3×1231 – Bárbara

Publicado: 14/12/2019 en Al otro lado de la vida

1231

 

Supermercado abandonado a las afueras de Sheol

28 de septiembre de 2009

 

BÁRBARA – Zoe…

Bárbara acunaba en sus brazos con extrema delicadeza y cariño el cuerpo inerte de su hija contra el suyo. Tenía la mirada triste y cansada de quien sabe que ha llegado al límite de sus fuerzas.

BÁRBARA – Necesito que me escuches con atención.

La niña se acercó un poco más. Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y tragó saliva, invitándola a continuar.

BÁRBARA – Zoe… No voy a salir de ésta.

Bárbara se estremeció al notar un escalofrío en la espalda. Zoe frunció el ceño, contrariada y en cierto modo ofendida.

ZOE – ¿Pero qué tonterías dices? Has perdido un poco de sangre, eso es todo. Pero… te pondrás bien.

La profesora negó con la cabeza, muy segura de lo que decía.

BÁRBARA – No me queda mucho. Lo noto, pero… necesito decirte…

ZOE – ¡¿Quieres hacer el favor de callarte?! ¡No te va a pasar nada! ¡Nada! ¡¿Me escuchas?!

Bárbara sonrió, aún cuando no había motivos para hacerlo. No esperaba menos de Zoe.

BÁRBARA – Ven. Dame la mano.

A esas alturas Zoe a duras penas podía ver lo que tenía delante, de tan anegados como tenía los ojos de lágrimas. No obstante, acató la orden de Bárbara sin demora. La profesora tomó aire de nuevo. Cada vez le costaba más. Era como si estuviese empequeñeciendo, alejándose lenta y paulatinamente de la realidad que la envolvía. Acarició la huesuda mano de la niña, manchando aún más de sangre la cinta violeta que tenía anudada a la muñeca.

BÁRBARA – Sólo… Sólo quiero que sepas que… Para mí has sido como una hija. Encontrarte ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Te lo digo con el corazón en la mano.

ZOE – Bárbara, no…

BÁRBARA – No pensaba irme tan pronto… Yo… De verdad que lo siento. Y lo siento también por ella.

A Bárbara cada vez le costaba más mantener los ojos abiertos. Zoe estaba al borde del colapso nervioso. Eso no podía estar pasando.

ZOE – Bárbara…

BÁRBARA – Zoe… Te quiero.

En el mismo instante que el bebé que sostenía entre sus brazos inhaló su primer aliento, Bárbara exhaló su último. Fue solo un momento, un instante, una porción infinitesimal antes de morir. Bárbara se fue al otro lado de la vida consciente que su hija estaba viva. Se fue sabiendo que, contra todo pronóstico, había conseguido darle ese último regalo antes de irse, y que la dejaba en las mejores manos que era capaz de imaginar. Se había ido con una ligerísima sonrisa dibujada en el rostro.

Zoe, aún con los lagrimones recorriendo sus mejillas y la nariz llena de mocos, sonrió abiertamente al ver cómo se abrían los ojos castaños de su hermana. No se dio cuenta que Bárbara había dejado de ejercer presión en su mano. El bebé enseguida empezó a llorar con ganas. La enorme sonrisa que le cruzaba la cara se congeló en un rictus de dolor al comprobar que Bárbara no se movía. Tampoco respiraba.

ZOE – No. No, no, no, no, no. No puede ser.

Zoe notó cómo le traqueteaban los dientes en la boca. Soltó la mano de Bárbara y le comenzó a agitar el hombro, presa del más absoluto pánico.

ZOE – ¡Bárbara! ¡Bárbara, despierta! ¡No te puedes ir! ¡No te puedes ir ahora, después de todo lo que hemos pasado! ¡No te lo tolero!

Zoe le gritó hasta desgañitarse, y la maldijo por abandonarla. Pero nada de lo que hiciera podría cambiar lo que ya estaba escrito a fuego en el libro de la vida y la muerte. Consciente de la realidad y la contundencia de tan pésima noticia, se abrazó a ella, dejando al bebé protegido entre madre y hermana, y los llantos de las dos niñas se fundieron con el eco de la lluvia que seguía cayendo con insistencia en los lucernarios del techo. Al parecer, el cielo también estaba de luto.

Pasó más de una hora antes que Zoe atesorase el valor suficiente para asumir que se había quedado sola. Sola al cargo de una recién nacida prematura que no hacía más que llamar a su madre con sus agudos llantos. A ella ya no le quedaban más lágrimas por derramar.

