3×1156 – Infierno

Publicado: 07/08/2018 en Al otro lado de la vida

1156

 

Barrio de Bayit, ciudad de Nefesh

23 de enero de 2009

Observar semejante duelo de titanes resultaba un espectáculo hipnótico y absorbente a partes iguales. Ío no comprendía cómo había podido entrar al barrio aquél infectado. Podría haberlo reconocido por el mural de Christian, pero para ella no era más que eso. Carlos se negaba a creer que la presencia de Morgan fuese una mera coincidencia. Sospechaba, de igual modo que hacían todos los que no conocían cuál había sido su destino, que debía seguir deambulando por la isla como infectado, pero lo último que hubiese esperado era encontrárselo ahí, y mucho menos en ese preciso momento.

Zoe no había tenido ocasión de traer un arma consigo cuando decidió, sin ningún tipo de premeditación, esconderse en la parte trasera de la furgoneta al ver que algo se estaba torciendo, poco antes que Bárbara y Carlos partieran de vuelta a Bayit. Salió de ahí dentro en plena noche, una media hora después que ellos, para tener la certeza de no ser vista. No quería ganarse otra más que merecida bronca por parte de Bárbara si todo resultaba ser una falsa alarma, pero tampoco quería quedarse de brazos cruzados si realmente necesitaban ayuda, y sabía perfectamente que no la habrían dejado venir con ellos si se lo hubiera pedido.

Al encontrar el cadáver de Marion y los de los bebés en el centro de día entró en pánico. Sabía perfectamente dónde guardaban las armas, pero desconocía dónde podía encontrarse Héctor en esos momentos, y no tuvo presencia de ánimo para aventurarse al interior del barrio, por miedo a ser atrapada y correr idéntico destino al de la difunta hija del difunto presentador. No había rastro de Ío, del mismo modo que de Carlos y Bárbara. Consciente que ella sola no podría hacer frente al ex presidiario, desarmada como estaba, lo primero que se le vino a la cabeza fue ir a pedir ayuda, pero no estaba dispuesta a subir al ático a hacer una llamada de radio. Su instinto le resultó de gran ayuda, porque de haberlo hecho, habría encontrado a Héctor durmiendo junto a la radio destrozada. Con aquél sentimiento de impotencia en la boca del estómago, abandonó el barrio.

A sabiendas que tardaría al menos un par de días en llegar a la mansión de Nemesio a pie, siempre que no encontrase infectados por el camino, lo que era más que probable, decidió pedir ayuda a la única persona que jamás le había fallado, el único que siempre había antepuesto su seguridad a la de los demás, demostrándose el mejor compañero en ese nuevo mundo inhóspito y peligroso en el que les había tocado vivir. Para su sorpresa, no le costó convencerle para que le acompañase.

En el patio de la escuela, frente a la puerta del gimnasio, Morgan estaba fuera de sí de ira. Ni Zoe, que era quien mejor le había podido conocer en esa última etapa como infectado, era capaz de reconocerle. El policía metió uno de sus pulgares en la cuenca del ojo izquierdo de Héctor, hundiéndoselo. El ojo estalló y comenzó a supurar un líquido que hizo que la sangre que brotaba del agujero se volviera grumosa. En esa misma posición, agarrándole por ambas sienes, comenzó a golpear su cabeza contra el cemento, al tiempo que gritaba de un modo que incluso podría haberse confundido con el de una persona sana. Extremadamente furiosa pero sana.

Héctor, por más que no fuese capaz de sentir el dolor como el común de los mortales, sí concluyó que algo andaba rematadamente mal. Aún sostenía el arma en su única mano. Con el muñón de la otra trató de quitarse a Morgan de encima, pero le resultó imposible. Morgan era mucho más fuerte y pesado que él. No dudó ni un segundo en apuntar con la pistola al pecho del policía y apretar el gatillo.

Morgan no se inmutó lo más mínimo al recibir el impacto de la primera bala, y continuó golpeando la cabeza de Héctor contra el cemento. El ex presidiario apretó de nuevo el gatillo. Aún con el pitido del ruido del disparo metido en la cabeza, todos, a excepción de Ío, escucharon con meridiana claridad el sonido del cráneo de Héctor al partirse, como lo hubiera hecho un coco tras un certero martillazo. Otro disparo. Morgan golpeó una vez más contra el cemento el cráneo partido de Héctor, que se hundió ligeramente. Con la poca fuerza que aún le quedaba, el ex presidiario disparó una vez más a Morgan. La bala impactó de lleno en su corazón, y éste cayó a plomo sobre su verdugo. El golpe hizo que la pistola se escurriese de los dedos de Héctor.

