3×1200 – Sabe

Publicado: 15/04/2019 en Al otro lado de la vida

1200

 

Bar abandonado en Bejor

15 de diciembre de 2008

 

Dentro del bar reinaba una penumbra que obligó a los dos hermanos a encender sus linternas. Guillermo consideró que no era necesario, pero no hizo mención alguna al respecto. Resultaba evidente que el local había sido saqueado, pero no era el primer local saqueado que visitaban, y siempre acababan encontrando algo que quienes se les habían adelantado habían olvidado.

Era un local bastante pequeño, lo cual les tranquilizó bastante. El silencio, solo roto por sus respiraciones, no hizo sino enfatizar aquella falsa sensación de seguridad. Pese a que había cosas tiradas por el suelo, todo apuntaba a pensar que se trataba de la herencia de quienes habían entrado ahí con idénticas intenciones que las suyas. La presencia de los infectados siempre destilaba mucho más caos.

Guillermo se quedó junto a la puerta de entrada, observando la calle vacía, mientras los dos hermanos inspeccionaban el lugar. No las tenía todas consigo, y no quería dejar nada al azar. Gustavo se colocó detrás de la barra y comenzó a abrir arcones y cajones, tratando de encontrar algo útil, aunque sin demasiado éxito. Su hermana echó un vistazo a la cocina, el lugar que sin duda había salido peor parado del saqueo.

Convencida que, de haber habido un infectado, ya habría hecho acto de presencia a esas alturas, se limitó a echar un rápido vistazo a la pequeña oficina que había detrás de una puerta. Enseguida concluyó que estaba vacía, y que probablemente no contendría nada de lo que ellos buscaban, y salió de nuevo a la cocina. La expresión de los ojos de su hermano le puso en estado de alerta.

GUSTAVO – ¡Agáchate!

Olga se giró, pero no se agachó. Gustavo, con toda la sangre fría que fue capaz de atesorar, tensó el arco y disparó la flecha que tenía preparada. Ésta pasó a menos de un palmo de la mejilla de su hermana, que gritó horrorizada, aunque sin saber muy bien si por el susto de haber encontrado a aquél infectado tan cerca o por el miedo de acabar siendo la diana de aquella mortífera flecha.

La flecha cruzó el aire con un silbido y se clavó en mitad de la frente del infectado, que se limitó a hincar las rodillas en el suelo, para acto seguido caer a plomo hacia delante, clavándosela aún más, para acabar con la cabeza sangrante ladeada en el suelo.

GUILLERMO – Dios mío. Vámonos de aquí.

Olga, aún con la adrenalina supurándole por los poros, asintió, muy en concordancia con el comentario del investigador biomédico. De la corta visita al bar tan solo sacaron en claro algo más de dos docenas de mecheros, que encontraron en un cajón, dos pesadas garrafas de aceite para freír, y algunos botellines de cerveza y latas de refrescos de los que los clientes nunca acostumbraban a pedir, muchas de las cuales estaban incluso caducadas.

Aún con el susto en el cuerpo, reemprendieron la marcha de vuelta a casa. El resto del trayecto lo hicieron en silencio, limitándose a observar las calles vacías. Por fortuna, no tuvieron que lamentar ningún desagradable encuentro más. Gustavo, pese a que se había prometido ser fuerte y desvincular su lado emocional del instinto de supervivencia, hubiera tenido serias dificultades para poder hacer frente a otro infectado.

A Guillermo a duras penas le hizo falta más que encarar el paseo de las palmeras con el coche para detectar que algo había cambiado. El color de aquél bote salvavidas era demasiado llamativo para pasarlo por alto. Avanzó algo más por el paseo y divisó dos siluetas junto a la puerta firmemente cerrada de la escuela de náutica. Las dos eran femeninas.

Estaba tan cegado por la visión, que fue incapaz de ver el barco que se mecía con el suave oleaje, anclado a corta distancia del puerto deportivo. Olga y Gustavo sí lo vieron. Estaban tan sorprendidos como ilusionados por saber que, finalmente, la espera había llegado a su fin. El incidente del bar carecía de importancia a esas alturas.

Guillermo condujo hasta mitad del paseo de las palmeras, y detuvo el vehículo, para acto seguido salir de él. Aún sin saber muy bien por qué, tanteó la riñonera roja que llevaba puesta, comprobando que aquél vial, del que no se había separado en meses, seguía a buen recaudo ahí dentro, protegido por un par de vueltas de plástico de burbujas.

Bárbara había cruzado el pedazo de paseo inexistente vadeando por el agua, y corrió a su encuentro. Él la imitó. Impactaron violentamente el uno contra el otro, sin importarles lo más mínimo, hasta el punto de casi caer al suelo. Por fortuna, se ayudaron el uno del otro, y el torpe encuentro acabó transformándose en un fuerte y sentido abrazo. Ya nada importaba cuanto les rodeaba, o el hecho que el mundo se hubiese ido a la mierda.

Carla les observaba con una tímida sonrisa en la boca, junto a la puerta de la escuela de náutica en la que descansaba Guille. Olga y Gustavo hacían lo propio junto a las puertas abiertas del vehículo de alta gama de Guillermo. Los infectados parecían haberles dado una tregua, permitiéndoles saborear el reencuentro sin molestarles.

Al investigador biomédico le temblaban las piernas de la emoción. Su hermana estaba muy cambiada: no recordaba haberla visto jamás con el pelo tan corto, estaba mucho más delgada que de costumbre, y sus acostumbradas ojeras se habían marcado mucho más, pero no cabía la menor duda: estaba perfectamente sana. Y eso era cuanto él necesitaba saber.

La profesora acercó su boca a la oreja de su hermano, y le susurró algo con voz trémula.

BÁRBARA – ¿Ellos lo saben?

GUILLERMO – No. Nadie sabe nada.

BÁRBARA – Mejor así.

Bárbara cerró los ojos y se dejó llevar por la paz que le transmitía su hermano, aún firmemente aferrada a él, como si al soltarle fuera a perderle de nuevo. Por fin lo habían conseguido, después de tantísimo tiempo buscándose el uno al otro, se habían encontrado. Guillermo expiró lentamente el aire que tenía en los pulmones, satisfecho al saber que estaban juntos en eso. A partir de ahora, nada tenía por qué salir mal.

comentarios
  1. Drock9999 dice:

    “A partir de ahora, nada tenía por qué malir sal”

    🤣 (Perdon si alguien no entiende la referencia)

    D-Rock.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s