3×1081 – Tardanza

Publicado: 14/02/2017 en Al otro lado de la vida

1081

 

De camino al centro de acogida a refugiados de Majaneh

13 de septiembre de 2008

 

GUILLERMO – Haz el favor de subir la ventanilla. No te lo digo más veces.

Guille miró a su padre por el retrovisor, retándole con la mirada durante un brevísimo lapso de tiempo, pero enseguida acató su orden. Guillermo asintió y centró de nuevo su mirada en la carretera. La enorme señal azul que se disponían a cruzar rezaba: Majaneh 12. Un agradable hormigueo se apoderó de su estómago: no tardarían mucho más en llegar.

El investigador biomédico no paraba de reprocharse la excesiva demora en sus planes que su cobardía había provocado. Si finalmente había tomado la decisión de abandonar la relativa seguridad que le brindaba la casa de campo de Jaime, ello fue exclusivamente por su sentimiento de deuda para con su hermana. Si ella no hubiese entrado en la ecuación, de bien seguro aún seguiría ahí con su hijo, y lo haría hasta que se les hubiese acabado el alimento.

La idea original era la de pasar la noche en la casa de campo de Jaime, lejos de los peligros inherentes a la urbe en los nuevos tiempos que corrían, para poner rumbo a Majaneh al día siguiente, con suficientes horas de luz solar para llegar al destino amparados por el astro rey, donde esperarían pacientemente, desde la protección que el centro les brindaría, la llegada de su única hermana. Pero de eso hacía ya cinco largos días, con sus cinco largas noches. No paraba de repetirse que la seguridad del chico era su prioridad, y cuando esa misma noche una infectada comenzó a aporrear las ventanas, entre los gritos y los llantos de Guille, la idea se emborronó sustancialmente.

La frustración de saberse incapaz de dar solución a tan complejo problema, el miedo y la enorme sensación de culpabilidad por todo cuanto su temeridad había provocado le resultaron abrumadores en demasía, y sus prioridades dieron un vuelco del que en breve se arrepentiría y avergonzaría a partes iguales. Fue tan solo un cuarto de hora, pues la joven infectada enseguida perdió interés, y no volvieron a saber nada de ella ni de ninguno de sus semejantes los días posteriores. Sin embargo, Guillermo ya tenía el miedo en el cuerpo, más aún su hijo, y habida cuenta que disponía de víveres más que suficientes para ofrecerle al chico la seguridad que tanto necesitaba y reclamaba, decidió pasar al menos un día más. Pero tras ese día vino otro, y tras ese, uno más.

No fue hasta la madrugada del quinto día que tomó la decisión en firme de aventurarse a buscar a Bárbara. Había seguido escuchando la radio a escondidas del niño, y si de algo estaba convencido era que lo que estaba ocurriendo ya no tenía solución, al menos no a corto ni a medio plazo. Necesitaba encontrar a su hermana, y ya había perdido mucho más tiempo del que se podía permitir.

Antes de dirigirse a Majaneh pasaron por la masía de los abuelos. La ilusión se mezcló con la frustración al descubrir que la carta que le había escrito a su hermana ya no estaba ahí. No había manera de saber si había sido ella quien la había cogido, pero lo contrario resultaría tan ridículo, que tal descubrimiento no hizo si no acrecentar su certeza de que Bárbara ya estaría en el centro de acogida, en compañía de Jaime, preocupada, preguntándose por qué él aún no había llegado. Padre e hijo volvieron a toda prisa al coche y pusieron rumbo a esa tierra prometida de paz y seguridad.

Se encontraría a escasos ciento cincuenta metros de la entrada, fuertemente custodiada por soldados armados, cuando se vio obligado a aminorar la marcha hasta detener el vehículo. El soldado que le había dado el alto le hizo señas para que bajase la ventanilla. Guillermo respiró hondo y acató la oren, bajo la atenta mirada de su hijo.

SOLDADO – Documentación.

