3×1134 – Inconcebible

Publicado: 02/01/2018 en Al otro lado de la vida

1134

Barrio de Bayit, ciudad de Nefesh

23 de enero de 2009

 

Ya hacía varias horas que había anochecido, pero por fortuna, no se habían cruzado con un solo infectado en todo el trayecto. Pasaban unos minutos de la medianoche.

Bárbara sacó la linterna de su mochila y abandonó la furgoneta de un salto. Abrió el portón de la escuela y Carlos condujo el vehículo al interior, mientras ella se encargaba de cerrar de nuevo a conciencia. Tras un sonoro portazo, una vez dentro de nuevo, Bárbara se dirigió a Carlos, mientras éste conducía el coche hacia el otro portón, el que les daría acceso al Jardín, pasando por encima de la pista deportiva en la que tantos y tantos partidos de fútbol habían echado durante el recreo cientos de niños que hoy día estaban muertos o eran infectados errantes en busca de algo que llevarse a la boca.

BÁRBARA – Nadie había forzado nada. He tenido que abrirla. Estaba cerrada, Carlos. Sólo podrían haberla abierto desde dentro, pero estaba tal cual la dejamos. Exactamente igual. Aquí no ha entrado nadie.

Carlos no respondió, ni siquiera se giró hacia ella. Llevaba bastante tiempo callado, y ello disgustaba bastante a la profesora.

BÁRBARA – Como hayamos venido sólo a ver que se ha estropeado la sirena de la radio, vas a ver. Con la de cosas ricas que había preparado Abril. ¿Viste el postre que…?

CARLOS – Déjalo. ¿Quieres?

Bárbara se giró hacia el instalador de aires acondicionados. Él la estaba mirando, y tiró del freno de mano con quizá excesiva contundencia. Tan solo pretendía romper un poco la tensión del ambiente, pero entendió que no era el momento. Estaba deseando salir de una vez por todas de dudas, avisar a quienes ya debían estar durmiendo en la mansión de que todo estaba en regla, y dormir a pierna suelta en su cama. Estaba algo cansada. Ese había sido un día muy largo, con demasiadas horas sobre ruedas. Le ponía nerviosa la seriedad en el rostro de Carlos, y aunque no paraba de intentar convencerse que se estaba excediendo, ella tampoco las tenía todas consigo.

Ambos salieron del furgón y accedieron a pie al Jardín. Por fortuna, las farolas del barrio seguían funcionando como el primer día. Todas lo hacían, a excepción de un par en el extremo nororiental de la calle larga, en una zona que apenas visitaban, mucho menos por la noche. Caminaron hombro con hombro por entre los invernaderos abandonados y los árboles, en un silencio tenso. No esperaban otra cosa, con el barrio prácticamente vacío y a esas horas de la madrugada, pero no ver una sola luz tras ninguna ventana, ni escuchar voz alguna les hizo reafirmar aún más sus suspicacias.

Cruzaron el taller mecánico, con el sempiterno olor a grasa de motor, y una vez en la calle corta se dirigieron a la copistería de la esquina, desde la que se accedía al centro de día por la trastienda, por uno de aquellos agujeros que hicieron en las paredes. Carlos llevaba la delantera, y a Bárbara le costaba seguirle el ritmo. El instalador de aires acondicionados estaba muy excitado, y no se quedaría tranquilo hasta que pudiese darle un abrazo a su pareja y disculparse por la pequeña discusión que habían tenido antes de separarse, esa misma mañana. Le sorprendió que no hubiese una sola luz encendida en el centro de día, pero se limitó a encender la linterna y seguir adelante, hacia la sala donde descansaban los bebés. Todo apuntaba a que dormían, pues no se escuchaba un solo llanto. De hecho, el silencio resultaba incluso agobiante. Él mismo se encargó de corregirlo.

CARLOS – ¡No! ¡No, no, no!

Bárbara, que iba varios pasos por detrás de él, sin necesidad de encender su propia linterna, pues sólo con la luz residual de la de Carlos tenía suficiente, dio un bote del susto, y aún se apresuró más. Se dio de frente con Carlos, que salía por la puerta tras la que se encontraban los bebés. El instalador de aires acondicionados, aún con un rictus de dolor e incredulidad en el rostro, le barrió el paso.

