernando no comprendía nada. Tenía un vago recuerdo de haber perdido el conocimiento en aquél destartalado piso, en compañía de Christian, tras su desafortunado accidente, pero todo en adelante se sumía en un mar de brumas. Cuando despertó de lo que él mismo consideraba un período de inconsciencia, o quizá incluso de un brevísimo lapso de coma, aunque en realidad de lo que había despertado fue de su propia muerte, se encontró rodeado del más absoluto silencio, de la más angustiosa oscuridad, sintiendo una congoja indescriptible en el pecho, una mezcla de congoja y quemazón, aunque sorpresivamente carente de dolor, acompañada de una curiosa sensación de presión en todo el cuerpo y con un característico sabor a sangre y tierra en la boca.

Había luchado en vano por liberarse de aquella cárcel, pero durante los más de quince minutos que tuvo que soportar aquél cautiverio aguantando la respiración, a duras penas había conseguido menear ligeramente un par de dedos del pie derecho. Por ello mismo se sintió tan aliviado al notar cómo alguien hurgaba en la tierra bajo la que llegó a convencerse que acabaría muriendo. Estaba convencido que se trataría de Christian o de Paris, que vendrían en su rescate. Sin embargo, al descubrir la identidad de su salvadora, toda esa ilusión se desvaneció. Todavía más cuando ésta intentó comérselo vivo mientras Fernando luchaba hasta la extenuación por quitársela de encima y liberarse definitivamente del abrazo de la tierra. Dio gracias al cielo por la suciedad que reinaba por doquier, después de meses sin que el equipo de limpieza del Ayuntamiento limpiase las calles. Sin duda aquél viejo botellín de cerveza fue el que le salvó la vida. Su segunda vida.

Aún incapaz de comprender nada pero viendo que ya era noche cerrada, perfectamente consciente de lo que ello significaba en ese nuevo mundo, decidió buscar un refugio. Cojeó, pues tenía la pierna izquierda rota, así como dislocado el hombro del brazo derecho. Más tarde caería en la cuenta, pero en ese momento no le dio siquiera importancia al hecho de no sentir dolor. Bien era cierto que sí notaba todos y cada uno de los golpes, arañazos y mordiscos que había recibido durante la pelea con Maite, así como una presión extraña de su hombro y un cosquilleo en su pierna rota, pero nada de ello resultaba siquiera cercano al dolor que debía estar sintiendo, que debía incluso hacerle perder el conocimiento.

El mecánico renqueó, dando pequeños saltitos, esforzándose por no mirar su pierna herida, que se movía al son de sus pasos de un modo que dejaba muy poca esperanza a una futura recuperación. No tenía la más remota idea de dónde se encontraba, pese a que el aspecto marginal del barrio guardaba una gran similaridad con el del lugar donde había perdido la vida. No llegó siquiera a alcanzar el extremo del parque antes de darse cuenta que no estaba solo. Fernando se quedó inmóvil tan pronto le vio. De poco le serviría. No le había resultado en absoluto fácil deshacerse de Maite, pero ese hombre le sacaba una cabeza y más de treinta kilos.

Trató de correr para evitarlo, pero lo único que consiguió fue tropezar y caer aparatosamente al suelo, rascándose las mejillas con las piedrecillas que había desperdigadas por doquier. El infectado se abalanzó sobre él, con tanto ímpetu que el botellín de cerveza se desprendió de sus dedos e impactó en el tronco de un árbol cercano, a unos tres metros de donde él yacía boca abajo, con aquella mole encima, tratando de privarle de nuevo de vida para luego comérselo. Aunque no necesariamente en ese orden.

A diferencia de la pelea con Maite, cuyo único objetivo parecía ser el de morderle y saciar así su hambre, cosa que hizo en casi media docena de ocasiones, regalándole las que serían otras tantas nuevas cicatrices, aquél infectado parecía estar más interesado en romperle todos los huesos del cuerpo. Todos los que la caída desde el móvil de perros y la posterior paliza que le dieron los otros infectados aún habían dejado intactos.

Aún sin saber muy bien cómo, Fernando consiguió darse media vuelta y quedó boca arriba con aquél hombre encima. Su primera reacción fue la de apartarle la cara, para evitar que le mordiese, por temor a resultar infectado, pues hasta ahí llegaba su ignorancia sobre el verdadero motivo del por qué seguía con vida. Consiguió agarrarle de las sienes y las orejas, rascándose la palma de las manos con la incipiente barba de aquél infeliz, y sin saber muy bien cómo, mientras sentía los reiterados golpes que su atacante le brindaba a sus costillas, tres de las cuales ya tenía rotas, a la que se sumó una cuarta en uno de los innumerables golpazos que recibió, acabó llevando sus pulgares hacia los ojos de aquél desgraciado.

En ese momento lo vio claro: metió ambos dedos, con las uñas llenas de tierra, en las cuencas del infectado. Éste trató de cerrarlos, pero para entonces ya era tarde. Fernando notó cómo se le humedecían ambos pulgares al hincarlos con todas sus fuerzas, y tuvo que escupir al notar cómo un chorro de sangre que manó de entre su pulgar derecho le entraba en la boca. Escupió, pero no dejó de apretar, por más que el infectado seguía ensañándose con él. Fue cuando ya tenía introducidas ambas falanges y una parte de las siguientes, cuando el infectado comenzó a gritar y trató de zafarse de su ataque. Fernando aprovechó el momento y dio un fuerte empellón hacia un lado, con lo que consiguió librarse de su abrazo.