Guillermo palideció por un instante, pero enseguida echó mano de su cartera y le entregó su documento de identidad al soldado. Se sorprendió aguantando la respiración mientras aquél hombre barbudo revisaba concienzudamente el carné y comprobaba que la fotografía coincidiese con su rostro. Respiró aliviado cuando se lo devolvió, sin darle mayor importancia.

SOLDADO – ¿A dónde se dirige, caballero?

GUILLERMO – Vamos a… ahí. Al centro de acogida.

SOLDADO – Me temo que eso no va a ser posible.

Guillermo frunció ligeramente el ceño, más sorprendido que molesto.

GUILLERMO – ¿Cómo es eso, por qué?

SOLDADO – Tenemos problemas de superpoblación. Hemos recibido una avalancha de civiles y… hemos restringido al acceso sólo a mujeres y a niños.

El soldado se inclinó ligeramente y echó un vistazo a Guille, que enseguida agachó la mirada.

SOLDADO – El niño puede quedarse, si quiere. Pero usted no puede entrar.

El investigador biomédico respiró hondo.

GUILLERMO – Bueno, yo… vengo a buscar a mi hermana.

SOLDADO – ¿Está su hermana ahí dentro?

El brillo en la mirada del soldado le convenció que iba por buen camino.

GUILLERMO – Sí. Debió llegar hace tres o… cuatro días. Si usted fuera tan amable de ponerme en contacto con ella, podría disponer de una plaza más.

SOLDADO – Sí, sí, sí. Por supuesto.

Guillermo se sorprendió al escuchar hablar en portugués al soldado a su compañero, y aún más cuando éste, sin pedir siquiera permiso, ocupó el asiento del copiloto y le indicó que siguiese adelante, hacia la entrada al centro de acogida.

Tan pronto llegaron a la zona de acceso el soldado se apeó y otro hombre uniformado de más rango se aproximó. Ambos estuvieron conversando cerca de un minuto y tras dar un par de voces, una tercera persona uniformada, una mujer morena, se presentó con un carpesano azul, que le entregó al cabo.

CABO – Muy buenas tardes.

GUILLERMO – Buenas… tardes.

Guillermo no sabía muy bien cómo dirigirse a ese hombre. Tanta formalidad le estaba poniendo de los nervios.

CABO – Dígame… el nombre completo de su hermana.

GUILLERMO – Bárbara Vidal Sierra.

El cabo asintió y comenzó a revisar a conciencia aquella larga lista de nombres escritos a mano. Guillermo se fue poniendo más nervioso a medida que el cabo pasaba una hoja tras otra, sin encontrar lo que buscaba. Llegó hasta la última, y volvió a reseguir con la mirada todos y cada uno de los nombres que había ahí escritos, con idéntico resultado, a medida que negaba sutilmente con la cabeza.

CABO – Lo lamento, pero su hermana no está aquí.

El investigador biomédico respiró hondo.

GUILLERMO – Puede… Tengo a un amigo aquí que quizá pueda ayudarme. Se llama Jaime Sánchez López. ¿Sería tan amable de echar un vistazo a ver si…?

El cabo, visiblemente molesto e impaciente por quitárselo de encima, abrió de nuevo el carpesano y empezó de nuevo desde el principio. En esta ocasión no le hizo falta siquiera pasar una página, pues el nombre de su compañero de trabajo se encontraba entre los primeros.

CABO – Jaime. Sánchez. López.

GUILLERMO – El mismo.

CABO – Vale, le voy a avisar, pero usted no puede entrar.

GUILLERMO – Descuide.

CABO – Y no quiero jaleo. ¿Entendido?

Guillermo asintió, sumiso.

CABO – Espérese aquí.

El investigador biomédico asintió de nuevo.

El malestar que le había atenazado al descubrir que el nombre de su hermana no constaba en la lista se suavizó considerablemente al ver a Jaime agitando la mano al otro lado de los gruesos barrotes, mientras otro soldado le cacheaba, antes de dejarle cruzar el fuertemente custodiado acceso a ese paraíso que para él estaba prohibido.

