3×1193 – Botar

Publicado: 23/03/2019 en Al otro lado de la vida

1193

 

Ensenada Tamir, costa este de la isla de Nefesh

28 de enero de 2009

 

El día amaneció amenazando lluvia. Bárbara, Zoe y Guillermo no se levantaron hasta el mediodía, tras un sueño reparador. Necesitaban reponer fuerzas y estar en todo momento alerta, pues del éxito de su siguiente empresa dependería su supervivencia. Una vez se hicieran a la mar, ya no tendrían de qué preocuparse, mucho menos con el regalo que les había brindado Juanjo antes de perecer, pero ahora ya no les protegían las murallas del barrio, de modo que no podían permitirse el menor desliz.

Tras un humilde desayuno, pues aún estaban algo empachados por la opípara cena de la noche anterior, y después de cargar en el barco todo cuanto tenían, decidieron que había llegado el momento de partir. Bárbara se asomó por la pequeña portezuela de la nave y echó un vistazo en derredor: todo parecía en regla, excepcionalmente tranquilo.

El coche que ellos habían traído consigo carecía de enganche para el remolque. Se habían limitado a aceptar el que sus potenciales verdugos les habían ofrecido, uno de los muchos que Fernando había puesto a punto antes de perder la vida. Por fortuna, Juanjo sí había pensado en eso: utilizarían la furgoneta con la que él había llegado hasta ahí para llevar el barco al puerto deportivo.

Zoe y Guillermo ocupaban dos de los tres asientos delanteros de la furgoneta cuando Bárbara abrió el imponente portón de la nave. Su hermano hizo una corta ráfaga con las luces largas del vehículo, instándola a apresurarse a volver. Pese a que estaba armada y aquél barrio adinerado parecía seguro, no se quedó tranquila hasta que tomó asiento en la cabina de la furgoneta, dejando a Zoe en el asiento central, entre ella y su hermano. La sensación de paz y seguridad que ofrecía Bayit sería sin duda lo que más echaría en falta de la isla una vez la abandonasen. Dejaron la nave abierta de par en par, con la única compañía de los cadáveres de Juanjo y aquél pobre chico delante: no tenían la menor intención de volver.

Pese a la pesada carga que llevaba la furgoneta a cuestas, ésta respondió muy positivamente, incluso en las empinadas cuestas que les llevarían de vuelta a la carretera de los acantilados. El camino más corto para llegar al puerto deportivo pasaba literalmente por delante del otrora amurallado barrio de Bayit, por la carretera de la costa. Tras una brevísima discusión, en la que los tres estuvieron de acuerdo, prefirieron dar un rodeo de más de un kilómetro para evitar que les viesen. Aquél barco era la mejor carta que tenían para poder sobrevivir.

Al pasar a la altura del barrio, siguiendo las indicaciones que su hermana le daba mientras estudiaba aquél enorme plano de la isla, Guillermo sintió un pinchazo en el costado, y tuvo serias dificultades para aguantarse las lágrimas. Ahí estaba enterrado su único hijo, y él, con toda seguridad, no tendría jamás una nueva oportunidad de rendirle homenaje, siquiera de despedirse de él en condiciones. Lo hizo, para sus adentros, lamentándose como no lo había hecho hasta el momento, consciente que si no hubiese intentado devolver la vida a su padre, jugando a ser Dios, ahora Guille estaría vivo.

No tardaron en comprobar que dar ese rodeo no había sido una buena idea. Dejando de lado el gran problema logístico que resultaba dar media vuelta con semejante carga en el remolque cuando encontraban alguna calle cortada, el principal inconveniente residió en la compañía. Pese a que en los últimos meses habían hecho menguar sustancialmente el número de infectados de la isla, aún había cientos de ellos, y la mayor parte se concentraba en la ciudad; ciudad que ellos habían acordado cruzar de un extremo al otro.

Llegaron al puerto deportivo cuando la luz del ocaso bañaba la línea del horizonte, después de haber ajusticiado a más de dos docenas de infectados, de haber tenido que dar un rodeo de más de dos horas en el que se acabaron perdiendo y tuvieron que acabar desandando, e incluso cambiar una rueda pinchada en condiciones muy poco favorables. Pero al menos lo hicieron de una pieza, y sin tener que lamentar ningún arañazo ni mordisco de aquellas bestias. Aunque para ellos, infectados como estaban los tres, no hubiera resultado un inconveniente mayúsculo.

