3×1177 – Congregación

Publicado: 01/01/2019 en Al otro lado de la vida

1177

 

Barrio de Bayit, ciudad de Nefesh

27 de enero de 2009

JUANJO – Os preguntaréis por qué os he reunido a todos aquí.

Darío puso los ojos en blanco. Christian cuchicheó algo al oído de Maya. Estaban todos en pie, describiendo una media circunferencia en cuyo centro se encontraba el banquero. Les había congregado en el centro de día, en el mismo lugar donde hacía tan poco tiempo habían descubierto el cadáver de Marion y los de todos aquellos bebés. Por más que habían limpiado a conciencia y a golpe de vista todo parecía en regla, el que más el que menos, todos se sentían bastante incómodos ahí. Ninguno le dio especial importancia al hecho que ni Bárbara ni su hermano hubiesen sido convocados a aquella reunión extraordinaria. Juanjo hubiera deseado avisar también a Zoe; de hecho, era una de sus prioridades, pero la niña vivía con los hermanos Vidal y él no quería correr riesgos.

El banquero había ido avisando a todos los habitantes del bloque azul, piso a piso, obviando únicamente el ático y el de Marion y Carlos, que ahora estaba vacío. A diferencia de lo que él sospechaba, todos decidieron acompañarle: la curiosidad fue más grande que la animadversión que les despertaba Juanjo, al que hacía semanas que apenas veían el pelo. Le acompañaron al centro de día, lejos de las potenciales miradas indiscretas de Bárbara y de Guillermo.

DARÍO – Va, déjate de misterios. ¿Qué es lo que quieres de nosotros?

JUANJO – Os he hecho que vengáis aquí porque tengo algo que contaros. Algo que es muy importante.

Olga puso los ojos en blanco. No le gustaba un pelo ese hombre.

JUANJO – Bárbara y Guillermo nos han estado ocultando algo desde hace demasiado tiempo.

Las miradas de tedio y recelo se tornaron en curiosidad.

JUANJO – Bárbara y Guillermo son los hijos de José Vidal, el hombre que inventó la vacuna ЯЭGENЄR.

Poco a poco, el discurso del banquero fue calando entre los presentes, que empezaron a dejar de hablar entre sí y a prestarle verdadera atención.

CARLA – ¿Ese hombre no murió este verano?

JUANJO – Sí. Un par de días antes de que empezase la epidemia.

CARLA – Vale, ¿y qué?

JUANJO – ¿No te parece mucha coincidencia? Guillermo también era un científico, y trabajaba con su padre.

MAYA – Perdona que te diga, Juanjo, pero no me parese para tanto. Después de cómo se portó la gente cuando empesó la epidemia, echándoles la culpa a ellos, me parese normal que no hayan querido contarnos que estaban relasionados con los laboratorios. Yo tampoco lo hubiera hecho.

JUANJO – No, no. Si esto no es más que el principio. El padre creó la vacuna, pero el hijo, Guillermo, fue quien inventó el virus.

El silencio se rompió con varias voces que se pisaban unas a otras, mostrando desconcierto e incredulidad a partes iguales.

OLGA – Eso no tiene ni pies ni cabeza, Juanjo. ¿A qué viene todo esto? ¿Qué es lo que pretendes?

JUANJO – Entiendo que os cueste creerlo. Yo tampoco lo creí, cuando les escuché por casualidad, hablando entre ellos. Entonces… cometí el error de contárselo a Paris y… ya veis lo que…

GUSTAVO – ¡¿Así que tú eres el culpable de todo lo que ha pasado?!

JUANJO – No, no, no. No te equivoques, chaval. Todo esto lo ha hecho Paris, porque se volvió loco al descubrir lo que yo os estoy contando ahora. Él no supo gestionarlo. Pero… considero que vosotros también tenéis el derecho a saberlo, y por eso he preferido contároslo. Creo que os lo merecéis. Merecéis saber con quién estáis conviviendo. ¿Por qué creéis que Paris mató al hijo de Guillermo? Fue por venganza.

DARÍO – No entiendo a qué viene todo esto, Juanjo.

JUANJO – Dejadme acabar de explicarlo, y luego… sacad vuestras propias conclusiones.

El viejo pescador asintió y Juanjo se lo agradeció con un gesto de la cabeza.

JUANJO – Se enteró de lo que os estoy contando a vosotros y decidió tomarse la justicia por su mano. Pero Bárbara fue más lista, y le mordió. Ella está infectada, ya lo sabéis. Él… estaba vacunado y… sabía que iba a morir. Por eso volvió a destruir el barrio, porque sabía que no tenía nada que perder y quería matarlos a toda costa. Pero le salió el tiro por la culata.

MAYA – Todo esto me parese muy fuerte. Has perdido el juisio por completo.

El banquero hizo ver que no la había oído.

JUANJO – El padre murió este verano y Guillermo trató de revivirlo, con un experimento secreto en el que había estado trabajando…

CARLA – ¿Pero tú te estás oyendo, por el amor de Dios?

JUANJO – ¡Déjame hablar, cojones!

Los cuchicheos cesaron por un momento, y Juanjo prosiguió.