Aún temblando de pies a cabeza, pese a que no hacía tanto frío, se levantó y observó el macabro escenario: la madre muerta sujetando a la hija. Respiró hondo, sorbiendo los mocos, y tragó saliva acto seguido, mientras la mandíbula le seguía temblando incontrolablemente.

Se llevó la muñeca a la boca, y utilizó los dientes para deshacer el nudo de la cinta violeta que la había venido acompañando desde hacía un año. Se sorprendió al comprobar que medía casi un metro. Se acercó al cuerpo sin vida de Bárbara y levantó la mano que había estado sujetando la suya cuando murió. Quería ofrecerle ese último obsequio antes de tomarle el relevo. Era plenamente consciente que la vida de aquél bebé dependía de ella, y Zoe estaba dispuesta a darle los mismos cuidados que su madre le hubiese brindado, de haber tenido la oportunidad.

Tras anudar con cuidado la cinta violeta en la muñeca de Bárbara, reparó en el anillo de Enrique. Aquella niña merecía tener un recuerdo de su madre, y Zoe sabía a ciencia cierta que el anillo de Enrique fue algo muy importante para ella. Se lo quitó, y se lo guardó en el bolsillo, implorando su perdón, aún siendo plenamente consciente que de haber podido hablar, le hubiese dado su bendición.

Separar biológicamente a Bárbara de su hija no fue en absoluto plato de su gusto, pero era algo que debía hacer. Se molestó incluso en volver a ponerle la ropa interior y los pantalones, para dignificarla en su muerte. Su prioridad ahora mismo era cuidar del bebé, pero Bárbara tendría el sepelio que se merecía en su debido momento, y ella ya había escogido el lugar idóneo: junto a su madre. Guillermo había dejado incluso el hueco preparado para ello.

Pese a que sabía que podría devolverla a la vida en un abrir y cerrar de ojos, pues tan solo necesitaba acercarse a una farmacia y coger una muestra de la vacuna ЯЭGENЄR, tal idea ni siquiera cruzó su mente. Ya había pasado por eso con Morgan, y no estaba dispuesta a hacer pasar a Bárbara también por semejante humillación. Si algo había aprendido ese último año, era que el hombre no debía interceder en los designios de la muerte.

Con el bebé en brazos, envuelto en mantas limpias, ahora mucho más tranquilo, se arrodilló y dio un beso a Bárbara en la mejilla.

ZOE – Adiós mamá.

La pequeña sin cinta violeta en la muñeca respiró hondo, esforzándose por ahogar un puchero, y dio la espalda la mujer responsable de que ella siguiera con vida, con su hermana recién nacida en brazos. Se alejó de ella sintiendo un agujero en el corazón que jamás nadie podría volver a llenar, pero con el firme propósito que Bárbara estuviera lo más orgullosa posible de ella en la larga vida que aún tenía por delante.

comentarios
  1. Mari Carmen dice:

    ayyyyy porqueeeeeeee …. porqueeeee ?
    jolin todos los capitulos con sorpresas , pobrecitaaaaas
    hracias david me a encantao los tres libros los recomendare

  2. Drock9999 dice:

    Eso no lo vi venir.

    Atravesamos 1231 capitulos con ella para que, finalmente muriera. Es que no lo esperaba. Como pudo pasar si, al estar infectada, era practicamente “inmortal” 🤣
    Golpe fuerte a los seguidores de AOLDLV. Aun asi, es un cierre interesante. Supongo que tendremos respuestas interesantes a varias interrogantes, incluida esta.

    Por lo demas, felicitaciones por este cierre. Perdimos a Morgan, Marion, Carlos y Barbara. Solo nos quedan Christian y Zoe del primer grupo. Tendrás más sorpresas?

    D-Rock.

  3. Angela dice:

    Excelente capitulo, me he quedado sin palabras, pensé que quedaría Barbara pero no… pensé demasiado.
    Gracias David, intensa travesía a través de una larga historia, lo he disfrutado todo.

    Por favor creo que en algún lado pusiste la fecha de venta del libro en Amazon?

    necesito tenerlo y poder leer nuevamente.

  4. Betty dice:

    Uff!! No me esperaba este desenlace, que capituló más intenso y triste!!

  5. Mora dice:

    Hola , yo no escribo nunca pero estoy tan fascinada como todos con tus libros ya compré los otros 2 y espero esté último para comprarlo después tambien, gracias por tenerme en ese suspenso que vendrá ahora…..

    Estoy segura que Bárbara no ha muerto, jijiji esta es la parte que ella se levanta de la tumba y no sabe porque estaba ahí no ???
    Saludos Mora

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