El ex presidiario, magullado y muy malherido, con sangre manando de su ojo ciego y de la comisura de su boca, empujó con más que evidente dificultad el cadáver de Morgan hacia un lado, y estiró la mano en busca de la pistola que había acabado con su vida. Intentó alcanzarla, pero algo se lo impidió. Lo primero que vio fue el pie, enfundado en unas deportivas rojas. Levantó la mirada con dificultad y contempló cómo Ío se agachaba, sin dejar de ejercer presión en la muñeca de su única mano, y cogía la pistola.

HÉCTOR – No… No… Por… Favor…

Ío, aún con lágrimas en los ojos, que habían adquirido una expresión enloquecida, giró a lado y lado la cabeza en un gesto de negación.

ÍO – Púdrete en el infierno.

Héctor soltó una lágrima de sangre al tiempo que Ío apretaba el gatillo, hundiéndole la bala en mitad de la frente. La joven del cabello plateado disparó otra vez. Y otra. Y una más. El sonido de los disparos resultaba atronador, reverberando a cientos de metros a la redonda, despertando a más de un infectado errante. Disparó una y otra vez hasta que acabó vaciando el cargador en la cabeza del ex presidiario, que acabó reducida a pulpa, habiendo dejado salpicones de sangre por doquier. Incluso así, siguió apretando el gatillo al menos una docena de veces más, mientras las lágrimas le recorrían las mejillas e impactaban en el suelo. Finalmente acabó parando. Después, todos los que habían sobrevivido oyeron lo mismo que ella: absolutamente nada.

comentarios
  1. Drock9999 dice:

    Mi ultimo grito de toda la saga con la misma palabra:

    Morgaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!!!!!!!!!
    😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭

    🖤D-Rock🖤

  2. Ma. Del Rosario Verdayes G. dice:

    noooo Morgan no, y Barbara?

  3. Betty dice:

    Wow!! Adrenalina pura, en este capítulo, David!! 😃👏👏👏

  4. battysco dice:

    ¡¡¡Nooo, Morgan nooo!!! Aunque hay que reconocer que no había otra solución para su “problemilla”. Al menos ha vuelto a morir como un héroe. Siempre será mi personaje favorito de la saga.

    Y también hay que comentar la VENGANZA de Ío, que le ha dejado a Héctor el cráneo lleno de balas. Se merecía una muerte agónica, pero con los golpes previos que le ha atizado Morgan me conformaré.

    Ahora se nos plantea Juanjo como un verdadero problema… ¿cómo va a escurrir el bulto? ¿Será posible que se crean que él no se ha enterado de nada?

    Sonia.

  5. Carol dice:

    Justicia poética…y, efectivamente, una pena lo de Morgan, pero creo q está bien resuelto. Slds a todos!

  6. Angela dice:

    Excelente!!! este capitulo a estado buenísimo!! gracias David!
    me imagino que Barbara y Zoe se recuperaran, ellas tienen el virus en su sangre…

  7. Betty dice:

    Una duda vital que tengo… si a los infectados (y Morgan lo está) la única manera de matarlos es destruyendo su cerebro, la bala a su corazón no creo que le afecte… 🤔

    • battysco dice:

      Betty, pensé lo mismo, y me dije: quizás estos infectados también morían si les dañaban un órgano vital. No lo recuerdo.

    • Eso es más bien en la concepción romántica de los zombies. En este caso, son infectados por un fármaco descontrolado. Son más resistentes, carecen del sentido del dolor, resucitan ante muertes… menos violentas, pero son personas al fin y al cabo. Si les perforas el cerebro, les disparas al corazón, se desangran de manera masiva, les partes por la mitad o les cortas la cabeza… morirán igual que cualquier hijo de vecino.

      David.

  8. Betty dice:

    Resuelta mi duda, David 😊

  9. Fran dice:

    Sublime el capítulo…
    Me sabe fatal que Morgan muera (otra vez)… pero estoy convencido que Zoe y Bárbara salen de ésta.
    Y la venganza de Ío es fantástica.
    Muchas gracias, David

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