Pese a que les habían despistado en más de una ocasión, la recta final hasta el puerto fue algo parecido a una carrera frenética contrarreloj. No alcanzaba el nivel de la comitiva que había seguido a Paris hasta Bayit, pero el nutrido grupo que les seguía resultaba lo suficientemente contundente como para hacerles perder los nervios. Más de cincuenta infectados les seguían, a una distancia muy corta. Guillermo hacía lo que podía para mantenerlos a raya, pero con el remolque a cuestas, no le estaba resultando en absoluto tarea fácil.

La botadura del barco fue al mismo tiempo un rotundo fracaso y un éxito sin precedentes. Habida cuenta que habían dejado todo el camino despejado la última vez que estuvieron ahí, el investigador biomédico no lo tuvo tan complicado. A diferencia de lo que hubiera sido aconsejable, de haber dispuesto del tiempo necesario para hacerlo como era debido, Guillermo accedió a la rampa de botadura de frente, a una velocidad a todas luces excesiva, introduciendo la furgoneta en el mar, rezando para que eso fuera suficiente para hacer flotar a Nueva Esperanza. Tuvieron ocasión de abrir las dos puertas al tiempo que el agua salada del Mediterráneo entraba en tromba la cabina, inundándolo todo, a medida que el vehículo se iba hundiendo más y más en el agua.

Los tres tuvieron que salir de dentro nadando, y acabaron abandonando tanto la furgoneta como el remolque en el lecho marino. Los infectados no tardaron en llegar y bajaron la rampa a toda velocidad. Algunos incluso osaron entrar al mar. Eran demasiado estúpidos. Unos pocos consiguieron recular y volver sobre sus pasos, pero la enorme mayoría perdieron pie y comenzaron a chapotear ridículamente, tragando una cantidad de agua incompatible a corto plazo con la supervivencia.

Separar el remolque del barco fue lo más complicado, pero por fortuna, Nueva Esperanza había puesto de su parte, limitándose a flotar alegremente sobre el agua, alejándose cada vez más de la costa. Consiguieron subir a cubierta empapados y tiritando, horrorizados por quienes se habían acercado a despedirles, que ahora ya podían contarse por docenas, o incluso cientos.

Aún con la adrenalina supurando por cada poro, se desnudaron, se secaron lo mejor que pudieron con las toallas de las que disponían, y se volvieron a vestir con ropa seca. Jugaban con una enorme ventaja, pues con todas las clases magistrales que habían recibido por parte de Darío, guiar el navío a aguas más profundas no les resultó tarea complicada.

Ya había anochecido cuando se alejaron lo suficiente de la costa como para respirar genuinamente tranquilos. Fue Zoe la primera que detectó el barrio frente al que pasaban, mientras rodeaban la isla para dejarla atrás definitivamente. No en vano, la luz artificial de las farolas de Bayit era la única luz que se podía ver en trescientos sesenta grados a la redonda, pues aunque no había caído una sola gota de lluvia en todo el día, el cielo seguía encapotado por completo.

comentarios
  1. mari carmen dice:

    david tengo una pregunta ,que paso con la infectada embarazada , creo que no me he perdido ningun capitulo y no recuerdo que muriera no?

    • La última mención al respecto de Nuria se hace al final del capítulo 1169 https://aoldlv.wordpress.com/2018/11/20/3×1169-injusto/
      Está viva, y embarazada, y sigue ahí, sin más, aunque Paris ya no pasará a darle de comer, pues ya ha muerto, y en lo que a la novela respecta… su destino es el que decidan los restantes habitantes de Bayit después que Bárbara, Zoe y Guillermo sean expulsados.
      Existirá una última mención al respecto que responderá a tu pregunta, pero será más adelante.

      David.

      • mari carmen dice:

        ok esperaban que ese bebe trajera la salvacion , con la ayuda de guillermo pero ahora que acsbo de leer el ultimo capitulo que has subido jejeje …. estoy sospechando que barbara este embarazada y ese sea el bebe de la cura jehehe… no se me gusta imaginar jijiji

        que cortos se me hacen los capitulos 😘😘😘😘😘

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s