3×1076 – Daño

Publicado: 06/12/2016 en Al otro lado de la vida

1076

 

Obra abandonada en el barrio de Bayit

6 de enero de 2009

 

Al fin se había dado por vencida. Zoe echó hacia atrás la capucha de su chubasquero y alzó la vista al cielo. Seguía igual de gris y encapotado, pero al menos ya había parado de llover. Muy a su pesar, concluyó que no tenía sentido seguir escarbando en aquél enorme montón de basura empapada, y procedió a dirigirse hacia la embarrada rampa que la llevaría de vuelta a ras de suelo.

Llevaba más de treinta minutos metida en el vertedero donde hacía menos de veinticuatro horas había rescatado al pequeño Carboncillo. Pese a que aún era muy pronto, temía que Bárbara hubiese despertado y la echase en falta, y muy a su pesar, decidió que no valía la pena seguir buscando la preciada cinta violeta entre pañales usados y latas de conserva vacías. Si no la había encontrado a esas alturas, ello significaba que tampoco estaba ahí. Desconocía dónde podría haber ido a parar, pero ya había puesto todo cuanto estaba en su mano para recuperarla, y todo esfuerzo había sido en vano. Resignada, subió la rampa arrastrando los pies, con cuidado de no resbalar.

Al llegar a la parcela de la obra hacía escasa media hora, se sorprendió al encontrar la puerta entreabierta. Estaba prácticamente convencida que el día anterior la habían cerrado al irse, principalmente porque esa era una práctica que siempre repetían, pero en esos momentos estaba tan excitada por haber encontrado a Carboncillo, que bien podía haberlo olvidado, más al estar en compañía de Christian. En su momento no le dio importancia, y se limitó a cerrarla tan pronto cruzó al otro lado, para evitar que ningún infectado pudiese colarse mientras ella hurgaba entre la basura. Aunque con el tiempo que hacía, ello resultaba cuanto menos poco probable.

Seguiría buscándola por el barrio, por si acaso, pero de todos modos, ya había asumido que no volvería a verla jamás. En esos momentos se planteó la posibilidad de adquirir una nueva en la mercería, pero enseguida la descartó. El valor de la cinta residía en lo que representaba para ella, como el último nexo que la mantenía unida a la vida previa al holocausto. Ello le hizo reflexionar al respecto que quizá había llegado el momento de asumir ese cambio de etapa de una vez por todas, y pasar página definitivamente a una vida que jamás podría recuperar. Al fin y al cabo, y viendo el destino que había sufrido la práctica totalidad de la humanidad, incluso se podía considerar una afortunada.

La niña suspiró, cabizbaja, y desanduvo el camino que había hecho. Cuando se encontraba a escasos diez metros del portón de acceso a la parcela, dispuesta a volver por donde había venido, un ruido proveniente de la caseta de obra gris junto a la enorme grúa roja le obligó a girarse. Enseguida echó mano de su automática, temblando de pies a cabeza. El corazón le dio un vuelco, y empalideció a ojos vista. Bajo el umbral de la puerta abierta de la caseta de obra se encontraba Morgan. Pese a su más que evidente cambio de aspecto, no dudó siquiera un instante en reconocerle. Su primer instinto fue el de correr hacia él y abrazarlo con todas sus fuerzas, pero enseguida concluyó en que esa no sería ni por asomo una buena idea.

El policía lucía un aspecto lamentable. Aún conservaba su uniforme, pero una de las mangas y las dos perneras del pantalón estaban desgarradas, mostrando una piel, que pese a ser negra, tenía un color extrañamente pálido que la hacía parecer insana. Lucía una espesa barba de más de dos meses, salpicada en sus flancos laterales por unas pocas canas, y su cabeza, antaño afeitada, mostraba un pelo negro azabache, muy ensortijado pese a su corta extensión. Lo que acabó de convencerla del peligro al que estaba expuesta fue el color rojo de sus ojos. No cabía la menor duda: estaba infectado. Y la estaba mirando fijamente.

Todo encajó en su cabeza enseguida: el policía debía haber entrado al recinto de la obra aprovechando que ella y Christian habían olvidado cerrar la puerta, en cualquier momento entre la mañana del día anterior y la madrugada del actual. Con la llegada de la lluvia y el amanecer, se debía haber refugiado en la caseta de obra, donde habría estado durmiendo hasta que ella le despertó al pasar junto a él mientras subía la rampa. Morgan siempre había tenido un sueño muy ligero. A ella no se le había pasado por la cabeza revisar el interior de la caseta de obra al llegar. Se había limitado a cerrar el portón de acceso para que no se colase ningún infectado. Pero en ningún momento se le ocurrió que ya hubiese uno dentro.

