3×1120 – Sopa

Publicado: 14/11/2017 en Al otro lado de la vida

1120

Barrio de Bayit, ciudad de Nefesh

9 de enero de 2009

 

Bárbara golpeó la puerta con los nudillos de la mano izquierda. Notaba bastante calor en la derecha, que sostenía un bol con sopa y una cuchara dentro. En otro momento de su vida incluso se hubiese visto en la obligación de tirar el bol al suelo, incapaz de soportar tanto calor, pero eso ahora no le suponía el menor problema. Pese al cansancio propiciado por la reiterada falta de sueño, la profesora lucía una sonrisa radiante en el rostro. No se había encontrado de mejor humor en mucho tiempo. Zoe le dio paso y Bárbara entró al dormitorio, aún algo nerviosa.

La niña estaba sentada en la cama, con la espalda apoyada en la pared; la almohada de por medio. Incluso se había destapado y lucía sus enclenques piernas ataviadas con aquél feo pijama a rallas. Agradeció encarecidamente la sopa que Bárbara le ofreció, y la devoró en menos de un minuto. Estaba hambrienta. La profesora no cabía en sí de gozo. Zoe hacía demasiado tiempo que no se alimentaba como era debido, y verla tan vital y animada, en un contraste tan extremo con el declive que había llevado a su muerte hacía escasas horas, hacía que Bárbara sintiese que todo esfuerzo había valido la pena.

Pese a que ahora estaban a solas, Zoe había recibido muchas visitas desde su inesperada recuperación, a la que nadie era capaz de dar crédito. Incluso Carboncillo había venido saludarla, llevado de la correa por un Josete que supo mantener la promesa de Christian al ver la cinta violeta en la muñeca de la niña. Tan solo Juanjo y Paris dejaron de atender la cita con aquella niña que, contra todo pronóstico y haciendo caso omiso a las reglas del juego, había superado una enfermedad mortal de necesidad y ahora lucía sana como una manzana, pese al tétrico aspecto de sus ojos.

BÁRBARA – ¿Tienes más hambre?

ZOE – No.

BÁRBARA – Puedo traerte algo más, si quieres. Algo de postre…

ZOE – No, gracias. Estoy bien, de verdad. He comido mucho. Lo que estoy es… cansada, pero de estar aquí encerrada. Necesito estirar las piernas.

BÁRBARA – ¿No quieres decir que es un poco pronto, después de…?

Zoe negó con la cabeza, esbozando aquella sonrisa que derretía a Bárbara. La profesora no daba crédito al cambio tan drástico que había dado la pequeña en tan poco tiempo. Abril mucho menos.

ZOE – Estoy bien, de verdad. No me he encontrado mejor en… mucho tiempo.

BÁRBARA – ¿Seguro que no… que no te duele nada? Ni la cabeza, ni el estómago…

Zoe volvió a hacer aquél gesto de negación girando la cabeza a lado y lado. Bárbara sabía de primera mano y mejor que nadie a lo que Zoe se refería, de modo que no le costó demasiado empatizar con ella, pese a que sentía que la niña debía descansar un poco más antes de retomar su actividad habitual. Las bondades de la creación de su padre jamás dejarían de sorprenderla.

BÁRBARA – Bueno, supongo que tomar un poco el aire no te hará mal.

La niña asintió y enseguida se levantó de la cama y comenzó a vestirse. Fuera hacía mal tiempo, pero ese día no llovería. Ambas salieron del ático bien abrigadas y con una de las bufandas que Ío les había enseñado a hacer en un tiempo que se les antojaba ya muy lejano. No se cruzaron con nadie en el camino hacia la calle corta. Después del revuelo formado tras el disparo y la noticia explosiva de su recuperación, cada cual había vuelto a sus quehaceres diarios. El día que hacía no invitaba precisamente a pasear por la calle, si no más bien a quedarse en casa tapado con una manta y en buena compañía.

Una fuerte ráfaga de viento las sorprendió tan pronto salieron a la calle. El ambiente era húmedo y aún persistía en él aquél penetrante y agradable olor a tierra mojada. Sin siquiera ponerlo en común, ambas se dirigieron hacia el taller mecánico desde el que se accedía al Jardín. La calle corta no tenía mucho que ofrecer, y Zoe no se sentía con ánimo de visitar el centro de día en ese momento, pues sabía que estaría concurrido y ya había tenido una sobredosis de muestras de afecto las últimas horas.

Al cruzar la segunda persiana del taller mecánico se encontraron de frente con Paris. El dinamitero había pasado gran parte de la tarde en uno de los baluartes, extremadamente aburrido por la falta de actividad en el barrio, esperando poder abatir a algún infectado errante. No tuvo el menor éxito. Desde que comenzó aquella temporada de lluvias y las temperaturas empezaron a bajar en picado, raramente veían aproximarse a ninguno. Lo cual, pese a que indiscutiblemente se traducía en una buena noticia, a Paris le resultaba bastante molesto.

El dinamitero frunció ligeramente el ceño al ver aproximarse a la niña. Había recibido noticias de su mejoría, pero no esperaba verla deambulando por ahí tan pronto, no después de haberla dado por muerta. Al cruzarse con ella, cuando vio que sus ojos habían adquirido el característico color del de los infectados, dio un respingo acompañado de un exabrupto. Abrió los suyos como platos, incapaz de creer lo que veía. Zoe se dio cuenta y agachó la mirada, avergonzada. Bárbara la atrajo hacia sí y ofreció a Paris una mirada de reproche. Era consciente de la inseguridad que brindaban aquellos ojos a la pequeña, y no quería que eso acabase convirtiéndose en un trauma para ella.

BÁRBARA – Sigue, ahora te alcanzo.

Zoe asintió y continuó caminando en dirección a la escuela, aún sorprendida al comprobar que ya no quedaba absolutamente nada de los adornos navideños que hasta hacían tan poco habían engalanado el Jardín. Unos segundos después se giró y vio cómo Bárbara estaba hablando acaloradamente con Paris, que la observaba hastiado, asintiendo a regañadientes con la cabeza. Eso la hizo sentir mal.

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comentarios
  1. Drock9999 dice:

    Mis dudas solo crecen mas. Y me pareceria hipocrita, en cierta medida, si Paris arma rollo por Zoe. El tiene a Nuria y nadie puede decir nada, entonces supongo que Barbara lo mandará a freir esparragos, por no ser mas castizo.

    D-Rock.

  2. midy dice:

    ahora que nombras a nuria que fue de ella y de su embarazo?no se a vuelto a ablar de ella.
    lo de zoe brutal.como siempre me encanata

  3. Angela dice:

    Buenas a todos! Es verdad, no hemos sabido nada de Nuria y su evolución.
    Sera que Zoe quizo salir para buscar a Morgan o saber que fue de el?

  4. Fran dice:

    Buenas.
    Me ha parecido un capítulo de transición… Pero seguro que Zoe querrá saber qué ha sido de Morgan. En cuanto a Nuria, no os preocupéis, estoy convencido que nuestro amigo David no se ha olvidado de ella.
    Por otro lado París es como es… La reacción al ver a Zoe la encuentro normal. A mí me preocupa más otro personaje taciturno, egoísta y solitario que vive con ellos…
    Y a ver cuánto tardan Abril y Guillermo en ponerse con la vacuna
    Venga, que queremos más!!!

    Saludos

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