BÁRBARA – ¿Qué ha pasado?

CARLOS – No entres ahí.

BÁRBARA – ¡¿Pero qué pasa?!

Carlos negó con la cabeza. Bárbara hizo el amago de pasar por su lado, pero él la agarró del brazo, reteniéndola, impidiéndole avanzar.

CARLOS – No. Bárbara… no. Hazme caso.

BÁRBARA – Quítate. Haz el favor.

La profesora trató de zafarse de él, pero Carlos la sujetó aún con más fuerza. Tan solo pretendía protegerla, pero ella no lo entendió. Cuando Bárbara vio una lágrima recorrer su mejilla, se convenció de que no podía perder más tiempo. Necesitaba saber qué había al otro lado de la puerta.

BÁRBARA – Que te quites. ¡Apártate!

Bárbara agarró a Carlos del brazo que la sujetaba y consiguió zafarse de él. Le dio un fuerte empujón, y ello pareció ayudarle a recuperar la cordura, pues lo que hizo acto seguido, al tiempo que Bárbara entraba a toda prisa en la sala, fue llevar su mano a la parte trasera del pantalón y quitarle el seguro a la pistola que llevaba encima.

Bárbara se llevó una mano a la boca, abierta de par en par. Encendió su linterna y enfocó a un lado y a otro, absolutamente incapaz de creer lo que le mostraban sus ojos. La visión era espeluznante. Había sangre por todos lados. Había demasiada sangre.

Daba la impresión que una legión de infectados hubiese entrado en tropel a la sala. Pero había algo que no cuadraba. Ninguno de los pequeños cadáveres, que descansaban cada uno en su propia cuna, tenía heridas de mordiscos. Todos tenían heridas de arma blanca. Muchas, demasiadas heridas. Algunos tenían los ojitos abiertos, otros cerrados, unos estaban boca arriba, otros boca abajo. Pero todos y cada uno de ellos estaban muertos, al igual que Marion, que descansaba en el mero centro de la sala sobre un enorme charco hecho con su propia sangre, con una única herida que iba de lado a lado de su blanco cuello. Carlos volvió a entrar a la sala. Apenas podía ver nada, con los ojos anegados por las lágrimas. Bárbara, sin embargo, estaba muy seria y concentrada: había adoptado su actitud.

La profesora se agachó para mirar más de cerca el cadáver de Marion, y vio algo que Carlos había pasado por alto. Sobre el pecho de la hija del difunto presentador, entre sus senos y el ombligo, descansaba uno de los viales de la vacuna ЯЭGENЄR. Justo debajo, había una pequeña nota manuscrita, que decía lo siguiente: “Os lo devuelvo. Creo que ya no me va a hacer falta”.

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comentarios
  1. Drock9999 dice:

    Hijo de mil putas!

    Aclaro que no me dirigí a David, pero jamas pense que me afectara Marion. O tal vez sean los bebés. Esta vez te pasaste, maestro lord Villahermosa. Me has tomado por absoluta sorpresa. Solo espero que el reves a esta jugada sea aun mas delirante.

    D-Rock.

  2. Fran dice:

    Me cago en la leche… David, en serio?
    Joder…

  3. Mora dice:

    Ha sido Héctor no???? Que Canalla!!!!!

  4. Betty dice:

    Uff, este tipo es un monstruo, temía por Marion e Io, pero jamas pensé que les hiciera daño a los bebés!!!

  5. Angela dice:

    Impresionante!! Sin palabras…

  6. ¡Saludos cordiales lectores y lectoras! 😀

    Llegados a este punto, la trama vuelve a dar un salto (sabéis que me encanta dejarlo siempre en todo lo alto e ir a otra cosa en plan cliffhanger de mala persona). En adelante tendremos una nueva receta de Guillermo, y acto seguido el flashback de… cierto personaje, que entroncará con la trama troncal que dejo ahora mismo en stand by… y un buen pedazo de trama troncal nueva hasta el siguiente cliffhanger, que ya os avanzo que no tendrá nada que envidiar a éste. xD
    Me demoraré un poco en preparar el guión de todos esos capítulos, antes de volver a colgar con la frecuencia habitual (esta vez he sudado sangre para poder colgarlos todos sin falta martes y sábados, pero valió la pena). Tan pronto lo tenga todo preparado, os avisaré.