El mecánico se puso en pie como pudo, y contempló fascinado cómo el infectado hacía lo mismo, y comenzaba a mirar en todas direcciones, visiblemente desorientado. Resultaba evidente que se había quedado ciego. Fernando se quedó donde estaba, tratando de hacer el menor ruido posible, rezando porque el infectado no volviese a reparar en él, pese a no poder verle. Sabía muy bien que esas bestias tenían el sentido del olfato muy agudizado. Para su sorpresa, el infectado comenzó a correr, sin parar de gritar incongruencias, con dos grandes lagrimones de color carmesí brotándole de las heridas que tenía en ambas cuencas oculares, con tan mala fortuna que acabó cayéndose en el agujero de la tumba de Fernando, donde aún yacía el cuerpo sin vida de Maite. El mecánico aprovechó la oportunidad y comenzó a renquear en dirección contraria, consciente de que no saldría con vida de un tercer ataque en el estado tan lamentable en el que se encontraba.

Tan pronto consiguió salir del parque se encontró de frente con un videoclub. Trató de abrir la puerta pero evidentemente, estaba cerrada con llave. Sin embargo, y a diferencia de los demás locales de esa misma calle, el videoclub no tenía la persiana bajada, y su luna resultaba especialmente sugerente. Cojeó hacia la máquina expendedora de dvds y agarró un pedazo de hormigón suelto que había en el alcorque de un árbol cercano. Miró en derredor para comprobar que no había infectados cerca, tragó saliva, consciente de que el ruido que haría a continuación sin duda atraería a todos cuantos se encontrasen en los alrededores, y lanzó el pesado pedazo de hormigón a la luna, que se resquebrajó como una hoja de navaja. Ese era un videoclub muy viejo, y ese cristal no era templado. Ello podría incluso venirle bien.

Antes de entrar por el agujero que había hecho en la luna bajó la persiana, gratamente sorprendido al ver lo fácilmente que cedía. Dejó el espacio justo para entrar y accedió al oscuro interior del local, clamando al cielo por no tener compañía dentro. Acabó de bajarla y renqueó hacia la pared de en frente, en la que apoyó su espalda sin dejar de mirar el hueco por el que había entrado, respirando agitadamente. No fue hasta entonces que sacó todo lo que había estado reteniendo dentro, y comenzó a llorar como un bebé.

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comentarios
  1. battysco dice:

    Si no me equivoco éste es el último capítulo colgado. De ser así, puedo decir que me he puesto al día.

    Encantada de poder comentar con todos vosotros los capítulos que David vaya colgando semanalmente.

    Sonia.

    • El último hasta el sábado que viene, si la cosa prospera. 🙂
      Una gozada contar de nuevo con tus comentarios y elucubraciones en tiempo real.

      David.

      • battysco dice:

        A mí también me alegra volver por aquí. Lo paso genial desde que os encontré. Cuando acabes la novela no sé qué es lo que vamos a hacer…

        Sonia.

        • Siempre podéis empezar a leer “Al otro lado de la realidad”, que es mi siguiente apuesta literaria para tan pronto acabe esta trilogía: 😀

          David.

          • nuria dice:

            Yo estoy enganchada como nuncaa esta novela y no dudare en buscar mas novelas tuyasxq estaera la primera q he leido de ti

          • nuria dice:

            Deseando leerla..pero no quiero q acabe esta novela estoy enganchadisima ala historia

            • ¡Saludos lady Nuria! 🙂

              Me alegra que así sea, no hay mejor recompensa que un lector ávido de nuevas aventuras.
              A esta trilogía aún le queda la recta final para despedirse. ¿Tú hasta dónde has llegado?

              David.

          • nuria dice:

            Muchas gracias por tu atencion David..voy capitulo 1045 no tardes en publicar el siguiente q se hace larga la espera mi tristeza el dia q llegue al 1044 y ahora q leo??? 😭😭😭.. Felicidades de nuevo por tu talento.. un saludo

        • Betty dice:

          Un placer tenerte por aquí de nuevo, Sonia 😃!! Como bien dice David no nos faltarán lecturas interesantes en un futuro 😉
          De momento estoy disfrutando enormemente del flashback de Fernando!!

          Betty

  2. battysco dice:

    Hola Betty, ya estoy por aquí al pie del cañón. Con el tiempo, todo vuelve a su lugar. Pensé que ya habría aparecido Morgan y que habríais comentado… y yo me lo habría perdido… Al descubrir que eso aún no ha ocurrido, me he llevado una grata sorpresa. Ahora ya no me vuelvo a desenganchar hasta el final. Con decirte que llevo entrando al blog todos los días por si habéis comentado… Además, llevo más de una semana esperando capítulo nuevo!! Y el sábado vi que estaba colgado y me lo he reservado para ahora, pero he visto que habías comentado y me apetecía saludarte primero guapísima!!!

    A Nuria también la saludo, bienvenida al blog del libro más adicto donde los haya.

    Sonia.

    • nuria dice:

      Gracias Sonia ..un placer compartir esta bovela con vuestros comentarios

    • Betty dice:

      Hola Sonia!! Jejejeje, yo creo que todos o casi todos, esperamos la ansiada reaparición de Morgan y lo qué nos tendrá preparado David… 😉
      La que nos falta por aquí últimamente es Carol, que también se le echa de menos!!
      Y cómo no, saludos también para Nuria y bienvenida 😃

  3. Todo pasa y todo llega. A partir del martes 23 de agosto el blog retomará su actividad, y tendréis capítulos martes y sábados como es de recibo. Gracias por vuestra paciencia, por seguir ahí al pie del cañón, bienvenidas las nuevas incorporaciones, y… ¡a disfrutar! 🙂

    David.

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