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comentarios
  1. battysco dice:

    Hola chic@s, por mi parte por aquí sigo sin perderme ni un capítulo, muy expectante a cómo se desarrollo todo. Evidentemente, a estas alturas del libro lo que más nos atrapa es la trama central, que se augura a un ritmo vertiginoso que, a la fuerza, nos va a saciar. Pero eso no quita que todas las “recetas” del pasado también tengan su interés.

    Tenemos esto muy apagado eh, no puede ser, que os echo de menos!!

    Saludos,

    Sonia.

    • Drock9999 dice:

      Saludos, Lady Sonia.

      Estoy de acuerdo con todo tu comentario. La trama central nos ha dejado con intriga, pero hay cosas por resolver, de entre ellas la que mas me inquieta es saber que ocurrió para iniciar con Barbara en el ataúd.

      Veamos si alguien mas quiere unirse a este comentario, responderlo y demostrar que no han sido infectados.

      D-Rock.

      • battysco dice:

        Eso eso, veamos si se han salvado de ser mordidos o arañados XD

      • Betty dice:

        ¡Saludos chicos!

        Jajajajaja, estáis seguros de qué no estáis infectados ya por David… 😉
        Aparte de estar intrigadisima en cómo sigue la trama central y cómo apunta D-Rock, averiguar cómo terminó Bárbara en el ataúd, ahora tengo interés en ver cómo se desarrolla este flahsback de Guillermo y si conseguirá David que cambie mi parecer sobre lo mal qué me cae, jejejeje.

        Un saludo para Carol y qué disfrute de su viaje aunque sea por trabajo 😃

  2. Carol dice:

    Hola, Sonia. Yo tengo una excusa 😄. Por temas de trabajo, estaré viajando bastante los próximos meses. Acabo de volver, después de estar fuera un mes y me vuelvo a ir la semana q viene otro mes completo, así q voy poniéndome al día cuando puedo….En todo caso, veo en estos capítulos un compás de espera para lo q venga después y una preparación/fuente de información q David nos está dando. Al primer impacto, trataré de comentar! 😃😃. Slds

    • battysco dice:

      Hola bonita, ¡me alegra leerte! Así que estás visitando el mundo mientras trabajas, no está nada mal. ¿Cuídate mucho vale? Y, cuando tengas un hueco, pues nada, por aquí andamos.

      Muaaa.

  3. Drock9999 dice:

    Saludos a Lady Betty y Lady Carol.

    Es verdad, creo que aqui todos fuimos infectados por un Guillermo de la vida real, aquel que creo el virus y lo esparcio por la red: Lord David XD

    Saludos a tod@s desde el otro lado del Atlantico!!!!

    D-Rock

    • battysco dice:

      Hola Betty, ¡¡¡no vi tu comentario!!!!
      Como bien apuntas, los infectados somos nosotros jijiji. El flashback de Guillermo es importante para conocer cómo se infectó Guille y para averiguar qué hizo él para detener el proceso habitual del virus. Seguro que al final no te cae tan mal, ya verás (o a lo mejor te acaba cayendo peor). Yo soy de las que opina que algo tendrá que hacer para enmendar su “error”. Él tiene la clave, nos guste o no.

      PD: a lo mejor le hace “algo” a Morgan y lo deja como a Guille… me conformo con eso…

      Sonia.

      • Betty dice:

        Hoooola 😃

        Ufff… Mucho se lo tiene que currar Guillermo para que de momento cambie de opinión, jejeje.
        Y lamentablemente creo qué hemos perdido a Morgan definitivamente, pero sí podría ser una esperanza para Zoe, qué ella todavía si tiene alguna posibilidad… Creo. Depende del destino que David haya ideado para ella…

  4. Gozo yo tanto o más que vosotros con vuestros comentarios que vosotros leyendo. xD
    No deja de resultar curioso que tras casi diez años de haber empezado esta titánica empresa (el 1 de abril hará 10 años que empecé), sigo tan ilusionado como el primer día, si no más. Y parte de la culpa es vuestra. Me encanta saberos ávidos de nueva lectura y el buen rollo que rezumáis no se paga con dinero. Gracias por seguir al otro lado. Prometo seguir dándolo todo para dejaros con el culo torcido. xD

    David.

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