3×1178 – Verdad

Publicado: 05/01/2019 en Al otro lado de la vida

1178

 

Barrio de Bayit, ciudad de Nefesh

27 de enero de 2009

 

Guillermo sentía la cabeza embotada, como de corcho. No estaba preparado para eso. Dudaba mucho que jamás lo hubiera estado, pero en ese momento, con el tremendo dolor por el fallecimiento de su hijo tan a flor de piel, sabía a ciencia cierta que no sería capaz de gestionarlo debidamente.

CHRISTIAN – Es una pregunta muy sencilla, Guillermo, sólo dime si lo sois o no.

El investigador biomédico cruzó su mirada con la de Bárbara, la cual era todo un poema. Le suplicaba al mismo tiempo que dijera la verdad y que ni se le pasara por la cabeza hacerlo, bajo ningún concepto.

GUILLERMO – Sí. Es cierto. Somos sus hijos.

OLGA – Pero eso no tiene nada que ver, Chris. Que sean los hijos de José Vidal no significa que lo que ha dicho Juanjo sea verdad.

Bárbara frunció el entrecejo, contrariada. Christian se giró hacia la joven de los pendientes en forma de perla, y se dirigió de nuevo a Guillermo.

CHRISTIAN – ¿Y tú trabajabas con él, en los laboratorios?

Guillermo asintió. Le temblaban las piernas. Había temido que ese momento llegase desde que puso el primer pie en Bayit.

Zoe, desde su posición tras la puerta interior del recibidor, no alcanzaba a comprender nada. Ella le había mencionado a Bárbara en más de una ocasión que su padre, Adolfo, trabajaba en la seguridad de los laboratorios ЯЭGENЄR. No concebía que la profesora no le hubiese contado nunca que el suyo también lo había hecho, de igual modo que su hermano.

CHRISTIAN – Mira, te lo voy a poner más fácil. Al igual te parecerá una tontería, pero… ¿Es culpa tuya que la infección se haya extendido por toda la Tierra?

Guillermo respiró bien hondo y expulsó el aire lentamente, por ambas fosas nasales. Llegados a esas alturas no valía la pena seguir mintiendo. Bárbara comenzó a girar a toda velocidad su anillo de pedida en el dedo corazón. Quería que se la tragase la tierra. De repente, su idea de desvelar el secreto al grupo parecía mucho menos atractiva que hacía unos minutos.

GUILLERMO – Sí, es cierto.

La respuesta cayó como un jarro de agua fría en el grupo. Todos se quedaron de piedra. Incluso Bárbara, aunque por un motivo muy distinto al del resto. Eso generaba un punto de inflexión sin posibilidad alguna de enmienda. El propio Christian, que lo que pretendía era sacarle los colores a Juanjo, se quedó sin palabras. Reflexionó durante unos segundos, y le vino a la mente la imagen de aquella fotografía, en su decimoctavo cumpleaños, acompañado de su madre. Su madre había perdido la vida por culpa de aquél hombre.

El investigador biomédico notó cómo le temblaba la mandíbula y cómo la punta de sus dedos se tornaba gélida. Su mirada fue incapaz de pasar por alto el hecho que todos llevaban un arma encima. Todos y cada uno de ellos, a excepción del niño. Pero por algún motivo, se sentía extrañamente sereno. Sabía que, en el fondo, necesitaba eso, tanto como necesitaba recuperar a su difunto hijo. Llevaba demasiado tiempo atormentándose por todo el mal que había provocado por su exceso de ambición, y así podría, aunque sólo fuera mínimamente, expiar sus pecados. No merecía la compasión de esa gente a la que había privado de sus seres queridos y de su vida. Merecía un castigo por todo el mal efectuado y estaba dispuesto a recibirlo sin luchar. No le quedaban fuerzas para eso.

Christian, como movido por un resorte, se llevó la mano a la cintura y cogió su arma. Su gesto provocó más de una exclamación entre los presentes. No apuntó directamente a Guillermo, pero sus intenciones resultaron suficientemente claras. Bárbara no lo pudo evitar y dio un paso al frente, colocándose entre su hermano y el ex presidiario.

BÁRBARA – ¿Pero qué te pasa a ti, que le quieres tomar el relevo a Paris? ¿Te has vuelto loco?

CHRISTIAN – Por culpa de ese hombre mi madre está muerta.

BÁRBARA – Ese hombre es mi hermano, y tiene un nombre.

