3×1246 – Viejo

Publicado: 22/12/2019 en Al otro lado de la vida

1246

 

Cementerio de Sheol

28 de septiembre de 2008

 

Orientarse por el cementerio con semejante niebla supuso todo un reto para Guillermo. Apenas había tenido ocasión de avanzar unos metros antes de darse cuenta que entrar con Bárbara a cuestas no había sido una buena idea. Que, de hecho, había sido una idea espantosa. Pero ahora ya era tarde para volver sobre sus pasos. No tenía ninguna garantía que dentro del cementerio no hubiera infectados, pero sabía a ciencia cierta que en la calle sí los había, de modo que prefirió seguir adelante.

La niebla era demasiado espesa, y Guillermo notaba cómo se le mojaba la piel a cada paso. No recordaba haber visto una niebla así en mucho tiempo. Sabía dónde tenía que ir, pero con tan poca visibilidad y en un lugar tan grande y laberíntico como era el cementerio, no le estaba resultando en absoluto tarea sencilla. Tuvo que desandar sus pasos en más de una ocasión, consciente que había tomado el camino equivocado, hasta que finalmente, a los pocos minutos, acabó perdido por completo.

Estaba a punto de girar el recodo de una calle de nichos cuando escuchó el crujir de una rama seca, o al menos lo que él interpretó como el crujir de una rama seca, bastante próximo. Mantuvo la respiración, aguzando el oído, durante lo que le pareció un minuto entero, pero no volvió a escuchar absolutamente nada. Tan solo el silbar del viento y el graznido de algún que otro pájaro en la lejanía rompían la tranquilidad del camposanto. Implorando que se hubiese tratado tan solo de imaginaciones suyas, fruto de la tensión acumulada, retomó el camino.

Su hermana era delgada, no pesaba ni cincuenta kilos, pero al cabo de los minutos empezó a pesarle más de la cuenta. Guillermo se planteó hacer un paréntesis en el camino para recuperar el aliento, pero entonces reconoció el lugar en el que se encontraba, y ello le dio las fuerzas que necesitaba para seguir adelante. En esta ocasión sí supo seguir el camino correcto, y en menos de dos minutos consiguió llegar a donde se proponía.

Para su sorpresa y disgusto, el féretro que antaño contuviese el cadáver de su padre, que ahora era poco más que ceniza esparcida por el bosque, había desaparecido. Junto a la tumba de su madre tan solo había un agujero en el suelo de forma rectangular, con el fondo cenagoso y lleno de hojas secas. Desde la última vez que él estuvo ahí, alguien se había molestado en llevarse el ataúd, por un motivo que escapaba a su imaginación. Guillermo se enfadó mucho, pues ello trastocaba una vez más sus planes.

Estaba refunfuñando en voz baja cuando escuchó un sonido metálico a su espalda, seguido del sonido de unas pisadas. Con el corazón en la boca del estómago, se dio media vuelta a toda prisa, con Bárbara todavía a cuestas, a tiempo de descubrir al autor de aquél sonido. Se trataba de un hombre viejo. Un hombre muy viejo. Más viejo de lo que era su padre cuando falleció. Debía tener al menos noventa años, a juzgar por sus facciones y el níveo color de su pelo. Sostenía una escopeta entre sus dedos arrugados, y mostraba cara de pocos amigos.

PEDRO – ¿Se puede saber qué está haciendo?

Guillermo respiró hondo, sin poder parar de mirar la escopeta que el viejo sostenía, apuntándole a él, que no a su hermana. Se sentía increíblemente vulnerable, aunque no tanto como lo hubiese estado de haber encontrado a un infectado en lugar de a aquél anciano. Para poder salvarse debería deshacerse de Bárbara, y eso era algo que no estaba dispuesto a hacer. En cualquier caso, tampoco tendría tiempo de huir si aquél hombre decidía apretar el gatillo. Trató de mantener la mente fría, y se limitó a ser franco.

GUILLERMO – Vengo a enterrar a mi hermana. Falleció ayer, y quería que descansara junto a su madre.

Pedro asintió brevemente, mientras reflexionaba sobre lo que acababa de oír. Por suerte para Guillermo, no se había percatado de la tumba frente a la que se encontraban, aunque gran parte de culpa la tuvo la niebla. De haberlo hecho, la respuesta que le ofreció a continuación no hubiese sido la misma. De haberlo hecho, hubiese deseado apretar el gatillo y volarle la cabeza, aún con su hermana en brazos. El anciano bajó la escopeta, con una expresión en el rostro mucho menos hostil que la que le había ofrecido como bienvenida.

PEDRO – Entonces ha llegado al lugar indicado. Acompáñeme.

El viejo, todavía sosteniendo la escopeta, se dio media vuelta y comenzó a caminar, lentamente pero sabiendo muy bien hacia dónde se dirigía, difuminándose más a cada paso que daba por culpa de la niebla. Guillermo, consciente que pronto dejaría de distinguir su silueta, y sin saber muy bien qué hacer, decidió acompañarle. Aunque no tenía ni idea de lo que rondaba la cabeza de aquél anciano, estar junto a una persona armada le daba muchísima más confianza que estar ahí en medio a solas, desamparado.

Le siguió durante lo que le pareció una eternidad, confiando que él supiera hacia dónde se dirigía, pero cada vez más convencido de que lo que hacía no era más que escoger una bifurcación tras otra sin ningún tipo de criterio. Pero Pedro sabía muy bien hacia dónde se dirigía, y finalmente llegaron al edificio principal del cementerio. El anciano se sacó una llave del bolsillo y abrió la puerta, para acto seguido entrar. Se le quedó mirando desde dentro.

PEDRO – ¿Se piensa quedar ahí plantado?

Guillermo asintió, algo cohibido por la situación. Aquél hombre no le despertaba ninguna simpatía, pero encontrarse de nuevo entre cuatro paredes era una oferta demasiado tentadora como para rechazarla. Tan pronto cruzó el umbral de la puerta, el anciano cerró tras él y le dio un par de vueltas a la llave en la cerradura, mientras Guillermo aprovechó para colocar a su hermana sobre el sofá que había en el vestíbulo, junto a una maceta con una areca enorme muy bien cuidada.

comentarios
  1. Ma. Del Rosario Verdayes G. dice:

    buena noche David. acabo de leer el capitulo 1246-viejo y tambien que ya esta en preventa el libro. desde luego, lo he pedido en seguida,(se vaya a agotar), asi que el 25 de diciembre lo tendre y sere de las primeras en tenerlo.muchas gracias por enviarnos cada capitulo. extranare esperarlos, pero estare muy ocupada leyendo desde el primer tomo (nuevamente) y ahora si, todo de un tiron. como se disfruta volver a leer. muchas gracias por compartir tu talento. saludos desde Mexico👏👏👏👏👏👏😊

    • Mil gracias a tod@s vosotr@s por seguir al pie del cañón aún cuando colgaba los capítulos con cuentagotas, y haber aguantado hasta el final. Me alegra saber que harás una relectura, y te garantizo que la disfrutarás de otro modo, al conocer muchas más cosas de la novela, porque te fijarás en mil detalles que pasaste por alto la primera vez. Gracias por adquirir el tercer libro por Amazon, el prestigio digital y la repercusión que tienen vuestras reseñas son lo único que me permite llegar a más lectores que, igual que vosotr@s, puedan disfrutar de la novela. Me quito el sombrero. 🙂

      David.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s