    Gracias por seguir al otro lado.

    David.

  7. Drock9999 dice:

    Nooooooooooooooooooooo!!!!! Entonces la intriga va a matarme mas que la caida del muro de Poniente 😭

    D-Rock.

  8. Carol dice:

    Ups….mi primera reacción, como la de Fran… En serio? La verdad es que lo de Marion, bueno, cabía la posibilidad, pero lo de los bebés? Siempre pensé que eran parte del futuro y de ahí su papel en la historia, pero, ahora, no entiendo muy bien su propósito en la trama. Solo morir? Slds a todos y felices reyes!

  9. Angela dice:

    Asi es la vida… a esperar se ha dicho…
    Me encanto el desencanto… el manco merece ser torturado…

  10. battysco dice:

    ¡Feliz año a todos!

    ¿Decir que me alegra la muerte de Marion es malo? Me ha gustado así, de repente, sin que la hayamos visto agonizar si quiera. No es que la odiara, es que a mí no me caía bien. La lástima es que estaba embarazada, aunque ni siquiera se alegraba por ello.

    Eso sí, lo de los bebés… ¿Cómo se te ocurre? Pobrecitos, pienso como Carol: ¡eran el futuro! Y vas y te los cargas de esta manera tan atroz.

    Madre mía, esto no me lo esperaba, eh. Y, si os digo la verdad, tampoco tengo ni pajolera idea de quién es Ezequiel. Que sea Héctor, no me cuadra. ¿Que sea Juanjo? No, Juanjo debe de ser el cómplice. Eso, o también la ha palmado.

    Diosssss, me voy a estrujar los sesos. Hasta me ha venido en mente el padre de Bárbara y Guillermo. ¿Murió del todo? ¿Y qué pinta la vacuna Regener sobre el cuerpo de Marion? ¿Por qué dice que ya no la necesita?

    Marion conocía al asesino, ¿verdad?

    Sonia.

  11. battysco dice:

    Hola a todos y a todas,

    David, ¿cuándo nos deleitarás con nuevos capítulos?

    Ya nos dirás.

    Saludos!

    Sonia.

    • Bastante pronto. Tuve unas semanas muy a full de trabajo y abandoné un poco la novela, pero ahora me he puesto de nuevo, y ya tengo preparado más de la mitad del guión de la nueva etapa, y enseguida volveré a escribir y colgar como anteriormente. Un poquito más de paciencia, que lo que viene ahora es crema de la buena. 🙂

      David.

  12. battysco dice:

    Nocilla? XD

    Bien, me alegro de tener noticias tuyas. No pretendo meterte prisa, eh, que cada uno tiene sus obligaciones.

    Pero después de tantos días desconectados me apetecía feedback. Me gusta tu blog. Ah, y tus novelas!

    Hasta pronto gente!

    Sonia.

  13. Carol dice:

    Hola, David.
    Q tal todo? Alguna noticia sobre los nuevos capítulos? Apiádate de nosotros q ya llevamos tres meses de sequía…😉

    • Muy muy pronto tendréis noticias mías. Te hago spoiler: Llevo tres capítulos escritos y estoy esperando a acumular algunos más antes de empezar a colgar de nuevo. Y además, hoy cojo vacaciones y pretendo dedicarme mucho más a la novela, que últimamente no he podido apenas. Más pronto que tarde tendréis noticias mías. Yo creo que la semana que viene ya empezaré a colgar, pero quiero organizarme antes de dar una fecha oficial. ¡Gracias por seguir al otro lado! 😀

      David.

  14. ¡GOOD NEWS EVERYONE!
    Me enorgullezco en comunicaros que #aoldlv vuelve a la carga por todo lo alto. A partir del sábado 7 a las 00:00 podréis disfrutar de nuevos capítulos. Dos por semana, como en los buenos tiempos. ¡Mil gracias por vuestra paciencia! 🙂

    David.

  15. Betty dice:

    Congratulations, David!!

    Siempre vale la pena esperar 😊👏

  16. Ma. Del Rosario Verdayes G. dice:

    Muchas gracias. Cuanto extrane . Excelente, gracias….gracias!

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