3×1153 – Dudas

Publicado: 28/07/2018 en Al otro lado de la vida

1153

Barrio de Bayit, ciudad de Nefesh

23 de enero de 2009

 

CARLOS – ¡Pero es que puede estar en cualquier lado a estas alturas!

BÁRBARA – Mira, vosotros haced lo que os dé la gana, pero yo me voy a avisar a los demás. Llevamos demasiado tiempo aquí encerrados.

CARLOS – ¿Y quién te dice que no está aquí arriba, esperando que abramos para pegarnos un balazo en la frente a cada uno?

A Ío, que había estado siguiendo la conversación girando a toda prisa el cuello en una y otra dirección, para leer los labios de sus compañeros, le recorrió un escalofrío por la espalda.

Llevaban varias horas ahí encerrados, a la tenue luz de un par de velas que amenazaban con consumirse definitivamente de un momento a otro. La mayor parte del tiempo lo habían pasado discutiendo sobre cómo proceder a continuación, sin ser capaces de llegar a ningún consenso. Ese era sin duda un lugar perfecto para mantenerse ocultos y evitar que Héctor les pudiera hacer daño, pero quedándose ahí abajo lo único que harían sería demorar el inevitable enfrentamiento con ese monstruo, amén de poner en grave peligro al resto de sus compañeros.

BÁRBARA – Joder, nosotros somos tres y estamos armados. ¡Él es sólo una persona!

CARLOS – De poco nos va a servir ser tres si nos dispara por la espalda.

Bárbara puso los ojos en blanco. Le daba la impresión de estar discutiendo con una pared. Había acabado perdiendo la poca paciencia que le quedaba, y estaba enfadada con Carlos por su actitud. No le reconocía en ese papel: él siempre había sido mucho más activo, más expeditivo y valiente. Mucho más temerario. Bajo su punto de vista, los demás tenían derecho de saber el peligro al que se exponían, y si Héctor realmente había puesto rumbo a la mansión de Nemesio tras acabar con Marion y con los bebés, como ella sospechaba, ya apenas disponían de tiempo para avisarles antes que fuese demasiado tarde.

BÁRBARA – Pues vale, quédate aquí. Quedaos los dos. Pero yo me voy.

La profesora se levantó, airada, y se inclinó hacia la escalerilla. Carlos chasqueó la lengua y la agarró de la muñeca antes que tuviese ocasión de subir el primer peldaño.

CARLOS – Bárbara…

BÁRBARA – Lo único que quiero es avisarles, Carlos, tampoco quiero hacerme la valiente enfrentándome a él. Les damos el aviso, y que salgan de ahí por patas. ¡Si es que no hay más! Ese hijo de puta no se lo va a pensar dos veces antes de masacrarlos a todos. Yo no puedo tener eso en mi conciencia. Lo siento, pero es que no puedo.

Sin soltarla, Carlos le aguantó la mirada unos segundos más, hasta que finalmente se rindió, y destensó su mano.

CARLOS – Vale. Iremos juntos. Les avisamos y volvemos volando, ¿de acuerdo?

Bárbara asintió, algo más tranquila. Detestaba tener que arrastrarle, pero también estaba muerta de miedo. El instalador de aires acondicionados se giró hacia la joven del pelo plateado.

CARLOS – Tú quédate aquí hasta que volvamos, ¿vale?

ÍO – ¡No!

La profesora se mostró sorprendida ante la contundencia de la negativa de Ío. Más al estar tan poco acostumbrada a escuchar su voz.

ÍO – A mi no, no, me va-vais a de… jar aquí so-sola otra vez.

Carlos buscó consejo en Bárbara. Ella respiró hondo.

BÁRBARA – Démonos prisa y ya está. Esto es muy grande, tú mismo lo has dicho antes. Puede estar en cualquier sitio. Estemos bien atentos y… ya.

El instalador de aires acondicionados asintió.

Fue Bárbara la primera en asomarse por la trampilla. Para su sorpresa, descubrió que el pub no estaba sumido en las sombras. En algún momento, durante el tiempo que estuvieron discutiendo, la noche había alcanzado su fin. Aún no había amanecido, pero el cielo había perdido el oscuro manto que hasta bien poco lo había cubierto. Desde ahí lo único que se veía era la parte trasera de la barra. Héctor bien podía estar esperándoles al otro lado, aunque sólo había una manera de averiguarlo. Arma en mano, acabó de abrir la trampilla, intentando hacer el menor ruido posible, y echó un vistazo al interior del local. Ahí todo parecía en regla.

Salieron del pub a una velocidad ridículamente lenta. Bárbara iba a la cabeza, con Ío prácticamente pegada a la espalda. Carlos cubría la retaguardia. Los tres iban armados, y miraban en todas direcciones a medida que avanzaban hacia la calle corta. Estaban en tan estado de tensión que dispararían a cualquier cosa que se moviese en cien metros a la redonda. Pese a que todos habían pensado en él en uno u otro momento, ninguno se molestó en proponer al resto ir a avisar a Juanjo de lo que estaba ocurriendo en el barrio. A duras penas habrían tenido que desviarse, pues él vivía en el extremo opuesto de esa misma calle.

Llegaron a la calle corta sin hallar el más ligero atisbo de hostilidad por el camino, aunque ello no hizo que se sintieran más seguros. Bárbara incluso fantaseaba con la idea de ir a buscar el barco y abandonar la isla a toda prisa, abandonando a Héctor a su suerte en Nefesh.

La relativa seguridad que les había acompañado durante el trayecto se esfumó enseguida tan pronto entraron al bloque de pisos azul. De lo que no cabía la menor duda, era que alguien había pasado por ahí durante su ausencia. Todas y cada una de las puertas que encontraron a medida que subían las escaleras estaban forzadas, si no rotas. La del piso de Ío, estaba incluso sacada de sus goznes, y yacía tirada en el suelo, con un par de pisadas de unas botas de gran tamaño encima.

Tan pronto llegaron al ático, Bárbara se desmarcó del resto y corrió hacia su dormitorio. Carlos e Ío la siguieron. El instalador de aires acondicionados frunció el entrecejo al ver la expresión apesadumbrada en el rostro de la profesora, que se que había quedado quieta bajo el umbral de la puerta. Entonces entró, seguido de cerca de Ío, y contempló lo que quedaba de la radio. Se giró hacia Bárbara, al escuchar su voz.

BÁRBARA – Se veía venir…

comentarios
  1. Angela dice:

    Gracias David!! que nervios, espero que alcancen a avisar a los demás.

  2. Fran dice:

    Yo espero que se carguen a Héctor de una vez por todas.

  3. Yo espero que os guste la resolución de esta trama. XD

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