CHRISTIAN – Me da exactamente igual.

BÁRBARA – ¿Y qué te crees, que matándolo la vas a recuperar?

Christian tragó saliva. El arma le temblaba en la mano. Maya se vio tentada a mediar, para evitar una catástrofe, pero ella también había perdido a toda su familia. Le resultaba terriblemente complicado empatizar con los hermanos Vidal. Si aquél hombre era el responsable de la muerte de Melissa y del pequeño Daniel, al igual que de su padre y de su madre, ella no tenía intención alguna de mover un dedo para ayudarles.

BÁRBARA – Por el amor de Dios, pero si ni siquiera sabes lo que pasó. ¿Quién eres tú para juzgarlo?

CHRISTIAN – ¿Tú lo sabías, Bárbara?

Bárbara no tuvo ocasión de responderle. Guillermo la echó a un lado, empujándola, y se encaró a Christian.

GUILLERMO – No. Ella no tiene absolutamente nada que ver.

CHRISTIAN – Perdona, pero no estoy hablando contigo.

El ex presidiario se dirigió de nuevo a Bárbara.

CHRISTIAN – ¿Lo sabías?

Bárbara agachó la mirada como única respuesta. Eso fue más que suficiente para Christian. Quien tenía delante, ahora, no era más que una extraña.

GUILLERMO – Da igual que ella lo supiera o no. Toda la culpa es mía.

CHRISTIAN – Ella es igual de culpable que tú, por ocultárnoslo durante todo este tiempo.

GUILLERMO – ¿Seguiría tu madre viva si ella te lo hubiera contado cuando os conocisteis? ¿No, verdad? La única diferencia es que ella estaría muerta.

Señaló a su hermana, que quería que se la tragara la tierra, consciente que habían abierto una caja de Pandora que jamás se podría cerrar. Nada ni nadie podría arreglar las repercusiones de cuanto ahí estaba aconteciendo.

GUILLERMO – Lo único que os ha mantenido vivos todo este tiempo es que habéis estado juntos, ayudándoos unos a otros. No la metas a ella en esto, te lo pido por favor. Demuestra que eres mejor que Paris. Aquí el único culpable soy yo. Si alguien merece un castigo, soy yo, no ella.

Christian respiró hondo de nuevo. El papel de verdugo le quedaba muy grande, pero no estaba dispuesto a pasar por alto todo el mal que aquél huraño hombre había provocado.

CHRISTIAN – Que levante la mano quien considere que Guillermo debe irse de Bayit.

Christian se giró hacia los demás, que prestaban atención a la conversación desde el rellano, sin ser aún capaces de dar crédito a tantas revelaciones consecutivas. Bárbara observó uno a uno todos los presentes en el rellano. Uno a uno fueron levantando la mano al tiempo que agachaban la cabeza. Al parecer, no les hacían falta más explicaciones para juzgar y sentenciar a su hermano. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo equivocada que había estado desde el principio, al pensar que debió habérselo contado. Todos y cada uno de ellos levantaron la mano. Incluso Josete lo hizo, aunque tan solo fuera por imitación al resto, puesto que no estaba entendiendo nada de lo que ahí ocurría. Todos lo hicieron a excepción de Zoe.

CHRISTIAN – Está decidido. Tú te puedes quedar, pero él tiene que irse.

Bárbara soltó una corta y aguda risotada.

BÁRBARA – No, no. Ni de coña. Si tú te vas, yo me voy contigo.

GUILLERMO – Bárbara, no seas tonta.

BÁRBARA – ¿Lo vais a echar sin escucharlo? ¿En serio me lo estás diciendo?

GUILLERMO – Bárbara, no estropees más las cosas.

BÁRBARA – Vale… vale. Si es eso lo que queréis. Pero nos estáis echando a los dos.

CHRISTIAN – Bueno, pues ya sabéis dónde está la puerta. Ahora es más ancha que nunca, gracias a Paris. Podéis coger algo de comida y un poco de munición. Haced lo que os dé la gana, pero aquí no sois bienvenidos. Y si intentáis volver, os trataremos igual que a cualquier otro infectado.

BÁRBARA – No, no te preocupes, que no volveremos.

ZOE – ¿Pero se puede saber qué bicho te ha picado, Christian?

El ex presidario abandonó por un instante su semblante serio y adusto, cuando la niña se colocó entre los dos hermanos.