El olor de los pañales sucios y de la comida en descomposición le había impedido percibir el hedor a sudor, sangre y heces del policía. Zoe aguantó la respiración, incapaz de reaccionar. En su interior se entremezclaron una miríada de sentimientos encontrados, y notó cómo se le nublaba la vista por el inminente llanto. Sus dientes comenzaron a castañear. Morgan emitió un sonido gutural, vagamente parecido a una pregunta, y Zoe creyó ver en él un destello de reconocimiento. Por un instante llegó a convencerse que pese a haber resultado infectado, su amor por ella sería más fuerte que el del virus que circulaba en su sangre, y jamás osaría hacerle daño. El grito airado que profirió a continuación, mientras su cara mostraba un rictus de ira, le convenció de lo contrario.

Morgan comenzó a dirigirse hacia ella, caminando a buen ritmo, pero sin correr. La niña alzó su automática, sujetándola con ambas manos, y apuntó al policía, tal como él mismo le había enseñado hacía unos meses. Los dedos le temblaban sobre el gatillo. Morgan apuró el paso y comenzó a correr hacia ella, gritando a medida que lo hacía. Por más que sus intenciones resultaban más que evidentes, Zoe fue incapaz de apretar el gatillo. Al fin y al cabo, era a Morgan a quien tenía delante. Incapaz de reaccionar, cerró los ojos, y notó un calorcillo recorriéndole los muslos.

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comentarios
  1. Betty dice:

    ¡¡Wow…!! No me imaginaba que la aparición de Morgan sería así y como protagonista del encuentro la pequeña Zoe… la que más en falta le ha echado en todo este tiempo y otra vuelta de tuerca más de nuestro “Malévolo” Lord David 😉.
    Me dejas comiéndome las uñas, preguntándome cómo va a salir Zoe de esta situación… ¡¡Madre mía!!
    ¡¡Qué buen golpe de efecto!!

  2. Carol dice:

    Bueno, pues ya tenemos respuesta al destino de Morgan. Desde mi punto de vista, no podía ser de otra manera (me refiero a que tenía que estar infectado…). Ahora, de ahí a que “muera” otra vez a manos de Zoe, si es el caso, que cruel para la cría!!. En todo caso, y como dice Betty, a la altura de tu “maldad”, David 😛😛😛

  3. Angela dice:

    Excelente!!… Final de Zoe??

  4. Josetxu dice:

    como le pase algo a la pequeña………

  5. battysco dice:

    Ooohhh, alegría y pena al mismo tiempo. Tantas páginas fabulando su regreso y ya ha ocurrido. Ciertamente, infectado era como tenía más sentido su regreso, y justo ahora, realmente ha sido muy sorpresivo. Eso sí, mentiría si dijera que nunca soñé que Morgan tendría otro desenlace de tipo… ¿Cómo decirlo? ¿Milagroso? De alguna manera quería que pudieran recuperarlo, y ahora ya veo que no es imposible. Está muertico y sentenciado para los jamases.

    En cuanto a su encuentro con Zoe queda claro que acabará con la niña como vencedora, puesto que como ya sabemos, Zoe es el ojito derecho de David en toda su obra. Eso sí, yo no creo que ella pueda apretar el gatillo, seguramente lo hará Bárbara; esa es mi apuesta. Sigo leyendo!!!

    Sonia.

  6. Drock9999 dice:

    NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

    😥

    Al igual que Sonia, muy en el fondo esperaba un regreso….diferente. Milagroso, como acertadamente ella dijo. Pero……

    D-Rock.

  7. Después de tantos… años, qué diablos, por fin conocéis el destino de Morgan del que tanto se ha fabulado. Desde su concepción, Morgan tenía un arco argumental con fecha de caducidad que le llevaría a la redención de sus demonios personales llevando al grupo a un lugar seguro y abandonándoles en ese momento, para dejarles volar libres. Ahora este nuevo Morgan… todavía tiene cosas que decir, verdad sea dicha, y creo que su aportación a la novela sorprenderá a más de uno. Como bien decís, vacunado e infectado, su destino no podía ser otro, si pretendemos que la novela tenga un desarrollo coherente con las premisas que en ella se han impuesto desde el principio. Pero… seguid leyendo. xD

    David.

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