JUANJO – El padre resucitó, como Guillermo pretendía, pero… lo hizo como infectado, y ahí fue cuando empezó… todo. Él sabía que algo malo iba a pasar, pero aún así lo hizo. Lo único que le importaba era recuperar a su padre, aunque fuera a costa de acabar con toda la raza humana. Por eso ellos no se vacunaron. ¿No os parece raro que precisamente los dos hijos del hombre que inventó la vacuna no se hubieran vacunado? Ellos lo sabían. Lo sabían todo desde el principio. Pero prefirieron callarse. No les dijeron nada a las autoridades, aún cuando así podrían haber reaccionado a tiempo y evitar todo lo que pasó después. Y llevan todo este tiempo viviendo con nosotros, riéndose en nuestras caras cada día, sabiendo que hemos perdido a nuestros familiares, a nuestros amigos… Y todo por su culpa. No podemos seguir viviendo con esa gente, que nos ha estado mintiendo todo este tiempo.

OLGA – Mira, lo siento, pero yo no aguanto ni un minuto más esta tontería, Juanjo. Yo me voy.

JUANJO – Si no me creéis, preguntadles a ellos. ¿Qué necesidad tengo yo de inventarme todo esto? ¿Qué gano?

Olga y él mantuvieron una breve batalla de miradas.

CHRISTIAN – Pues sí, será lo que hagamos.

Todos se giraron hacia el ex presidiario, sorprendidos por su reacción. Parecía ser el único que realmente estaba dando crédito a las palabras del banquero.

JUANJO – Id y preguntadles. Yo os estaré esperando aquí.

CHRISTIAN – ¿Por qué no te vienes tú también?

JUANJO – Porque sé perfectamente lo que os van a decir, y porque no les quiero volver a ver la cara, a ninguno de los dos. No sé ni qué haría si me los vuelvo a cruzar, en serio te lo digo.

CHRISTIAN – Bueno… vale. Venga, va. Vamos a preguntarles a ver qué opinan ellos de todo esto.

Christian hizo un gesto con la mano al resto de supervivientes, al tiempo que daba media vuelta y ponía rumbo a la copistería desde que la se accedía de vuelta a la calle corta. Maya le siguió, sin más. El resto recelaron un poco, pero finalmente, uno a uno, sin saber muy bien cómo ni por qué, le imitaron, hasta que finalmente Juanjo se quedó solo en el centro de día. Eso era lo que él pretendía.

Todos, en fila india, se dirigieron de vuelta al edificio azul, y él, satisfecho del trabajo bien hecho, se dirigió hacia la camioneta de reparto que había aparcado horas antes no muy lejos de ahí en la calle larga. En aquella camioneta había cargado todo cuanto había robado las últimas semanas, que no era precisamente poco: tanto alimento como combustible, armas y municiones suficientes para poder sobrevivir durante años: décadas incluso.

Paris había destruido su idea original de quedarse en el barrio, al tornarlo tan peligroso como cualquier otro rincón de la isla, de modo que Juanjo había decidido abandonarlo, para no volver. Y eso fue lo que hizo. A bordo de la camioneta abandonó Bayit y puso rumbo al sur, al tiempo que Christian daba tres certeros y rápidos golpes en la puerta del ático donde vivían Bárbara y Guillermo.

comentarios
  1. Betty dice:

    Este Juanjo manipulando hasta el final… hay que reconocer que es un superviviente nato, cueste lo que cueste y caiga quien caiga 😠

  2. Carlos dice:

    Buenos días y feliz año.
    David, al principio del relato, tras hablar DARÍO, en vez de JUANJO has puesto JOSETE.
    Me ha sorprendido que Juanjo se vaya del barrio. Pensaba que se esperaría a que los demás lo volviesen ha hacer seguro, para posteriormente acabar con ellos de alguna manera y quedarse sólo en ese entorno seguro.
    Deseo que donde vaya se vea tan mal como se vio Paris 😠
    Un abrazo para todos.
    Carlos.

  3. Carol dice:

    Hola. A mi tb me ha sorprendido q se marchara. Como dice Betty, es un manipulador nato, pero no me parece q sea del tipo “superviviente solo”. Necesita a alguien que le haga el trabajo “sucio”….Volverá, de alguna manera….

  4. Betty dice:

    A saber dónde va, si se ha ido es porque tiene algo seguro, porque en plan aventura seguro que no.
    Pues tienes razón Carol, Juanjo es como un parasito, sobrevive gracias a su huésped.

  5. Betty – Siempre he pensado que él es el único realmente verosímil dentro de la historia (asumiendo la ficción), porque es el único que únicamente piensa en sobrevivir, a cualquier precio. Aunque a estas alturas ya ha perdido la poca empatía que pudiera quedarle…
    Carlos – Gracias por la mención, recién lo corregí. 🙂 Ciertamente esa sería una opción a contemplar, pero Paris lo dejó todo hecho unos zorros. Intercalé durante muuucho tiempo el cómo se hacía con ese alijo para potenciar la verosimilitud de que ahora decida irse. Y… no hay nada al azar. xD Lo que ocurra con él en adelante… es sorpresa.
    Carol – Todo se resolverá más pronto o más temprano. Lo que si avanzo es que no dejaré cabos sueltos en la historia, y el destino de ese personaje, como el de los demás, no quedará en el aire.

    Ahora a esperar al sábado, que colgaré el último capítulo de este arco argumental, con otro cliffhanger de órdago. 🙂

    David.

    • Carol dice:

      David, muchas gracias por tu/s respuesta/s personalizadas y el esfuerzo que haces.
      Chic@s, no pensáis, como yo, que es genial que el propio autor nos vaya contestando a todas nuestras especulaciones? A mi me encanta esta interacción!. Me lo paso genial leyendo los comentarios 😁😁. El sábado mas!!

  6. Fran dice:

    Pues me apetece mucho saber que pasará con Juanjo. Estoy convencido que solo no puede acabar bien. Además, seguro que aún nos sorprenderá David con éste personaje.

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