ZOE – ¡Estás hablando de Bárbara! Estaríamos todos muertos si no fuera por ella.

CHRISTIAN – Estaríamos todos vivos si no fuera por él.

ZOE – Todavía estarías en aquella celda si Bárbara no hubiera venido a ayudarte. No sé ni cómo no se te cae la cara de vergüenza.

Christian llevaba demasiado tiempo buscando un culpable para todo aquél sufrimiento, una cabeza de turco sobre la que poder volcar toda su ira y frustración por quienes habían perdido por el camino. De hecho, todos lo hacían, y en gran medida por ello prefirieron callar. Aquella niña no le iba a privar de ello.

CHRISTIAN – No. no te equivoques bonita, fue Morgan quien decidió ir a la cárcel, fue él quien me liberó, no ella. Y te recuerdo que él está muerto, igual que lo están tus padres, y todo por culpa de él.

Zoe hinchó los carrillos. Con aquella cara de enfado y los ojos rojos, costaba verla como la niña inquieta y bondadosa que siempre había sido. Christian no pudo evitar que se le erizase el vello de los brazos, por más que sabía que la niña no intentaría atacarle para comérselo vivo. Siempre le había costado mucho mantener el contacto visual con ella después de su milagrosa recuperación.

ZOE – Si los echáis a ellos, también me estáis echando a mí.

Bárbara, con los ojos vidriosos, se giró hacia la niña.

BÁRBARA – Zoe, no…

La niña no le dejó acabar de hablar. Estaba muy enfadada.

ZOE – No, Bárbara, lo siento. Si te vas, me voy contigo. No voy a volver a perderte otra vez. Nunca.

Bárbara notó cómo una lágrima recorría su mejilla. Se arrodilló y abrazó a la niña con fuerza, mientras los demás se mantenían en silencio.

Una hora más tarde, después de haber recogido sus enseres, recopilado algo de comida, unas cuantas garrafas de agua y algo de munición, Bárbara, Zoe y Guillermo fueron expulsados de Bayit. Nadie fue capaz de encontrar a Juanjo, aunque se pasaron toda la tarde buscándole. Jamás lo harían.

comentarios
  1. Carlos dice:

    Buenas noches.
    Vaya tela, David. Bárbara y Zoe expulsadas…
    Espero que pillen un coche y se dirijan a la mansión con Abril, sería lo más sensato.
    Ahora sí que está el grupo dividido definitivamente.
    Algo de injusticia hay en la expulsión de Guillermo y compañía. Sin la infección, Darío seguiría catatónico, Maya en silla de ruedas, y Christian seguramente muerto por manos del Cobra en la carcel.
    Por cierto, David, en la quinta referencia a Guillermo, creo que en vez de “la única diferencia que es ella estaría muerta”, suena más correcto “la única diferencia es que ella estaría muerta”.
    Un saludo a todo el grupo, y que los reyes magos os traigan muchos regalos esta noche.
    Carlos.

  2. Fran dice:

    Buen retorno al trabajo, al menos para los que estábamos de vacaciones.
    También he visto que Bárbara dice “PERO NOS ESTÁIS ECHADO A LOS DOS”, supongo que querías decir “pero nos habéis echado” o “pero nos estáis echando”.
    La verdad es que éste desenlace no me lo había imaginado, Barbara, Guillermo y Zoe expulsados…
    Un saludo

  3. Carlos dice:

    Hola de nuevo.
    Yo también he empezado a currar esta mañana Xd.
    Cuando más veces lo leo, más me indigno. De no ser por Barbara, ¿qué habría sido de Carla y Darío, aislados con Josete y 21 bebés? Ella fue la que los descubrió y se empeñó en ir a rescatarles.
    ¿Y Maya, a la que acogieron cuando estaba en silla de ruedas, a pesar de la carga que suponía al grupo?
    ¿Y Olga y su hermano, a los que Bárbara recogió con el barco, y antes de eso Guillermo puso a salvo con su vehículo?
    Y en agradecimiento, dan por cierto todo lo que les dice Juanjo y en cambio ni tan siquiera dan oportunidad a Guillermo y Barbara de explicarse.
    Menos a Josete, que el pobre no tiene culpa de nada, a los demás ya me da un poco más igual lo que les pase, por injustos.
    A ver la que nos tiene David preparada esta noche XD
    Un saludo.
    Carlos.

  4. Carol dice:

    Creo que aquí David, ha dado un toque de realismo importante. Yo diría que, injusto o no, son humanos. Al menos, todavía…..

  5. Carlos dice:

    ¿Hoy no hay capítulo? 😭😭😭

  6. Carlos – Todo lo que dices es cierto… y al mismo tiempo, igual de cierto es que nada de eso habría ocurrido si Guillermo se hubiese estado quietecito. Ellos han perdido a sus familias y a sus amigos por una decisión arbitraria y temeraria del hermano de Bárbara. No han tenido tiempo de sopesar la bomba informativa que acaban de recibir, y exceptuando a Zoe, que iría hasta el infierno por Bárbara si fuera necesario, todos han preferido callar, castigando de ese modo a Guillermo por todo lo malo que les ha hecho pasar, aunque ello implique llevarse por delante a Bárbara y a Zoe, que tan bien se han portado con ellos y que tan poca culpa tienen de lo ocurrido. Por tema de la evolución de la trama, eso tenía que ocurrir, es un ancla argumental de las más relevantes. Verosímil, injusto o no… eso debéis valorarlo vosotros.
    Como eres nuevo en el blog, aún no conoces la dinámica. Yo antes de escribir, siempre dedico un tiempo a organizar lo que yo llamo “guión” de cada arco argumental, entendiéndose éste como todos los capítulos que hay entre interludio e interludio. Ahora mismo, el capítulo en el que expulsan a los hermanos y a Zoe, es el último de este arco argumental, y me he quedado sin guión preparado para los siguientes capítulos. Tengo un esquema de todo lo que ocurrirá, pero no está… ordenado y detallado, para entendernos. Ahora dedicaré un tiempo a organizarlo todo y preparar los capítulos antes de seguir escribiendo. Hoy por hoy, estoy organizando el guión de la siguiente receta de Guillermo, y prepararé el guión de lo que ocurre con los hermanos y con Zoe después de que los expulsen acto seguido. Será entonces cuando vuelva a escribir y por ende, a colgar. Intentaré darme la mayor prisa posible, pero pasarán unos días antes de que pueda volver a colgar con normalidad. 😦

    Fran – Este desenlace es una de las anclas argumentales más firmes que tuve claras desde el minuto cero, antes incluso de empezar a escribir, e, inevitablemente, el principio del fin. Me alegra saber que después de todo este tiempo, aún puedo seguir sorprendiéndoos. Muahahahaha. xD

    Carol – Me agrada ver tu perspectiva. Yo intento ponerme en el papel de ellos, y aún me parecen benévolos. Si alguien propicia por acción u omisión la muerte de toda mi familia y destruye mi vida por completo y la del resto de la raza humana, nunca será bienvenido en mi casa, por mucho que su hermana me haya salvado la vida de un peligro que él mismo propició. Es duro, e invita a la reflexión. Precisamente es eso lo que pretendía.

    Gracias por las menciones a las erratas de este capítulo. Ahora estoy trabajando en el guión de la nueva receta de Guillermo, y este capítulo concreto lo he colgado tal cual lo escribí, sin las dos o tres revisiones que tienen a las espaldas todos los que cuelgo. Incorporaré las correcciones a vuestras menciones y seguiré revisándolos todos. Gracias por vuestra ayuda.

    David.

  7. Betty dice:

    Estoy muy de acuerdo con la reflexión de Carol y nos parezca justa o no la expulsión de Barbara y Zoe, bajo la estela de Guillermo, no hay que olvidar que cuando se construye algo partiendo de la mentira, estás construyendo en aguas movedizas, y tarde o temprano esa decisión pasará factura.

  8. Angela dice:

    Buenos días tardes y noches a todos!!
    David, pregunto, qué paso con Io? ella no fue nombrada en el grupo que enfrento a Guillermo, será que la secuestro el maldito de Juanjo??

    • Nada que ver. xD Debí cometer un lapsus al no nombrarla. Lo reeditaré de cara a la siguiente revisión para incluirla y no dar pie a confusión. Gracias por señalármelo. 🙂

      David.

      • angela dice:

        Gracias David, 😊 yo estaba soñando con que seria Io la que le pegara un tiro a ese maldito manipulador, sé que tú tienes muy estructurada la historia y que nos sorprendes cada vez que puedes con el destino de los personajes.
        Estoy feliz de que pronto tendremos más capítulos y que la espera valdrá oro.

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